Calle Don Jaime I

La Iglesia de San Gil y la antigua farmacia Rived vistas desde la calle Don Jaime I

La Iglesia de San Gil y la antigua farmacia Rived vistas desde la calle Don Jaime I

La calle Don Jaime I (o San Gil) es una de las principales del Casco Antiguo de Zaragoza y uno de los principales accesos a la plaza del Pilar.

Se trata de un recorrido bullicioso donde vienen y van turistas y lugareños, más que mirando escaparates, mirándose y dejándose ver, parados en una esquina, sentados en un poyete comiendo pizza o un helado mientras suena la música de algún grupo ambulante.

La calle ha sido testigo de los 2.000 últimos años de la historia de la ciudad.

Es uno de esos lugares del pasado en medio de la ciudad que parece mentira que hayan sobrevivido a los envites del progreso. Las edificaciones no tienen más de tres o cuatro alturas, las suficientes para resguardar de la luz del sol a casi cualquier hora del día.

La calle está repleta de casas que en su momento sirvieron como residencia a las principales familias de la burguesía zaragozana.

Las fachadas y soportales arcados que la circundan son, gracias al poderío de estas familias, un gran muestrario de los estilos constructivos de cada época.

Es uno de los sitios arquitectónicamente más eclécticos de Zaragoza, donde el Barroco convive en armonía y complementariedad al lado del Modernismo inspirado en Antoni Gaudí.

A finales del siglo XIX y principios del XX la calle vio la adición de edificios de viviendas y comerciales más altos, que desafortunadamente no mantuvieron la coherencia arquitectónica original.

Caminando por la calle Don Jaime, uno se encuentra de repente inmerso en lo que podría equivaler a la típica calle comercial de cualquier pequeña ciudad, con la particularidad de que la más humilde de las tiendas puede ser una espectacular obra arquitectónica con detalles modernistas o preciosas tipografías antiguas.

Don Jaime destaca por su antigüedad, por su contenido histórico, y por ser uno de los sitios arquitectónicamente más eclécticos de Zaragoza, donde el Barroco colonial confluye en armonía y complementariedad con el Modernismo y el Art Deco.

Don Jaime es una de las principales arterias comerciales y turísticas del centro histórico de La Habana, y se encuentra repleta de galerías de arte, tiendas, bancos, museos, farmacias, lugares para sentarse a comer y bares de música en directo.

La calle tiene una longitud de 560 metros, comienza en el Coso y termina en el paseo Echegaray y Caballero, frente al río Ebro y al puente de Piedra. Al darle el sol, en pleno mediodía, se hace más difícil recorrerla también por tanta gente como viene hurgando en esos, sus ofrecimientos de calle comercial.

Además es una de las calles más antiguas y tradicionalmente ha sido de las importantes de la ciudad. En los tiempos de la Caesaraugusta romana por su recorrido circulaba el Cardus Maximus (Cardo Máximo) que era junto con el Decumanus Maximus (Decumano Máximo), una de las dos calles principales de la ciudad.

La calle Don Jaime está dedicada al rey Jaime I el Conquistador, rey de Aragón y Cataluña y conquistador de Valencia y Mallorca.

A esta calle también se le denomina San Gil, por ser este su antiguo nombre.

Hasta mediados del siglo XIX era un conglomerado de calles angostas que desembocaban en la Puerta del Ángel. Situada entre el Palacio Arzobispal, donde aún se puede ver un retranqueo en el muro, y La Lonja, fue considerada durante siglos la entrada principal de Zaragoza, por la que accedían los viajeros que llegaban del Norte y de Cataluña. Durante los Sitios de Zaragoza sufrió graves daños a causa de los bombardeos franceses y fue demolida en 1821.

En 1861, el Ayuntamiento de Zaragoza decidió dar a la calle una alineación uniforme, definida por el arquitecto municipal José de Yarza en el plano geométrico que redactó para la ciudad.

Para ello hubo que derribar varios edificios e, incluso, una bellísima iglesia mudéjar que estaba dedicada a San Pedro.

Don Jaime l conserva varios de los comercios con más solera de la ciudad, como Calzados La Alicantina (fundada en 1883), Pastelería Fantoba (1856), Lotería del Rosario (1860) y Perfumería Rived (1918).

Al comienzo de la calle se encuentran las taquillas del Teatro Principal.

Vista del Teatro Principal de Zaragoza desde la Calle Don Jaime

Vista del Teatro Principal desde la Calle Don Jaime

En el número 13 se encuentra la Iglesia de San Gil, una de las primeras fundadas tras la reconquista de Zaragoza en 1118. Probablemente se levantó sobre vestigios de otras anteriores que podrían remontarse hasta el siglo IV. Está situada en el centro de la ciudad, en una de las calles más importantes del trazado histórico.

Como ocurrió con la mayoría de iglesias románicas de Zaragoza, el edificio original tuvo que ser sustituido por otro más amplio ante el aumento de la población. En la segunda mitad del siglo XIV se construyó la actual iglesia, que sigue el prototipo de iglesia-fortaleza característico del mudéjar aragonés de esta época.

La sacristía construida entre 1776 y 1779, también es destacable dentro del edificio al poseer una bóveda decorada con un fresco del pintor Ramón Bayeu.

Más adelante, una escultura en la Plaza Ariño (visible desde la Calle Don Jaime) recuerda a Eduardo Jimeno Correas, autor de la primera película rodada en España. Fue en Zaragoza, a pocos metros de donde se encuentra el monumento, donde se filmó el 11 de octubre de 1896 “Salida de la misa de doce del Pilar“.

La historia del cine comienza el 28 de diciembre de 1895, fecha en la que los hermanos Lumière proyectaron públicamente en Lyon “Salida de obreros de una fábrica francesa” y otras “escenas naturales”, simples filmaciones de eventos reales que asombraban a los espectadores de la época.

Eduardo Jimeno Correas y su padre Eduardo Jimeno Peromarta viajaron en junio de 1896 a la fábrica de los Lumière en Lyon y adquirieron un cinematógrafo, con el objetivo de exhibir películas en Zaragoza.

Monumento en la Plaza Ariño al zaragozano Eduardo Jimeno

Monumento en la Plaza Ariño al zaragozano Eduardo Jimeno

Al final de la calle se encuentra La Lonja, construida en 1551 a petición de los mercaderes, los ciudadanos y el propio arzobispo Don Hernando de Aragón, para evitar que se realizaran transacciones comerciales en La Seo. En la actualidad, la Lonja está considerada la principal sala de exposiciones de Aragón, y es utilizada para acoger los más destacados y ambiciosos proyectos expositivos de carácter público de la región.

Construida entre 1541 y 1551, la Lonja de Mercaderes está considerada la obra cumbre de la arquitectura civil renacentista aragonesa

Construida entre 1541 y 1551, la Lonja de Mercaderes está considerada la obra cumbre de la arquitectura civil renacentista aragonesa

A veces uno no se dirige precisamente a la calle Don Jaime, a veces uno va para otro lado, a otra plaza, a otra gestión, a veces por ahí se hace más lejos pero igual uno toma la calle Don Jaime, como si fuera un recorrido obligatorio o una suerte de apremio por llenarse de la vida que recorre esa calle de un extremo a otro.

Es un lugar muy agradable y alegre en el que sentarse a media tarde a contemplar tranquilamente el bullicio de la mayor arteria comercial y turística de la capital.

Eso (y muchísimo más) es Don Jaime: un lugar donde es fácil perderse y sentirte dentro de una aventura, una locura y un remanso de paz, todo depende de donde estés y del momento del día.

Siempre está llena de gente de todas las edades, por lo que es un gran lugar para experimentar la atmósfera incomparable del Casco Histórico.

En la actualidad, la Calle Don Jaime es uno de los lugares más emblemáticos y animados de Zaragoza y cuenta con numerosos bares, restaurantes y cafeterías.

Todo el conjunto arquitectónico y humano es impresionante, y el paseo por la principal arteria comercial y turística de Zaragoza se hace totalmente ineludible, tanto para los viajeros que llegan por primera vez a la capital maña como para aquellos que la conocen como la palma de su mano.

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