Charlamos con el coreógrafo y bailarín Bernardo Siciliani “Maluk”, protagonista de “Broken Boots”

Entrevista con el bailaor Bernardo Siciliani “Maluk”, protagonista del espectáculo “Broken Boots” de Anarkoflamenco Ensemble

El próximo 19 de abril el coreógrafo y bailarín brasileño Bernardo Siciliani “Maluk” presentará en el Teatro de las Esquinas “Broken Boots” o “Botas rotas”, un espectáculo coreográfico y musical con la compañía Anarkoflamenco Ensemble.

“Broken Boots” es el resultado de una década de aventuras de este bailaor flamenco vividas desde 2001 hasta 2011, período en el cual comienza a componer músicas instrumentales de corte jazz.

Es la historia de cómo se ha puesto las botas para bailar flamenco y de cómo ha roto con lo andaluz para desde el flamenco reencontrarse consigo mismo, con su idiosincrasia brasileña fundiendo su experiencia a través del jazz contemporáneo.

Este espectáculo se enmarca en The New Gypsys Tour, un programa documental televisivo que mezcla arte y cultura que acompaña a este grupo de artistas en su gira de conciertos por España, Portugal, Francia, Italia y Suiza.

En palabras de Candido Querol para la revista B-Ritmos: “Creo que el que quiera acercarse a este proyecto no debe pensar en términos de flamenco sino de músicos que fusionan el jazz con la música brasileña, y como no, con los ritmos flamencos mas conocidos, todo marcado por la fuerza de ‘Maluk’ que podría bailar cualquier ritmo que tenga alma y con unos músicos que fueron encontrando el sonido a lo largo del bolo y demostrando de lo que son capaces.”

Hablamos con Bernardo Siciliani “Maluk” para conocer con más detalle su trayectoria y sus proyectos actuales.

¿De quien aprendiste? ¿Como fueron tus inicios?

Vengo de una familia de inmigrantes europeos de distintos países, que huyendo de los conflictos de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, buscaron refugio en el sueño americano instalándose en Brasil.

En mi casa materna afortunadamente tuve contacto desde temprano con las artes (música, danza, teatro, letras…). Mi madre hizo todo lo posible por poner a mi disposición los recursos necesarios para convertirme en una persona cultivada y cosmopolita. A los cinco años comencé a estudiar piano, frustrado por no poder estudiar violín, mi instrumento favorito.

El amor por la música me marcó para siempre y para mi sigue siendo una necesidad vital.

Mi relación con la danza comienza más tarde. Alrededor de los 16 años, en plena adolescencia, en mi momento más rebelde, descubrí que mi madre acudía a clases de baile flamenco, y decidí asistir a las mismas clases, en un intento de estar más cerca de ella y tener menos conflictos. Mi padre había muerto y estando los dos solos, para mí era esencial lograr un entendimiento con ella.

La maestra era española y se llamaba Ana Esmeralda. Fue la protagonista de la primera versión cinematográfica de “El Amor Brujo”. Bailarina y actriz afincada en Sao Paulo, mi ciudad natal, ella todavía sigue “al pie del cañón”, enseñando en su escuela. A los 3 meses de dar clases ella decidió incorporarme a su cuerpo de baile.

Con Ana aprendí las bases del flamenco y la danza clásica española, pero fue con su guitarrista, Pedro de Jaén, un señor ya muy mayor, con quien aprendí en el patio de su casa todo lo referente al flamenco.

A partir de allí comencé a destacar y pasé a ser bailarín solista, luego primer bailarín y finalmente en 1999, a los 20 años de edad, el maestro Felipe Sánchez del Ballet Nacional de España, me invitó a ir a Madrid para formar parte de su compañía España Danza.

Durante estos primeros años lo vital para mi era la incorporación del carácter español. Sin embargo, también volví la mirada a la tierra que me vió nacer, y con todo esto comencé el camino que me ha conducido hasta el punto en el que me encuentro.

¿Cómo defines tu baile?

He escrito una tesis de defensa del nombre Anarkoflamenco dónde he hecho una separación, una distinción entre “baile” y “danza”, defendiendo que el baile es impulso y la danza la racionalización de ese impulso.

El proyecto que presento ahora es un proyecto musical. Yo presento a una banda que toca músicas escritas y arregladas por mí. Si quisiéramos pensar en alguien que haga algo similar, yo apuntaría a John Zorn, con la diferencia de que él toca el saxo y yo toco con los pies.

Por otro lado en el proyecto “Broken Boots” he creado una coreografía siguiendo las líneas de Antonio Gades y otra suite musical en clave rítmica de Soleá por Bulerías, pero armonización jazzística, pero lo demás es absolutamente libre dentro de las rondas de improvisación de la música que propongo.

¿Cómo creas? ¿Cómo es tu proceso?

La creación está conectada con la experiencia, y para experimentar hemos de tener un espirito analítico, crítico y valiente.

Yo me inspiro en lo que leo, en lo que veo, en lo que escucho, en lo que toco y en lo que degusto. Pero siempre suelo buscar la soledad para componer o coreografiar. Una vez estoy solo, trabajando, el siguiente paso es compartir la idea con los profesionales que la ejecutarán, que la transformarán en materia, y es aquí dónde la magia ocurre.

En tu caso el baile es más ¿un refugio, una válvula de escape o una necesidad?

En mi caso las artes escénicas, entendiendo la escena como templo del drama, la música y la danza, son mi vida, mi familia y mi única realidad. Yo estoy absolutamente abocado en la creación artística y en la producción ejecutiva de productos artísticos.

¿Que es lo más importante que tiene que aprender un bailaor?

A ser humilde.

¿Cuál es la enseñanza que más ha calado en ti?

He pasado desde los 24 años hasta los 31 bailando en la calle, y en este teatro llamado vida he aprendido lecciones que llevaré siempre conmigo.

La primera de ellas es la lección de la igualdad. En la calle se ve mucha discriminación de clases, de razas y de credo. Y cuando lo experimentas, inevitablemente ves a todos como iguales en condición, pero distintos en consciencia. Debemos de tratarnos con humanidad y respeto.

La segunda es la fraternidad: En la calle, los seres que habitan en ella son fraternos y sensibles. Debemos de aprender a compartir y trabajar en conjunto.

La tercera lección: La libertad. La única constante en la vida de todos nosotros es la muerte. Todos moriremos, así que, vivamos de pie y no de rodillas, cueste lo que cueste. Ser libre sale caro en cualquier circunstancia. Mi libertad la encuentro en la reflexión intelectual.

¿Sutilidad o espectáculo? ¿Bailar para dentro o para fuera?

Los dos. Me gusta entretener y soy consciente de que es parte de mi trabajo, pero me gusta hacerlo desde mis gustos propios, y a partir de mis convicciones. Pero no nos engañemos, quién sale al escenario sale a ofrecer a su público una experiencia que aporte valor a sus vidas.

¿Qué es lo que más te gusta y lo que más te repele del flamenco?

A mi me gusta todo del flamenco. El flamenco es un arte maravilloso que solo aporta. Pero si en el flamenco, como en cualquier otra faceta de la vida, hay alguien con malas actitudes, este es un problema humano.

Yo me concentro en lo bueno y en los buenos. Si quiero atender a lo malo, prefiero preguntarme por qué Estados Unidos hace tantas guerras o por qué hay una ley de silencio en España, me refiero a la ley mordaza. Dentro del arte, dentro de la profesión, creo que todos debemos esforzarnos por aportar lo mejor de nosotros mismos, es la única manera de superarnos y de crecer.

El panorama es impresionante. Soy fan de todos y cada uno de las bailaores y bailaoras. Bailar es siempre un gesto de coraje y exige valor. Yo respeto el arte y todas sus creaciones.

Uno de los pecados que cometemos algunas veces es el de etiquetar a los otros. Vivir es una experiencia dinámica. El arte refleja este dinamismo de una manera excelsa.

El 19 de abril visitas el Teatro de las Esquinas de Zaragoza con el espectáculo “Broken Boots” de Anarkoflamenco Ensemble, ¿puedes desvelar algo?

Claro. Escucharán música de alto nivel y verán como el zapateado flamenco y la actitud ibérica se relacionan con ritmos africanos y orientales y con colores de mi tierra, Brasil.

Echando la mirada atrás, ¿qué tienes en estos momentos del Bernardo de sus inicios?

Maluk tiene todo lo de sus inicios y en adición tiene todos lo que ha ido aprendido en todos estos años de trabajo y experiencias. Voy a ser más preciso. Ahora como antes sigo teniendo la mirada fija en el porvenir, en el mañana. Siempre me ha interesado más el futuro, pues es allí dónde se encuentra lo nuevo, lo desconocido, la creación…

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Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de Zaragoza. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir gente, eventos y establecimientos únicos y creativos.



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