Descubriendo el Palacio de la Aljafería con Gozarte

Acceso al Palacio de la Aljafería

Portada de acceso al Palacio de la Aljafería.

En sus más de mil años de existencia los muros del Castillo de la Aljafería han sido testigos de la historia de Aragón y por sus patios y salones todavía se susurran los cuentos y leyendas que contaban los trovadores a reyes y reinas.

El pasado domingo las conocimos todas de primera mano, gracias a la ruta de GozarteHistorias de amor en la Aljaferia” y a nuestra narradora María del Carmen Delia Gregorio.

La Aljafería se contruyó en el siglo XI, un tiempo en el que Saraqosta, conocida como la ciudad blanca, era la capital de uno de los reinos Taifas musulmanes más poderosos de la Peninsula Ibérica.

En ese momento el monarca musulmán Al-Muqtadir, un apasionado de las matemáticas y la astronomía, decidió construir el Palacio de la Alegría, para que fuera sede de una corte fastuosa, a las afueras de la ciudad.

Sin embargo, poco después, en 1118, el rey Alfonso I el Batallador conquistó la ciudad a los musulmanes y la Aljafería fue convirtiendose sucesivamente en el palacio de los monarcas de la Corona de Aragón y de los Reyes Católicos, sede de la Inquisición, cuartel general del ejército y en la actualidad parlamento autonómico.

Cabe destacar el Patio de Santa Isabel, el oratorio “Mihrab”, el Salón Dorado y la Torre del Trovador, fechada en el siglo IX y en la que Verdi sitúa la acción de su famosa opera Il Trovatore.

El Patio de Santa Isabel es un espacio abierto y ajardinado en torno al cual se reunía todo el antiguo palacio taifal de lo que hoy es el Palacio de la Aljafería. Construido a cielo abierto y con dos albercas en sus extremos, su estructura gira alrededor del patio rectangular.

Vista de la parte del Patio de Santa Isabel construido por los Reyes Católicos

Vista de la parte del Patio de Santa Isabel construido por los Reyes Católicos

El Patio de Santa Isabel

Arcadas de tradición cordobesa en el Patio de Santa Isabel

Al igual que en La Alhambra, al patio se accedía caminando por un estrecho y oscuro túnel, que aumentaba la belleza y espectacularidad del jardín musulmán. La restauración intentó dar al patio su esplendor original, y para ello se dispuso una solería de placas de mármol en los pasillos que rodean al jardín de naranjos y azahar.

Su nombre honra a la infanta Isabel de Aragón y Sicilia, venerada como santa por la Iglesia Católica. Hija del rey Pedro III el Grande, se convirtió en reina de Portugal por su matrimonio con Dionisio I el Labrador y fue madre de Alfonso IV el Bravo.

El “Mihrab” servía de mezquita u oratorio privado del rey musulmán y su corte. Es una pequeña estancia construida en el siglo XI y orientada hacia La Meca.

A ella se accede a través de una portada que acaba en un arco de herradura inspirado en la Mezquita de Córdoba pero con salmeres en forma de S, una novedad que imitará el arte almorávide y nazarí.

La mezquita u oratorio privado del rey musulmán y su corte, es una pequeña estancia construida en el siglo XI

El “Mihrab” era la mezquita u oratorio privado del rey musulmán y su corte

El frontal del Mihrab se conforma mediante un arco de herradura muy tradicional, de formas cordobesas y rosca de dovelas alternadas, unas decoradas con relieves vegetales y otras lisas (aunque en origen estuvieron adornadas con decoración pictórica). Siguiendo con el arco de la portada, un alfiz enmarca su trasdós, en cuyas albanegas aparecen rehundidas dos rosetas gallonadas, como también lo es la cúpula del interior del Mihrab.

Convertido en polvorín y más tarde en cocina, la decoración pictórica del siglo XI fue rescatada gracias a la labor restauradora de Francisco Íñiguez.

El Salón Dorado tenía en sus extremos este y oeste dos aposentos que fueron alcobas privadas posiblemente de uso regio. Hoy se ha perdido la alcoba del flanco occidental, que se usó como dormitorio real y utilizaron también los reyes aragoneses hasta el siglo XIV.

Los techos, alfarjes en madera, reproducían el firmamento, y todo el salón era una imagen del cosmos, cuajada de símbolos del poder que sobre el universo celeste ejercía el monarca de Zaragoza, que aparecía así como heredero de los califas.

En el Salón Dorado había un arco ciego —donde se situaba el rey— en cuya rosca se disponía una trama geométrica muy tradicional imitando la celosía de la fachada del mihrab de la Mezquita de Córdoba, edificio al que se buscaba emular.

De este modo, desde el patio, aparecía semioculto por las tramas de columnas tanto de la arquería de acceso al Salón Dorado, como de las del pórtico inmediato, que daban un aspecto de celosía, una ilusión de profundidad, que admiraba al visitante y daba esplendor a la figura del monarca.

El Salón del Oro o de los Mármoles era el salón del trono del palacio de la Aljaferia en el periodo musulmán

El Salón Dorado o de los Mármoles era el salón del trono del palacio de la Aljaferia en el periodo musulmán

califal

Los suelos de las estancias regias eran de mármol y las recorría un zócalo de alabastro. Circundaba estas salas una banda de decoración epigráfica con caracteres cúficos que reproducían suras coránicas que aludían al significado simbólico de la ornamentación.

La Torre del Trovador es la edificación más antigua de la Aljafería y recibió este nombre a partir del drama romántico de Antonio García Gutiérrez, El Trovador, de 1836. Este drama fue convertido en libreto para la ópera de Giuseppe Verdi, Il Trovatore, de 1853.

La estructura original de la torre, construida en el siglo IX con elementos de la muralla romana, se conserva junto con los restos de una estructura hidráulica tardorromana que comunica directamente con el río Ebro. Algunos autores también la han identificado como la torre de homenaje de un castillo feudal descrito en el Cantar de Roldán (siglo XI).

La torre es de planta cuadrangular y cinco pisos, y está edificada con alabastro, con el que los romanos construían sus murallas. Este estilo es todavía visible en la escalera de acceso y en la puerta principal de acceso. Entre los siglos IX y X, bajo la Taifa de Zaragoza, era una torre vigía y baluarte defensivo, al tiempo que se le rodeó de un pozo, que en algunos periodos llegó a estar lleno de leones y otros animales salvajes.

En 1070 Al-Muqtádir ordenó instalar en la terraza de la torre un observatorio astronómico, en el que el monarca musulmán pasaba largas horas con sus astrónomos estudiando el movimiento de los planetas, la posición de  las estrellas y los fenómenos que se producían en el cosmos.

Observatorio astrónomico en el periodo califal

Observatorio astrónomico del periodo califal

Al-Muqtádir creía que el destino de los hombres y de las naciones había sido escrito por Dios en el cielo en el momento de la creación del mundo y que todas las preguntas tenían su respuesta  en los astros y las estrellas. Sólo era preciso saber interpretar con exactitud ese mensaje cósmico.

En 1486 se convirtió en calabozo y tribunal de la Inquisición. Mientras se usaba como prisión, los reos tallaron varios ejemplos de primitivos graffitis, como un ajedrez, figuras humanas y edificios, que se han conservado hasta nuestros dias.

Grafritis de los presos de la Inquisición

Grafritis de los presos de la Inquisición

Tras la toma de Zaragoza por Alfonso I el Batallador en 1118, la Aljafería fue habilitada como palacio de los reyes de Aragón y como iglesia, no siendo modificado sustancialmente hasta el siglo XIV con la actuación de Pedro IV el Ceremonioso.

Este rey amplió las dependencias palaciegas en 1336 y mandó construir la iglesia de San Martín en el patio de ingreso al alcázar. En esta época está documentado el uso de la Aljafería como lugar de partida del recorrido que llevaba a la catedral de La Seo, donde los monarcas de la Corona de Aragón eran solemnemente coronados y juraban los fueros.

El patio de Santa Maria y San Martin, contiene la iglesia del mismo nombre, construida en el siglo XIV

El patio de San Martin contiene la iglesia del mismo nombre, construida en el siglo XIV por Pedro IV el Ceremonioso

En los últimos años del siglo XV los Reyes Católicos ordenan construir un palacio para uso real sobre el ala norte del recinto andalusí, configurando una segunda planta superpuesta a la del palacio existente. La edificación rompía las partes altas de las estancias taifales, donde se insertaron las vigas que sustentarían el nuevo palacio.

Las obras están fechadas entre 1488 y 1495 y en ellas siguieron participando maestros mudéjares, como Faraig y Mahoma de Gali, que, al igual que sucedió con Pedro IV mantuvieron la tradición de alarifes mudéjares en la Aljafería.

Escaleras principales del palacio de los Reyes Católicos en La Aljaferia

Escaleras principales del palacio de los Reyes Católicos en La Aljaferia

El techo, grandioso, como en el resto de las dependencias palaciegas, se cubre con soberbias retículas geométricas de madera posteriormente tallada, pintada y sobredorada con pan de oro, entre cuyas molduras ostentanconocidos motivos heráldicos de los Reyes Católicos, como el yugo, las flechas y el nudo gordiano unido al clásico lema «Tanto monta», unidos a los tradicionales dragones de los monarcas aragoneses.

el nudo gordiano unido al clásico lema «Tanto monta»

El nudo gordiano unido al clásico lema de los Reyes Católicos «Tanto monta» y un dragón sobre la Corona de Aragón.

Tanto monta, abreviación de tanto monta cortar como desatar, es el mote heráldico que utilizó Fernando II de Aragón llamado el Católico. Su divisa personal consistía en la representación del nudo gordiano atado al yugo, cortado (que remitía a la leyenda de Alejandro Magno antes de su conquista de Asia), acompañado del mote «tanto monta», que iniciaba la frase «tanto monta cortar como desatar», señalando que los medios utilizados para resolver un problema no son importantes frente a la solución de este.

En 1336, el rey Pedro IV “El Ceremonioso” adoptó un nuevo símbolo: el dragón, palabra que sonaba de forma similar a D‘Aragón. Desde entonces, en sus principales apariciones públicas, el monarca portaba un gran casco con la corona real y un dragón con las alas desplegadas y las fauces abiertas.

Un emblema heráldico que pronto se comenzó a utilizar también en los símbolos propios de los territorios en los que ejercía su poder. De esta forma, el dragón como símbolo real, no sólo aparecía junto a la bandera cuatribarrada que definía a los reyes, sino que también lo encontramos especialmente destacado en las representaciones más antiguas del escudo de Aragón.

Foso de veinte metros de anchura, encargado por Felipe II al ingeniero militar sienés Tiburzio Spannocchi

Foso de veinte metros de anchura, encargado por Felipe II al ingeniero militar sienés Tiburzio Spannocchi

Paseando por el Parque de la Aljafería

Paseando por el parque frente a la fachada neogótica de La Aljafería, construida durante el reinado de Isabel II

La Aljafería es junto con la Alhambra de Granada y la Mezquita de Córdoba, una de las principales joyas arquitectónicas del esplendor musulmán en Europa.

La Unesco declaró en el año 2001 el arte mudéjar Patrimonio de la Humanidad, destacando el palacio de la Aljafería como uno de los monumentos más representativos del Mudéjar.

La ruta “Historias de Amor en La Aljafería” comienza todos los domingos a las 11:00h de la mañana desde el acceso principal del palacio.

Recomendamos reservar con antelación a través de la página web de Gozarte, donde también encontrarás toda su programación, que incluye rutas diurnas y nocturnas, visitas teatralizadas, cenas temáticas y actividades para toda la familia.

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Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de Zaragoza. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir gente, eventos y establecimientos únicos y creativos.



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