Entrevistas Entrevista a Ramón Fontseré, director y actor de Els Joglars

Publicado el 15 de noviembre de 2017 | por David Gimenez

Entrevista a Ramón Fontseré, director y actor de Els Joglars

Para Ramón Fontseré, director de Els Joglars, “los medios se han convertido en una máquina inenarrable de poder”, una situación que “se retroalimenta entre las empresas y su público porque los lectores necesitan noticias y los periódicos necesitan vender”.

“Zènit” encierra también una crítica contra las graves consecuencias que puede tener la rapidez en elaborar noticias, que puede provocar la llegada de informaciones falsas y tendenciosas.

¿Cómo surge la idea de este texto y cuál ha sido el proceso de creación?

Con la irrupción de las nuevas tecnologías, que han supuesto un tsunami dentro los medios de comunicación, nos ha parecido un momento muy adecuado para reflexionar sobre el oficio de periodista, sobre las personas que tienen el deber de contar de manera objetiva lo que sucede en el mundo. El periodismo es algo fundamental para la sociedad, ya que sin él no hay democracia.

La batalla de la inmediatez es una batalla muy difícil de ganar, hoy en día vamos con el móvil a todos lados y antes de que la den los periodistas, la noticia, las imágenes y los vídeos ya están en las redes.

Ahora todo el mundo puede hacer sus comentarios en redes surge esta pregunta: ¿hablamos de periodismo o de entretenimiento? ¿Mola más un tropiezo de Putin bajando las escalerillas de un avión o su política en Ucrania?.

“Zènit” no es un espectáculo maniqueo con buenos y malos, sino que la responsabilidad es compartida entre medios y lectores. A estos últimos les advierte de que se mantengan alerta y tengan cuidado para no tragarse toda la información que reciben.

¿Qué has querido transmitir en esta obra?

“Zènit” es una invitación al lector y espectador de los medios para que no se crea todo lo que lean o vean en los periódicos o las televisiones, una llamada para mantenerse alerta frente a la rapidez de las redes sociales, las nuevas tecnologías y las empresas que basan su trabajo en la venta de noticias, veloces en su publicación, pero escasas en su investigación.

Es una reflexión sobre el periodismo, sobre cómo una cosa que empezó como una necesidad de supervivencia se ha convertido en una máquina inenarrable de éxito, de poder de decisión, de influencia y de cómo se ha popularizado al máximo con ese aparatito que todos llevamos en el bolsillo.

¿Se sentirán incómodos los periodistas de la sala?

No, todo lo contrario, es un espectáculo hecho con humor, con ironia y no es maniqueo, no va de buenos y malos, sino como he dicho antes, de responsabilidad compartida.

Tengo grandes amigos periodistas y la mayoría me han hecho comentarios elogiosos. Con “Zènit” no pretendemos dar ninguna lección, pero sí reflexionar sobre la evolución de los medios. Si giramos la vista atrás, aquello que empezó con una pluma o un cincel para advertir de un peligro, con el paso del tiempo se ha convertido en una máquina inerrable de éxito y poder que retuerce y  manipula a su antojo la realidad.

Además eso es el teatro, algo que te hace reflexionar, pensar y sacarte de tu zona de confort.

¿Qué puesta en escena vamos a ver?

La obra está ambientada en la redacción de un periódico y cuenta con una escenografía minimalista en la que las luces juegan un gran papel.

En “Zènit” interpretas a Martín. ¿Quién es?

Martín es un viejo periodista, un curtido redactor algo borrachín, que se muestra reticente a los cambios de la profesión que han generado las nuevas tecnologías.

Es un periodista de la vieja escuela, un hombre que es partidario de investigar, de contrastar las versiones, de ir indagando, de gastar las suelas de los zapatos, frente a los periodistas de sofá”, pero se encuentra con un periodismo entendido como una máquina de hacer noticias.

A mí me gusta mucho leer a Plà, el periodismo de antes, y decía: “Vaya usted a la calle tal que hay un fiambre”, e iba con un cuaderno y apuntaba.

Esa invasión de las nuevas tecnologías es uno de los ingredientes que genera un conflicto entre el periodismo ético y el voraz, un enfrentamiento entre dos mundos gestado en la necesidad de inmediatez y la falta de tiempo para dar forma a una información y la falta de presupuesto de los medios.

Martín representa la ortodoxia de la profesión, es aquel que pide tiempo, investigación y confrontación de los hechos. En cambio, le dicen que se deje de cuentos porque no hay tiempo, el tiempo significa dinero, y las ventas son el principal objetivo editorial.

Otro personaje es el becario que tiene el periodismo idealizado…

A Martí le han puesto a un becario, un poco para ayudarle pero sobre todo para controlarlo. Es un hombre joven, que empieza con ilusión, como todos hemos empezado en los oficios, con energía, con ímpetu, hasta que te das las primeras hostias.

¿Que ha sido lo más complejo y lo más sencillo de esta obra?

Lo más complejo ha sido la utilización de la música como impulso teatral. Creo que la música es mucho más emotiva que la palabra, es un lenguaje muy especial que penetra mucho más.

En “Zènit” hemos utilizado a Tchaikovsky y ha sido un reto compaginar sus composiciones en cada una de las escenas.

Lo más fácil… no sabría decirte, un minuto de teatro cuesta mucho, no hay nada fácil.

Els Joglars cumplen 55 años en plena forma. ¿No les afecta crisis actual del teatro?

Es un gremio que siempre ha estado en crisis pero tiene una salud de hierro. A muchos lugares que íbamos varios días ahora solo vamos uno, así que hemos tenido que ajustarnos el cinturón. Aunque la situación no sea perfecta, somos muy privilegiados de poder llevar este juego teatral a tantas ciudades.

¿Qué supone esta obra en la trayectoria de la compañía?

Seguir vivos, seguir en la brecha, seguir en la carretera, seguir en los escenarios en estos tiempos que cuesta mucho hacer bolos y mantenerse durante todo un año y medio de gira.

¿Qué sensación crees que deja esta obra en el espectador?

Tiene algo de catarsis y tiene el descubrimiento del mundo de los medios para los neófitos. Permite a la gente intuir la voracidad de los medios y la nueva manera que está emergiendo de afrontar el oficio de periodista.

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Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de Zaragoza. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir gente, eventos y establecimientos únicos y creativos.



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