Las mejores coctelerías de Zaragoza

Junto a los templos míticos del cóctel, una nueva oleada de espacios alternativos se ha abierto paso ampliando la oferta para los paladares sibaritas o curiosos.

El Dry Martini ha sido recuperado en todo su esplendor, el glamour del Negroni convive con nuevas propuestas. Licores originales se incorporan a las recetas con una ambiciosa puesta en escena.

Las nuevas coctelerías son el nuevo culto y los bartenders emergentes sus profetas.

Tanto si prefieres la decoración clásica, de terciopelo rojo y bebidas de siempre o un ambiente más moderno, tenemos el lugar idóneo para ti.

¿Sois de los que os atrevéis con cócteles exóticos y diferentes o preferís los clásicos de toda la vida?

Umalas Bar cocteles zaragozaUmalas Bar (Calle Las Vírgenes, 2)

Umalas Bar es sin duda una de las coctelerías del momento. No es una propuesta transgresora pero sí escrupulosa con los cánones clásicos de la gran mixología. Carta profunda, con gran respeto por los clásicos, y propuestas muy vanguardistas, siempre con cuidadas presentaciones y a precios muy razonables. Aquí los bartenders saben qué se traen entre manos y lo mejor es dejarse aconsejar por ellos.

Estamos pues ante verdaderos artesanos de la bebida que nos brindan la rara posibilidad de beber algo distinto, por ejemplo ginebras o rones macerados con frutos rojos, regaliz, manzana, canela, vainilla…

Despídete de aburridos gin-tonics con demasiada demagogia flotando en ellos y descubre aquí sabores inéditos.

Marianelagin tonic en el marinaela (Accesos por Calle Manifestación 23 y por Calle Prudencio 22)

El Marianela es una sala de arte y cafetería, un local tranquilo para leer un libro o para beberte un zumo natural con una tarta Red Velvet mientras revisas Facebook u hojeas sin vergüenza el último número de tu revista favorita.

También es uno de los  cafés más concurridos (e ‘instagramizado’) de la ciudad de Zaragoza.

Decorado con muebles de los años 30, 40 y 50, hasta el papel pintado de sus paredes desprende un acogedor aire retro. Todo en el Marianela resulta familiar y encantador.

Se nota el amor y el mimo que su propietario ha puesto en este proyecto con tanta personalidad.

Aquí se puede venir a desayunar, a comer algo, probar sus tartas o incluso tomar un cóctel.

Ginger Fizz BarGinger Fizz Bar Zaragoza (Calle Joaquín Costa, 16)

El Ginger Fizz Bar lo tiene todo para atraer a la gente cool: un cuidado interiorismo en el que el verde de la vegetación y el juego de las luces y sombras de su original iluminación son los protagonistas, mesas comunitarias de madera, ladrillos a la vista, ventanales abiertos a la calle, terraza…

La carta, además, está hecha para producir ataques de priapismo entre los modernos, con una amplia variedad de cócteles (su especialidad) y tapas de estilo joven y creativo, pero sin juegos de manos. Aquí encontraremos un buen producto y algunas recetas imaginativas como el tataki de salmón, langostinos tigre, empanadillas Gyoza, emadames (judías de soja japonesas), nigiris de anguila o su cebiche de atún con zumo de yuzu, entre otras muchas propuestas.

La Clandestina Cafémojito en la clandestina cafe zaragoza (Calle San Andrés, 9, esquina Calle San Jorge)

Este café, de espíritu vintage y un aire al más puro “slow” (movimiento similar al slow food gastronómico), atrae a mucha gente joven para charlar a media tarde o para tomarse la primera copa alrededor de una mesa sin agobios. Se nota el amor y el mimo que sus dueños han puesto en este proyecto con tanta personalidad.

La carta tiene cócteles clásicos junto a otros más modernos. Gin fizz, Bloody Mary, Negoni, Cosmoplitan… para los paladares menos atrevidos, junto a preparaciones de autor, consistentes a veces en giros muy originales de dichos clásicos.

La Clandestina rinde culto a los preparados clásicos, paradójicamente desconocidos en medio de modernidades insulsas y malas interpretaciones.

El aura Old School se acentúa gracias a la sinuosa barra de mármol, la iluminación tenue y elementos decorativos originales.

El Poeta EléctricoEl Poeta Eléctrico (Residencial Paraiso, 1)

La imponente coctelería del Poeta Eléctrico es una de las paradas nocturnas más chic de Zaragoza.

Sólo tenemos palabras de emoción etílica para los gin tonics de Martin Miller’s con rodaja de pepino que nos sirvieron: los mejores que hemos probado en mucho tiempo.

A los alcoholes de primera categoría, se añade una decoración glam, inspiradísima, irresistible para los cool hunters y una iluminación rosa acorde a su personalidad.

El Poeta Eléctrico no es muy grande, pero tiene mucho encanto. Dispone de una gran barra, una zona elevada donde se ubican pequeñas mesas bajas pegadas a la pared y una figura enorme de un tigre. El centro del local es la pista de baile.

My Way Ginclub & CocktailsMy Way Ginclub & Cocktails (Calle Cádiz, s/n)

¿Eres un poco pijo? ¿Te gusta vestir como un futbolista? ¿Mucho gimnasio? ¿Zapatillas Bikkembergs? Claro que sí. Pues tu afterwork se llama My Way Ginclub & Cocktails, y está hecho a tu medida.

Cócteles con colorines y gin-tónics con más adornos que un árbol navideño.

Bromas aparte, My Way es sin duda una de las coctelerías del momento.

No es una propuesta transgresora pero sí escrupulosa con los cánones clásicos de la gran mixología. Carta profunda, con gran respeto por los clásicos, y propuestas muy vanguardistas, siempre con cuidadas presentaciones y a precios razonables.

Garbo Gentlebar barraSi te gustó el Ginger Fizz Bar (Costa 16) te encantará el Garbo Gentlebar (Plaza de los Sitios 18), un local acogedor y elegante con un cuidado interiorismo en el que las maderas claras, el verde de la vegetación y el juego de las luces y sombras de su original iluminación son los protagonistas.

Para acceder a este gastropub hay que pulsar un gran botón rojo, que abre las dos puertas de entrada.

¿Su carta? Encontrarás una amplia variedad de cócteles (su especialidad) y tapas de estilo joven y creativo, pero sin juegos de manos. Aquí encontraremos un buen producto y algunas recetas imaginativas como las cigalas, las alitas deshuesadas o el steak tartar, entre otras muchas propuestas.

El Garbo Gentlebar rinde culto a los cócteles clásicos, paradójicamente desconocidos en medio de modernidades insulsas y malas interpretaciones.

El aura Old School se acentúa gracias a la sinuosa barra de mármol, la iluminación tenue y elementos decorativos originales.

cocteleria tony wilson zaragozaTony Wilson (Calle Temple 12)

El Tony Wilson es atípico e insólito bar de copas. Un speakeasy de libro, un escondite subterráneo ideal para practicar el afterwork (un deporte con más asiduos que la cinta de correr en los gimnasios).

El interiorismo ha respetado la estructura original del local -con bóveda de ladrillo visto- con el objetivo de recrear una atmósfera misteriosa, de darle un toque “trendy-trash” con paredes semidesconchadas y ladrillo visto.

Una ecléctica selección musical se suma  a una breve carta de picoteo y a los cócteles.

El Loco Yibrilmojitos en la cocteleria el loco yibril (Calle Sepulcro 46)

Para los que somos del morro clásico, lo más fácil es reivindicar bares antiguos ante la proliferación de espacios modernos. Sin embargo, algunas veces los gruñones nos encontramos con lugares como El Loco Yibril, pequeños tesoros que nos obligan a aceptar una cura de humildad coctelera.

Si entiendes los cócteles como una de las bellas artes, no lo dudes, acércate al Loco Yibril.

Carta profunda, con gran respeto por los clásicos, y propuestas muy vanguardistas, siempre con cuidadas presentaciones y a precios muy razonables. Aquí los bartenders saben qué se traen entre manos y lo mejor es dejarse aconsejar por ellos.

A los alcoholes de primera categoría, se añade una decoración cuidada, inspiradísima, irresistible para los cool hunters.

Marengovermut y cocteles en el restaurante marengo (Calle Francisco de Vitoria, 5)

El Marengo es un acogedor local con un cuidado interiorismo en el que las maderas claras, el verde de la vegetación, el papel pintado y el juego de las luces y sombras de sus originales lámparas son los protagonistas. No faltan jarrones enormes de flores frescas.

El Marengo es sin duda una de las coctelerías del momento. No es una propuesta transgresora pero sí escrupulosa con los cánones clásicos de la gran mixología. Carta profunda, con gran respeto por los clásicos, y propuestas muy vanguardistas, siempre con cuidadas presentaciones y a precios muy razonables. Aquí los bartenders saben qué se traen entre manos y lo mejor es dejarse aconsejar por ellos.

El Marengo rinde culto a los preparados clásicos, paradójicamente desconocidos en medio de modernidades insulsas y malas interpretaciones.

Cocina actualizada, buenos cócteles, un trato inmejorable y esa sensación impagable de estar rodeado de profesionales.

Café Odeón plaza san brunoCafé Odeón (Plaza San Bruno, 1)

Si entiendes los cócteles como una de las bellas artes, no lo dudes, acércate al Café Odeón.

Carta profunda, con gran respeto por los clásicos, y propuestas muy vanguardistas, siempre con cuidadas presentaciones y a precios muy razonables. Aquí los bartenders saben qué se traen entre manos y lo mejor es dejarse aconsejar por ellos.

El interiorismo ha respetado la estructura original del local -con bóveda de ladrillo visto- con el objetivo de recrear una atmósfera misteriosa, de darle un toque “trendy-trash” con paredes semidesconchadas y ladrillo visto.

El aura Old School se acentúa gracias a la sinuosa barra de mármol, la iluminación tenue y elementos decorativos originales.

Su terraza, tranquila y sombreada, es uno de los lugares más frescos y deliciosos de la ciudad.

Coconut CocteleríaCoconut Coctelería Plaza de los Sitios (Plaza de los Sitios 1)

La barra del Coconut es el escenario de las coreografías más complicadas. Aquí se venera al cóctel.

No salgáis sin probar el Gin Tonic –sin competencia en Zaragoza– y alguna de las creaciones magistrales del barman.

A los alcoholes de primera categoría, se añade una decoración lujosa, inspiradísima, irresistible para los cool hunters.

Dzinedzine bar de copas zaragoza cocteles (Residencial Paraíso, 2)

Para los que somos del morro clásico, lo más fácil es reivindicar bares antiguos ante la proliferación de espacios modernos. Sin embargo, algunas veces los gruñones nos encontramos con lugares como Dzine, pequeños tesoros que nos obligan a aceptar una cura de humildad coctelera.

El Dzine es atípico e insólito bar de copas. Un speakeasy de libro, un escondite subterráneo ideal para practicar el afterwork (un deporte con más asiduos que la cinta de correr en los gimnasios).

No es una propuesta transgresora pero sí escrupulosa con los cánones clásicos de la gran mixología. Carta profunda, con gran respeto por los clásicos, y propuestas muy vanguardistas, siempre con cuidadas presentaciones y a precios razonables.

Aquí los bartenders saben qué se traen entre manos y lo mejor es dejarse aconsejar por ellos.

El entorno te animará a tomarte un buen cóctel mientras te sientas en uno de sus elegantes sillones de piel. La decoración combina el diseño industrial con muebles de toque clásico.

Un lugar que no te dejará indiferente.

Bar Trapalas (Calle Mayor, 51)

Más de 20 años preparando gin tonics avalan la profesionalidad de los camareros del Trapalas, un veterano pub de estilo inglés que a principios de los años 80 hizo su primera mezcla de tónica con ginebra.

La carta tiene cócteles clásicos junto a otros más modernos. Gin fizz, Bloody Mary, Negoni, Cosmoplitan… para los paladares menos atrevidos, junto a preparaciones de autor, consistentes a veces en giros muy gamberros de dichos clásicos.

Sólo tenemos palabras de emoción etílica para el gin tonic con rodaja de pepino que nos sirvieron: de los mejores que hemos probado en mucho tiempo.

Su ambiente es clásico, con mucha madera, muebles retro y barra acolchada. La música se trata con especial cuidado y sus paredes sirven de soporte a exposiciones artísticas.

¿Crees que falta alguna coctelería importante? Dínoslo en los comentarios de abajo.

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Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de Zaragoza. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir gente, eventos y establecimientos únicos y creativos.



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