Los restos de la antigua Muralla Romana de Zaragoza

restos de la antigua Muralla Romana de Zaragoza

La Muralla Romana de Zaragoza, que ha marcado la configuración de la ciudad durante siglos, fue declarada Monumento Nacional en 1933, por lo que actualmente es Bien de Interés Cultural.

Construida en el siglo I, la muralla romana de Zaragoza protegía un perímetro de 3.000 metros con unos 120 torreones defensivos custodiados por más de 2.000 hombres armados, levantados a intervalos de entre 14 y 16 metros de distancia, y recorría la Avenida César Augusto, el Coso y la Calle Echegaray y Caballero.

Los trabajos arqueológicos realizados en los últimos años han arrojado luz sobre los distintos sistemas defensivos que se fueron levantando durante la época romana.

Gracias a ellos sabemos que exisitió un muro o vallum correspondiente al campamento que levantaron aquí las legiones IV Macedonica, VI Victrix y X Gemina (las legiones fundadoras de la colonia).

Restos del puerto fluvial de Zaragoza, en cuyos sillares aparecen las marcas IV, VI y X, referidas a las Legiones IV Macedonica, VI Victrix y X Gemina.

Restos del puerto fluvial de Zaragoza, en cuyos sillares aparecen las marcas IV, VI y X, referidas a las Legiones IV Macedonica, VI Victrix y X Gemina (Foto: trabajo propio bajo lic. CC BY 2.5)

Tal empalizada se ve probada al haberse hallado los fosos que se situaban al pie de la misma, cuyo fin era aumentar el sistema defensivo. Posiblemente nunca aparezcan hallazgos de tal cerca, no sólo por su construcción con materiales perecederos, sino también por situarse en el espacio que luego ocuparía la muralla de piedra.

Hoy en día todavía quedan en pie algunos lienzos y torreones de la muralla, aprovechados en casas y otras edificaciones.

Uno de los tramos de muralla mejor conservados, de unos 80 metros de longitud, se levanta justo al lado de la Plaza del Pilar y del Torreón de la Zuda.

El Torreon de la Zuda era la sede de los gobernadores musulmanes de Zaragoza y fue construido aprovechando uno de los torreones de la muralla romana. Hoy en día se utiliza como oficina de turismo y puede visitarse.

Junto a la Muralla Romana y el Torreón de la Zuda, se encuentra la estatua de César Augusto, el fundador de la ciudad. Es posible que hayáis visto otras esculturas de Augusto iguales en otras ciudades españolas (Tarragona, Mérida, Astorga…), ya que la de Zaragoza, al igual que la de las otras ciudades es una réplica en bronce de la original, que se encuentra en los Museos Vaticanos de Roma.

Estatua de César Augusto, el fundador de Zaragoza

Estatua de César Augusto, el fundador de la ciudad de Zaragoza

La escultura representa a Augusto, gobernante con el que acabó la República y comenzó el Imperio en Roma. La decisión de fundar Zaragoza vino de él, y de ahí su nombre: Caesaraugusta.

La escultura original apareció en Roma en 1863, cuando se excavaba un palacio que había pertenecido a la esposa de Augusto, en los alrededores de una zona conocida como Prima Porta. La réplica en bronce que podemos ver al lado de las murallas romanas fue un regalo de Mussolini, hecho en el año 1940 a varias ciudades fundadas por Augusto o que habían tenido una relación especial con él.

En el solar en el que se encuentra el Mercado Central existía un tramo de la muralla intacto, sin añadidos y sin obras posteriores, conservado en perfecto estado. Formaba parte, además, de un torreón que se integraba en la antigua Puerta de Toledo (derribada en 1848). Para hacer sitio al nuevo mercado parte de estos vestigios se dinamitaron.

El número 101 del Coso, frente a la calle Espartero y la Plaza de San Miguel, era conocido antiguamente como ‘las Piedras del Coso‘. Desde principios del siglo XIX, una placa recordaba que allí se acababa Zaragoza: “Esta piedra del antiguo muro indica que aquí está el término de la ciudad”. En 2005, la placa desapareció del hueco que llevaba 200 años ocupando. Este punto de la vía contiene antiguos vestigios de la muralla que rodeaba la Zaragoza romana y sirvió como cantera para la construcción de nuevos edificios aprovechando restos de la vieja muralla, junto a la antigua judería.

En la actual Plaza de la Magdalena, al final de la calle Mayor, se encontraba la puerta este de la muralla romana. En 1867, ante la necesidad de ampliar la plaza de la conocida como parroquia del Gallo, la Iglesia de Santa María Magdalena, se aprobó su derribo -en aquel entonces era conocida como la Puerta de Valencia-.

Se conservaron algunos sillares con inscripciones en latín, que pueden verse en el Museo de Zaragoza. En la misma plaza, todavía permanecen visibles varios sillares perfectamente labrados y adosados en el muro de una casa, además del recuerdo de la puerta desaparecida en una pintura mural de un edificio anexo.

En el sótano de un establecimiento comercial de titularidad particular en el número 147 del Coso se conserva la parte inferior de la torre sur que hacía de soporte del portal de la muralla.

Restos del torreón de la muralla romana de Zaragoza encontrados en el Coso, junto a la Plaza de la Magdalena

Restos del torreón de la muralla romana de Zaragoza encontrados en el Coso, junto a la Plaza de la Magdalena

El tramo fue descubierto en julio del 2017 por la ex arquitecta municipal Úrsula Heredia y consta de una extensión de 4,75 metros de largo y 2,3 de alto, en el que se encuentran seis alturas de sillares intactos de la época romana, sin añadidos y sin obras posteriores, conservados en perfecto estado.

También se conservan otros restos de la muralla en el lado nordeste de la ciudad, justo al lado del Puente de Hierro, que actualmente forman parte del Convento del Santo Sepulcro. Este monasterio, cuya fundación se remonta al siglo XIII, es el único ejemplo de arquitectura conventual mudéjar que ha sobrevivido en la ciudad hasta nuestros días.

Lienzos y torreones integrados en el Convento del Santo Sepulcro

Lienzos y torreones integrados en el Convento del Santo Sepulcro

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Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de Zaragoza. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir gente, eventos y establecimientos únicos y creativos.



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