Tras los pasos de Goya en Zaragoza

Monumento a Goya

La figura del pintor Francisco de Goya, autor de obras maestras como la familia de Carlos IV, el 2 de Mayo de 1808 en Madrid o el Duque de Wellington está muy ligada a la ciudad de Zaragoza.

A lo largo de este itinerario seguiremos los pasos de Goya en Zaragoza, veremos donde paso su infancia y juventud, y disfrutaremos de una selección de frescos, retratos y grabados que nos ayudarán a conocer mejor la personalidad de este artista universal.

Nuestro recorrido comienza en la Basílica del Pilar, uno de los santuarios marianos más importantes del mundo católico y un centro artístico de primer orden que reune obras de gran valor de diferentes épocas, especialmente los frescos pintados por Goya.

Durante su primera etapa, Goya se convirtió en un destacado pintor religioso, género que practicó con gran maestría el resto de su vida. En Zaragoza trabajó principalmente en El Pilar, donde dejó magníficas obras que ejemplifican el carácter, capacidad técnica y originalidad de su pintura.

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En 1772, mientras Ventura Rodríguez, el arquitecto del Pilar, edificaba la Santa Capilla, el joven Goya recibió el encargo de decorar con un fresco la bóveda del coreto, el pequeño coro que hay frente de la Santa Capilla, donde representó “La adoración del Nombre de Dios”.

Lograr este encargo no le resultó fácil a Goya. Durante años intentó acceder a una beca para la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, y al no lograrla se fue a Italia por su cuenta para aprender todo lo que pudiera. De regreso a Zaragoza, con tan solo 25 años y envuelto del prestigio que le daba su formación en Italia, consiguió el encargo de la bóveda del coreto tras demostrar al Cabildo Metropolitano de Zaragoza, responsable de El Pilar, que sabía pintar al fresco.

Con un modelado suave y cuidadas formas de clara influencia italiana, “La adoración del Nombre de Dios” encajó perfectamente con la idea conceptual del Pilar.

La adoración del Nombre de Dios, fresco de Goya en el Pilar de Zaragoza

Goya demostró con esta obra conocer y dominar la técnica de la pintura al fresco, si bien sus honorarios fueron menores que los de otros artistas a los que se adjudicó obras artísticas de decoración con pinturas al fresco de las bóvedas de la Basílica del Pilar. Así, Goya recibió 15.000 reales frente a los 25.000 (más los gastos) que cobró Antonio González Velázquez.

En 1781, bajo la recomendación de su cuñado Francisco Bayeu, que llevaba varios años trabajando en las bóvedas del Pilar, el Cabildo encargó a Goya la decoración de una cúpula de la nave norte con otra de las advocaciones del Rosario, la Reina de los Mártires o “Regina Martyrum“.

Era la primera vez que Goya se enfrentaba a una superficie semiesférica y, de nuevo, lo resolvió magistralmente.

En “Regina Martyrum” Goya rompió con todos los moldes y empleó una innovadora técnica de pintura suelta y un dibujo poco académico que no agradó al Cabildo.

La cúpula presenta un planteamiento aéreo con un tratamiento vaporoso de las formas y una ejecución a base de manchas, casi impresionista, que da un aspecto inacabado. Goya concibió su obra teniendo en cuenta que la pintura sería vista a gran distancia, lo que no gustó a sus detractores, como Bayeu o los canónigos del Cabildo en las inspecciones que hicieron desde el andamio, a distancia insuficiente.

Goya se alimenta de toda la tradición barroca italiana de pintura de techos, cuyo antecedente más remoto son los trabajos renacentistas del Correggio para la catedral de Parma y para la iglesia de San Giovanni Evangelista de la misma ciudad.

A pesar de las duras críticas que recibió nada más acabar el proyecto, con el paso del tiempo la transgresora “Regina Martyrum” se convirtió es una de las obras religiosas más importantes de Goya y la que le consagró como gran pintor.

En la Basílica se pueden contemplar además los bocetos que Goya realizó para la cúpula, Regina Martyrum (boceto de la mitad principal) y Regina Martyrum (boceto de la mitad secundaria).

Continuamos siguiendo los pasos de Francisco de Goya en Zaragoza y nuestra siguiente parada es el Museo Ibercaja Goya (Calle de Espoz y Mina 23), situado en un imponente palacio renacentista y que dispone de una cuidada colección de arte español entre la que destacan catorce pinturas de Goya y las cinco grandes series de grabados de Goya.

Museo Camon Aznar

Queremos destacar el retrato de cuerpo entero del naturalista aragonés Félix de Azara (conocido en su tiempo como el Darwin español), un cuadro clave para conocer la faceta del Goya retratista, por su maestría y su espectacularidad cromática.

Seguimos con el Museo de Zaragoza (Plaza de los Sitios 6), ubicado en un bello edificio que fue proyectado por el arquitecto municipal Ricardo Magdalena y Julio Bravo, como Pabellón de las Artes en la Exposición Hispano – Francesa de 1908.

El Museo de Zaragoza está dedicado a la arqueología y a las bellas artes de la ciudad y muestra una amplia selección de objetos de la prehistoria, la época islámica y algunos mosaicos romanos excepcionales de Cesaraugusta.

La planta superior contiene pinturas y grabados de Goya, entre las que destacan las obras de su etapa de formación en Zaragoza, sus inicios en Italia y su magnífica pintura en la corte del Rey de España (retratos de Carlos IV, María Luisa de Parma, Fernando VII, El Duque de San Carlos o el Infante Luis María de Borbón).

Museo de Zaragoza

Francisco nació en el pueblo de Fuendetodos (a 44 kilómetros de Zaragoza), mientras su padre, José Goya, trabajaba dorando el retablo mayor de la iglesia parroquial.

Ya en Zaragoza, su familia vivió en varios puntos de la capital aragonesa, en casas ya desaparecidas que se situarían en la calle Morería (al lado de la Plaza Salamero), Coso 132, Heroísmo 3, Coso 128 y plaza de San Pedro Nolasco 3-4.

Allí nacieron todos los hijos del matrimonio a excepción de Francisco. La planta baja de los edificios la ocupaba el taller de dorador del padre. La única que se conserva en pié en la actualidad es la casa de la Plaza de San Miguel 4, en la que Goya vivió al menos durante los años 1768 y 1769.

La casa en la que Goya vivió al menos durante los años 1768 y 1769, en Plaza de San Miguel 4

La casa en la que Goya vivió al menos durante los años 1768 y 1769, en Plaza de San Miguel 4

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Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de Zaragoza. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir gente, eventos y establecimientos únicos y creativos.



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