Un paseo por los hoteles modernistas de Ruiseñores

Actual Colegio de Santo Tomás de Aquino

El antiguo Colegio de Santo Tomás de Aquino

Hoy os proponemos un paseo por los hoteles modernistas de Ruiseñores.

En el mes de marzo de 1994 caía derribado el hotel de la familia Ostalé, conocido como Villa Alta, y con él se ampliaba la larga y tristenómina de desatinos urbanísticos y de derribos indiscriminados que la ciudad de Zaragoza ha tenido que soportar a lo largo de su historia más reciente y que han ocasionado la merma de su patrimonio arquitectónico y artístico.

Zaragoza en los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX comienza a vivir una expansión urbanística sin precedentes.

Nuevas zonas de ensanche nacen, debido al crecimiento de la industria y de la población, a partir de las vías de comunicación marcadas por las carreteras y por las líneas de tranvía quesirven de enlace entre el centro y los barrios surgidos en la periferia.

el hotel de la familia Ostalé, conocido como Villa Alta

El hotel de la familia Ostalé, conocido como Villa Alta en la actualidad

Fachada del hotel de la familia Ostalé, conocido como Villa Alta

Fachada del hotel de la familia Ostalé, conocido como Villa Alta

En el último tramo del paseo de Sagasta, entre la acequia de San José que daba acceso al camino de las Torres y al comienzo de la subida de Cuéllar, se ubicaba la casa del escultor Carlos Palao en el actual número 76 y la desaparecida litografía de Portabella, que estaba ubicada en la esquina con el paseo de Ruiseñores y frente a la avenidadel Siglo XX, que era como se conocía al actual andador del parque de Pignatelli.

En esta nueva zona de expansión los edificios combinaban el modernismo con loseclecticismo historicistas y regionalismos, a la moda del gusto de la burguesía de la época.

En el paseo de Ruiseñores se construyen, entre 1910 y 1925, los hoteles del arquitecto Miguel Angel Navarro (1914-1919) y del empresario textil Raimundo Balet (1919), además de otros como los de los señores Peirón, Carboné, Fernández, Escudero, Abós, Taberner, Aguado… de los casi nada queda ya.

Tras el derribo del hotel de la familia Ostalé, que estaba situado en el número 37, solo ha sobrevivido el edificio situado en el solar vecino: el otrora Colegio de Santo Tomás de Aquino, situado en el número 39 que, aunque muy desfigurado por profundas e irrespetuosas transformaciones, todavía conserva un espectacular torreón modernista en esquina y cupulado con trozos cerámicos al modo del trencadis de la arquitectura catalana de Gaudí y Jujol, con un deteriorado mirador de hierro y cristal en el lado opuesto, mientras que su fachada principal se encuentra camuflada por una remonta y una parada de autobús.

El número 37 del Paseo Ruiseñores en la acutalidad

El número 37 del Paseo Ruiseñores en la acutalidad

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Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de Zaragoza. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir gente, eventos y establecimientos únicos y creativos.



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