Visitando los restos de la antigua Zaragoza Romana

Zaragoza es una ciudad con una rica historia de más de 2000 años. Para conocer sus orígenes nos tenemos que remontar al año 14 antes de cristo, cuando el emperador César Augusto, decidió fundar una nueva ciudad en el emplazamiento del asentamiento ibérico de Salduie.

Es casi imposible determinar el día exacto de la fundación de Zaragoza, pero varios expertos coinciden en indicar el 23 de diciembre del 14 antes de cristo, fecha que coincide con el quincuagésimo cumpleaños del emperador. Los estudios arqueológicos y numismáticos parecen corroborar esa fecha.

Murallas romanas de Zaragoza

Al igual que otras colonias fundadas por Roma en los territorios conquistados, Caesaraugusta seguía el característico urbanismo romano, que todavía se puede distinguir en sus arterias principales, el cardo (que cruzaba la ciudad con dirección norte-sur) y el decumano (con dirección este-oeste). El primero sigue la línea de la Calle Don Jaime I, mientras que el segundo se prolonga por las calles Mayor, Espoz y Mina y Manifestación.

Caesaraugusta, la actual Zaragoza es una de las pocas ciudades romanas que tuvo el privilegio de llevar el nombre de su fundador. Te invitamos a descubrir los restos de la antigua colonia romana de Caesaraugusta a través de un paseo por el casco antiguo de la ciudad.

El itinerario comienza en el tramo de la Muralla Romana, de unos 80 metros de longitud, que se conserva al lado de la Plaza del Pilar y del Torreón de la Zuda.

La muralla romana de Zaragoza, que ha marcado la configuración de la ciudad durante siglos, fue declarada Monumento Nacional en 1933, por lo que actualmente es Bien de Interés Cultural. Construida en el siglo I, la muralla romana de Zaragoza protegía un perímetro de  3.000 metros con unos 120 torreones defensivos, levantados a intervalos de entre 14 y 16 metros de distancia, y recorría la Avenida César Augusto, el Coso y la Calle Echegaray y Caballero.

Además del tramo en el que nos encontramos, también se conservan otros restos de la muralla en el lado nordeste de la ciudad, justo al lado del Puente de Hierro, que actualmente forman parte del Convento del Santo Sepulcro.

Los trabajos arqueológicos realizados en los últimos años han arrojado luz sobre los distintos sistemas defensivos que se fueron levantando durante la época romana.

Gracias a ellos sabemos que exisitió un muro o vallum correspondiente al campamento que levantaron aquí las legiones IV Macedonica, VI Victrix y X Gemina (las legiones fundadoras de la colonia). Tal empalizada se ve probada al haberse hallado los fosos que se situaban al pie de la misma, cuyo fin era aumentar el sistema defensivo. Posiblemente nunca aparezcan hallazgos de tal cerca, no sólo por su construcción con materiales perecederos, sino también por situarse en el espacio que luego ocuparía la muralla de piedra.

estatua de César Augusto

Junto a la Muralla Romana y el Torreón de la Zuda, se encuentra la estatua de César Augusto, el fundador de la ciudad. Es posible que hayáis visto otras esculturas de Augusto iguales en otras ciudades españolas (Tarragona, Mérida, Astorga…), ya que la de Zaragoza, al igual que la de las otras ciudades es una réplica en bronce de la original, que se encuentra en los Museos Vaticanos de Roma.

La escultura representa a Augusto, gobernante con el que acabó la República y comenzó el Imperio en Roma. La decisión de fundar Zaragoza vino de él, y de ahí su nombre: Caesaraugusta.

La escultura original apareció en Roma en 1863, cuando se excavaba un palacio que había pertenecido a la esposa de Augusto, en los alrededores de una zona conocida como Prima Porta. La réplica en bronce que podemos ver al lado de las murallas romanas fue un regalo de Mussolini, hecho en el año 1940 a varias ciudades fundadas por Augusto o que habían tenido una relación especial con él.

Torreon de la ZudaEl Torreon de la Zuda era la sede de los gobernadores musulmanes de Zaragoza y fue construido aprovechando uno de los torreones de la muralla romana. Hoy en día se utiliza como oficina de turismo y puede visitarse.

Al entrar al torreón, gracias al suelo de cristal, podrás ver los restos de la torre romana original. Durante el horario de la oficina turística se pueden subir los cuatro pisos del torreon (no hay ascensor) y disfrutar de una de las mejores vistas de la ciudad de Zaragoza.

El río Ebro era navegable en época romana, y por él se desarrollaba un intenso comercio. En el Museo del Puerto Fluvial (Plaza San Bruno) es posible ver los restos del puerto que los romanos construyeron sobre el río y parte del ángulo que formaba el foro con el río.

Museo del Foro RomanoSituado al otro lado de la Plaza del Pilar, el Foro Romano era el centro neurálgico de la ciudad y el Museo del Foro Romano (Plaza de la Seo 2) nos ofrece una visión de su vida cotidiana.

Los restos arqueológicos que se han conservado, pertenecen al mercado de la época del emperador Augusto y al Foro de la ciudad, construído en la época de Tiberio. Fueron descubiertos por casualidad en 1988 durante la remodelación de la Plaza de La Seo.

Además, se exhiben en vitrinas varios objetos arqueológicos hallados durante la excavación, tales como vidrios, monedas y cerámica. Un moderno prisma de placas de ónice en la Plaza de La Seo es la entrada del Museo.

Teatro Romano de Zaragoza

El Teatro Romano de Zaragoza fué uno de los mayores de toda la Hispania Romana. Sus 7.000 metros cuadrados y su capacidad para 6.000 espectadores en una urbe de unos 20.000 habitantes nos indica la importancia que los espectáculos tuvieron en el mundo romano.

El teatro fue edificado en época de Tiberio (14-37 D.C.) y finalizado en época de Claudio (41-54 D.C.), siguiendo el modelo del Teatro Marcelo de Roma. Es el monumento mejor conservado de Caesaraugusta.

Durante sus más de 200 años de funcionamiento, fue lugar de encuentro y esparcimiento, ejerciendo un papael importante como transmisor de los valores culturales, políticos y religiosos del Imperio Romano.

El solar del número 101 del Coso, donde tuerce la vía, era conocido antiguamente como ‘las Piedras del Coso‘. Desde principios del siglo XIX, una placa recordaba que allí se acababa Zaragoza: “Esta piedra del antiguo muro indica que aquí está el término de la ciudad”. En 2005, la placa desapareció del hueco que llevaba 200 años ocupando. Este punto de la vía contiene antiguos vestigios de la muralla que rodeaba la Zaragoza romana y sirvió como cantera para la construcción de nuevos edificios aprovechando restos de la vieja muralla, junto a la antigua judería.

Lienzos y torreones integrados en el Convento del Santo Sepulcro

En la actual Plaza de la Magdalena, al final de la calle Mayor, se encontraba la puerta este de la muralla romana. En 1867, ante la necesidad de ampliar la plaza de la conocida como parroquia del Gallo, la Iglesia de Santa María Magdalena, se aprobó su derribo -en aquel entonces era conocida como la Puerta de Valencia-.

Se conservaron algunos sillares con inscripciones en latín, que pueden verse en el Museo de Zaragoza. En la misma plaza, todavía permanecen visibles varios sillares perfectamente labrados y adosados en el muro de una casa, además del recuerdo de la puerta desaparecida en una pintura mural de un edificio anexo.

También se conservan otros restos de la muralla en el lado nordeste de la ciudad, justo al lado del Puente de Hierro, que actualmente forman parte del Convento del Santo Sepulcro. Este monasterio, cuya fundación se remonta al siglo XIII, es el único ejemplo de arquitectura conventual mudéjar que ha sobrevivido en la ciudad hasta nuestros días.

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Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de Zaragoza. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir gente, eventos y establecimientos únicos y creativos.



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