Qué mejor plan para la tarde noche del 5 de enero que vivir en persona la llegada de Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente a Zaragoza. Pues dicho y hecho. Eso sí, quien no quiera perderse a Melchor, Gaspar y Baltasar, que vaya con tiempo suficiente para coger un buen sitio porque la experiencia de años anteriores nos dice que serán muchos los padres y niños que no quieran perderse este momento, uno de los más especiales del año.

En esta ocasión, la tradicional Cabalgata de Reyes está dedicada a la ciudad de principios del siglo XX.

Amanece en Zaragoza en el año de gracia de 1900, la ciudad despierta, los deshollinadores trabajan sin cesar, el diario sale a la calle, confirmada la gran noticia, el servicio postal se pone en marcha a toda velocidad para ayudar a los Reyes y sus comitivas reales en la recogida de cartas, hay sitio para todas las cartas y deseos en el gran buzón.

Cae la tarde y los niños y niñas se retiran a jugar en el cuarto de juegos, puerta de un mundo de sueños, ilusión y personajes de cuentos clásicos: Peter Pan y el Capitán Garfio, Pinocho y Gepetto, las hermanastras, los 7 enanitos, las hadas de las flores o Aladino.

Anochece en la ciudad y llegan los magos, encargados de dirigir esta escuela nocturna de magia: trucos imposibles, pompas que caen del cielo, varitas…

El recorrido comenzará a las 18h en el colegio Joaquín Costa, y continuará por el paseo María Agustín, la Puerta del Carmen, el paseo de Pamplona, la plaza de Paraíso, el paseo de la Constitución, el paseo de la Mina, la plaza de San Miguel, el Coso, la plaza de España y la calle de Alfonso, finalizando el recorrido en la plaza del Pilar a eso de las 19:45h.

Allí, los Reyes Magos se subirán al balcón del Ayuntamiento de Zaragoza para dirigir unas palabras a niños y niñas.