Las leyendas de amor existen desde tiempos ancestrales y no cesan de construirse. Sin embargo, la historia de los candados del Puente de Santiago de Zaragoza, nos remonta a una leyenda reciente…

La costumbre es que las parejas cierren un candado en un puente, el cual tiene escrito los nombres de la pareja y tiren la llave al rio, como símbolo de amor eterno, para que este guarde para siempre en su lecho la promesa de amor.

Se cuenta que esta práctica comenzó en 2006 en Roma, inspirada por el escritor italiano Federico Moccia, quien en su novela “Tengo ganas de ti” hace que sus protagonistas sellen su amor colocando un candado con sus nombres en el Puente de Milvio, en Roma, para luego lanzar la llave a las aguas del río Tíber.

En París, una de las ciudades más románticas del mundo, la tracición arrancó en el 2008 en el Puente de las Artes, para continuar extendiéndose por el puente de l’Archevêché, el puente Solférino (cerca de Notre Dame) y la pasarela Simone de Beauvoir.

Esta costumbre también se ha hecho hueco en el Puente de Brooklyn, que une la isla de Manhattan con el este de Nueva York, en el Ponte Vecchio de Florencia, en el Ponte de l’Accademia de Venecia, así como en los lugares más románticos de la mayor parte de las principales ciudades del mundo.