¿Os imáginais una flota vikinga en el Ebro?. En 859, una expedición vikinga liderada por Hasting y Björn “Costado de Hierro” remontó el Ebro, pasando por las fortificadas Zaragoza y Tudela.

Irrumpieron violentamente en Pamplona, matando a muchos vecinos y capturaron a su soberano, el rey García Íñiguez, al que liberaron tras pagar un rescate de 70 000 monedas de oro.

El asalto a Pamplona tuvo lugar después de que los hombres de Hasting y Björn ‘”Costado de Hierro” hubieran saqueado Galicia, Lisboa, ambos lados del Estrecho de Gibraltar (Sevilla, Algeciras y norte de África) y el litoral mediterráneo peninsular, además de las islas Baleares.

Disponían de decenas de embarcaciones y amasaron un gran botín, capturando muchos esclavos que fueron vendidos en Irlanda en 860.

Sin embargo, aquella flota no siempre salió victoriosa. En la ría de Arosa sufrió una derrota a manos del conde Pedro, que fue enviado a su encuentro por el poderoso rey de Asturias, Ordoño I.