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Hasta el próximo 7 de julio, el Centro de Historias acoge la exposición titulada “La Zaragoza Americana. Los años de convivencia con las fuerzas aéreas de Estados Unidos en la base“, un viaje al pasado siglo XX de nuestra ciudad, donde la presencia de la USAF tuvo una importante influencia tanto desde el punto de vista económico, como social, cultural e incluso deportivo.

El contacto directo con ciudadanos de una superpotencia mundial mucho más desarrollada evidenció contrastes económicos, culturales y sociales, posibilitó oportunidades de negocio -no todas
legales-, e incluso matrimonios ‘mixtos’ que todavía perduran.

americanos en la base americana de zaragoza

Otros, en cambio, prefirieron aislarse de esa ciudad al noroeste de un país que con dificultad podían ubicar en el mapa, y vivieron su estancia dentro del perímetro de la base, una auténtica ciudad norteamericana en miniatura que contaba con iglesia, colegio, supermercado, bolera y campo de golf propios. Las fuerzas aéreas estadounidenses llegaron a contar con más de 10.000 militares, trabajadores y familiares en la base americana de Zaragoza.

La Zaragoza Americana Los anos de convivencia con las fuerzas aereas de Estados Unidos en la base

La presencia militar estadounidense en la Base Aérea de Zaragoza se prolongó durante cuatro décadas, desde 1953 –cuando un centenar de soldados desembarcaron en el antiguo aeródromo militar Valenzuela– hasta septiembre de 1992 –cuando el último grupo de militares de Estados Unidos marchó y puso fin a 39 años de estancia ininterrumpida en tierras aragonesas–.

Pero la presencia de tropas militares extranjeras en territorio nacional no siempre fue bien vista, una percepción que se agudizó con el paso de las décadas y, fundamentalmente, con la llegada de la democracia, que dio pie a las conocidas protestas anti-base y que culminó con la clausura definitiva hace 25 años.

maniobras en la base aerea de zaragoza

Gracias a las aportaciones de los propios militares, extrabajadores y familiares, la exposición articula un relato a través de tres salas en las que se podrán ver fotografías inéditas, uniformes, anuarios, la moda de la época, guitarras originales y recreaciones a escala de los cazas y aviones más icónicos de la USAF, entre otras sorpresas.

La exposición hace hincapié en la historia de la base, explicando cómo se decidió que Zaragoza sería su emplazamiento o los trabajos necesarios para construirla, en el contraste social entre estadounidenses y españoles, destacando tanto los aspectos positivos como los negativos, y en el ámbito cultural, que dejó una herencia rica para ambas partes: en la ciudad, el rock & roll y el blues, en los norteamericanos, beber con porrón o la gastronomía, como muestran algunas imágenes.

SALA 1  |  UNA CIUDAD AMERICANA A ORILLAS DEL EBRO

La primera sala del recorrido de la exposición no solo introduce al visitante en el contexto histórico que propició el desembarco norteamericano en Zaragoza, también descubre cómo fue la construcción de la instalación militar y, sobre todo, cómo era la ciudad en miniatura que la USAF estableció a orillas del Ebro.

En los denominados Pactos de Madrid de 1953, Franco y el presidente norteamericano Eisenhower firmaron una serie de acuerdos por los que Estados Unidos proporcionaba a España material de guerra y ayudas económicas a cambio de la instalación de tres bases aéreas de la USAF (Torrejón, Morón y Zaragoza) y una aeronaval (Rota).Los pactos sirvieron a España para salir del aislamiento internacional y restituir su imagen exterior.

bolera en la base americana de zaragoza

Zaragoza contaba entonces con dos aeródromos: el de Sanjurjo, para la aviación civil, y el de Valenzuela, de uso militar. Estas instalaciones preexistentes, su ubicación geoestratégica, y otras ventajas como la firmeza del suelo o la homogeneidad del viento, convencieron a los americanos para levantar en la capital aragonesa una de las tres bases.

Los trabajos se prolongaron durante casi un lustro hasta 1959. Se ejecutaron dos pistas de aterrizaje en paralelo, 13 hangares y un oleoducto entre Rota y Zaragoza de 570 kilómetros de longitud que conectó todas las bases solucionando sus ingentes necesidades de combustible. Pero lo más sorprendente fue la creación de una pequeña urbe estadounidense en suelo español, para que sus soldados y trabajadores se sintieran como si estuvieran en su propia casa. Allí contaban con todo tipo de servicios y comodidades: campo de golf, iglesia, colegio, supermercado, bolera, cine… e incluso un pequeño hospital y una morgue.

La Exposicion La Zaragoza Americana, en el Centro de Historias

Como se descubrirá en los murales del Centro de Historias, algunas permanecen casi intactas, otras mantienen el mismo uso pero con alteraciones en su diseño interior original y varias han desaparecido o tienen otra utilidad. Igualmente, el visitante podrá comprobar que durante su estancia, la vida cotidiana del personal de la base no difería demasiado de la que tenían sus compatriotas en Estados Unidos.

Por otro lado, y antes de cruzar a la segunda sala, la exposición se adentra en la actividad bélica de la base, al fin y al cabo, su principal cometido. Zaragoza se convirtió en un enclave logístico para las USAF que se tradujo en un constante movimiento de la aviación norteamericana hacia zonas de conflicto, como la Guerra del Yom Kippur (1973), el bombardeo de Libia (1986) o la Guerra del Golfo (1990).

SALA 2 |  EL CONTRASTE SOCIAL ENTRE DOS MUNDOS

El siguiente espacio en el recorrido por los años de presencia americana en la capital aragonesa analiza algunos de los aspectos que marcaron la relación entre dos sociedades tan distanciadas
entre sí, al menos durante la etapa franquista. La exposición detalla, por ejemplo, cómo los zaragozanos se deslumbraban con la tecnología, los utensilios domésticos o los grandes coches que los soldados norteamericanos utilizaban en la base. Este contraste propició un mercado semioculto en la ciudad para obtener, a precios de saldo, valiosos enseres que habían cruzado el charco y que salían a hurtadillas de la instalación militar.

Igualmente se destaca la ayuda que prestaban los ‘vecinos’ norteamericanos en la ciudad, como ocurría cuando acudían a sofocar algún incendio con helicópteros y recursos que no estaban
al alcance de nuestros servicios municipales de la época. O los matrimonios ‘mixtos’ que surgieron en las casi cuatro décadas de presencia de la USAF, la mayoría entre soldados norteamericanos y jóvenes zaragozanas.

La Zaragoza Americana. Los años de convivencia con las fuerzas aéreas de Estados Unidos en la base

Finalmente, la Transición hacia la democracia despertó un sentimiento anti-imperialista que se tradujo en una clara presión para el desmantelamiento de la base. Pequeñas protestas ciudadanas y estudiantiles se convirtieron pronto en masivas ‘marchas a la base’, y algunos de sus protagonistas más destacados relatan en la exposición su experiencia.

manifestaciones pacificas en contra la base americana de zaragoza

La más multitudinaria fue la primera, en mayo de 1983, con más de 25.000 personas recorriendo los 14 kilómetros que separan la ciudad de la  instalación militar, que cerró sus puertas definitivamente el 30 de septiembre de 1992.

SALA 3  |  LA EXPLOSIÓN CULTURAL

tras el recorrido cronológico y social, ‘La Zaragoza Americana’ ofrece una visión detallada de la explosión cultural que trajo la convivencia con los visitantes norteamericanos. La España de mediados del siglo XX todavía era un país que vivía en blanco y negro mientras que EE. UU. aparecía ante el mundo como una nación llena de vida y color, cuya industria cultural comenzaba a propagarse, en parte, debido a la presencia de sus tropas en suelo europeo.

animadoras en un partido de baloncesto en la base americana

Este hecho impregnó la forma de entender y disfrutar del ocio, la cultura y el deporte en la capital aragonesa. La tercera sala de la exposición recuerda de manera amena y visual cómo, por ejemplo, los negocios dedicados al ocio y la restauración local no tardaron en adaptarse a los gustos ‘yankis’, como la hamburguesería Nevada, que todavía elabora sus hamburguesas según la receta transmitida por un cocinero de la base. O cómo las salas de fiestas, discotecas y boleras proliferaron en la ciudad coincidiendo con la llegada de los americanos: Capri, Río Club, Pigalle, Cosmos, Cancel, Samantha’s y Astorga’s, Scratch, La Room…

discotecas en zaragoza en las que los norteamericanos bailaban Soul y Funky

Fue fundamental en este contexto el papel de la radio de la base americana, que emitió ininterrumpidamente desde 1957 hasta 1992, e introdujo en la ciudad la vanguardia musical. Además, la literatura y el cine también han sentido el reflejo de la presencia de la USAF en la capital aragonesa. Por citar solo uno de los ejemplos que se detallan en la muestra, la novela ‘Carreteras secundarias’, de Ignacio Martínez de Pisón, evoca esa huella americana, así como la película homónima.

Pero los americanos también dejaron su huella en el ámbito deportivo. Durante su estancia en la capital aragonesa practicaron deportes tan arraigados en EE. UU. como el béisbol, el fútbol
americano, el baloncesto o el golf, que por supuesto también tienen su espacio en el Centro de Historias.

La exposición hace un guiño a los amantes de la aviación, con un repaso a los cazas y aeronaves que a lo largo de cuatro décadas utilizaron la base de Zaragoza, así como de la
presencia de un operativo estable de la NASA a orillas del Ebro, donde la agencia espacial fijó una de sus pistas de emergencia.

La Zaragoza Americana. Los años de convivencia con las fuerzas aéreas de Estados Unidos en la base

Para completar la exposición también tienen su espacio algunos de los protagonistas de esta historia, que la cuentan en primera persona a través de unos vídeos. Trabajadores, historiadores, músicos e, incluso, el astronauta y ministro de Ciencia, Investigación y Universidades, Pedro Duque, se expresan sobre esta pequeña ciudad autónoma que operó dentro de la capital aragonesa.

base americana de la nasa en zaragoza

uniformes de la nasa en zaragoza

Del 2 de mayo al 7 de julio de 2019
Entrada: Gratuita
Lugar: Centro de Historias de Zaragoza (Plaza San Agustin 2, Zaragoza)
Teléfono: 976 721 885 

Horario: De martes a sábado de 10 a 14  h y de 17 a 21h. Domingos y festivos de 10 a 14:30h. Lunes cerrado.