Los edificios que dan vida al barrio de La Magdalena no levantan muchas alturas del suelo, pero en el horizonte de esta zona histórica de Zaragoza, a un lado del Coso Bajo y del Parque Bruil, sobresale imponente un chapitel. Se trata del que remata la torre del que fue el convento de San Agustín.

El conjunto conventual de San Agustín es una fundación barroca del siglo XVII de los Agustinos Observantes, prácticamente destruida durante la Guerra de la Independencia.

De las edificaciones originales se conservan únicamente la fachada barroca por la que se accedía al convento y uno de los muros laterales.

Estas reliquias se mantienen en pie entre la plazuela de San Agustín, la calle de Viola y la de Arcadas por un lado y Asalto por el otro.

Fachada barroca por la que se accedía al convento, en la actualidad la Biblioteca Municipal María Moliner

Fachada barroca por la que se accedía al convento, en la actualidad la Biblioteca Municipal María Moliner

Antes era una zona de expansión, rodeada de huertas, campos de cultivo, almazaras y molinos que se diseminaban en las cercanías de la muralla romana y medieval.

Según fuentes municipales, en las diversas campañas arqueológicas que se han realizado en la zona también se ha encontrado un combinado de culturas y épocas. Testimonios íberos, romanos o musulmanes, además de un cementerio, se esconden junto a los cimientos de este antiguo convento.

Durante los Sitios de Zaragoza (1808-1809) que tuvieron lugar en la Guerra de la Independencia, el recinto fue prácticamente destruido al formar parte de la línea defensiva de la ciudad.

Al encontrarse en primera línea, se empleó de baluarte y se situaron baterías en su perímetro. A pesar de la cerril defensa, las tropas francesas consiguieron abrir una brecha por la que penetraron las tropas. San Agustín fue la puerta del enemigo por la ribera del Huerva que les permitió adentrarse en el barrio de La Magdalena.

La lucha continuó en el interior del convento y de la iglesia, defendiéndose cada capilla y cada dependencia con un enorme coste de vidas humanas. La desesperación con la que se defendió el convento está plasmada en el cuadro Defensa del púlpito de la iglesia del convento de San Agustín (1809) de César Álvarez Dumont conservado en el Museo de Zaragoza.

"Combate heroico en el púlpito de la iglesia de San Agustín de Zaragoza en el segundo sitio de 1809", César Álvarez Dumont (1887) La obra representa al grupo de hombres que se hicieron fuertes en el interior del convento de San Agustín de Zaragoza y resistieron los ataques del ejército francés durante los Sitios de Zaragoza, que tuvieron lugar durante la Guerra de la Independencia Española.

“Combate en el púlpito de la iglesia de San Agustín en el segundo sitio de 1809”, César Álvarez Dumont (1887)

Los Sitios quedaron para siempre en su recuerdo y en su fachada, donde todavía se pueden observar las huellas de la fusilería que se han mantenido tras las distintas rehabilitaciones.

Tras la Desamortización de Mendizábal de 1836, el convento fue utilizado como Parque de Intendencia de Suministros del Ejército. Se utilizó como almacén de uniformes, de víveres y de munición.

A finales de los 70, el inmueble pasó a ser propiedad municipal. En la actualidad el conjunto de la iglesia y el convento de San Agustín se ha habilitado como el Centro de Historias de Zaragoza y la Biblioteca Municipal María Moliner.

Escultura de coco Escribano en su Exposicion "Play-House", en el Centro de Historias

Exposición "Como Pez en el Agua" de Rosa Balaguer en el Centro de Historias

Exposición 'Out of Neither' de Víctor Solanas-Díaz en el Centro de Historias

exterior del centro de historias de zaragoza

Dirección: Plaza San Agustin 2, Zaragoza