La región de Aragón, de la que es capital la ciudad de Zaragoza, tiene una superficie de unos 30.000 kilómetros cuadrados y se compone de tres provincias: Huesca, Zaragoza y Teruel.

Cada una de ellas se caracteriza por una gran variedad de ambientes y habitats, tan diversos como las estepas de Belchite y los Monegros, el Pirineo, las lagunas salinas o los desfiladeros del Sistema Ibérico, lo cual produce una fauna, flora y clima únicos, con unas características físicas que proporcionan a los aficionados a la observación de aves, la oportunidad de disfrutar de más de 365 especies de aves diferentes en un área relativamente pequeña.

Aunque cuente con menor número de seguidores que en países del Norte de Europa como Holanda o el Reino Unido, en España hay una historia larga y variada de interés por el mundo natural y la observación de aves, sobre todo a partir del siglo XVIII, cuando la historia natural se llenó de personajes inquietos, cuya infinita curiosidad y entusiasmo incluyó el estudio de las aves.

Aragón tiene algunas de las mejores zonas de observación de aves de Europa Occidental, convirtiéndose en un destino perfecto para escapadas de aventura de fin de semana e, incluso si el tiempo lo permite, viajes más largos.

En Huesca, el norte de Aragón, se encuentran los Pirineos con sus profundos valles, gargantas espectaculares y picos que exceden los 3.000 metros de altura. El Quebrantahuesos los sobrevuela y patrulla, la triste llamada del Pájaro Carpintero Negro se escucha en los valles cubiertos de pinos y el Treparriscos revolotea entre la piedra caliza buscando alimento.

Observación de Aves en Aragón

El río Ebro recorre de noroeste a sudeste Zaragoza, la zona centro de Aragón. El Ebro serpentea a través de su cuenca, limitando al norte con el Pre-Pirineo y al sur con el Sistema Ibérico. Entre estos dos obstáculos naturales, se encuentran grandes espacios abiertos con pequeños pueblos de escasa población.

Por las estepas, vagan las Avutardas Grandes y Pequeñas y las Gangas Ibéricas o Gangas Comunes y las Gangas Ortegas de Vientre Negro sobrevuelan las polvorientas llanuras buscando alguno de los escasos estanques para beber agua y refrescarse.

Sin salir de la ciudad de Zaragoza, en los parques urbanos y las riberas, podemos encontrarnos con una amplia variedad de aves, desde Palomas Bravias, Urracas, Tortolas Turcas, Cotorras Argentinas, Gorriones Comunes, Pinzones y Petirrojos a Pájaros Carpinteros y Buhos de pequeño tamaño.

En Teruel, al sur de Aragón, nos encontramos con montañas, sierras y bosques casi totalmente desconocidos para los forasteros. Aparte de la posibilidad de ver decenas de miles de Grullas Comunes que reposan en la Laguna de Gallocanta cada invierno, hay muchos secretos que esperan ser descubiertos por el amante de la observacion de aves.

El raro Buitre Negro se desliza sobre ríos de aguas cristalinas, desde donde avista nutrias y convive con el Pechiazul, mientras el venado y el jabalí pasan su tiempo buscando alimento entre la maleza del bosque.

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