Zaragoza vive en continuo cambio. Las grandes cadenas de franquicias invaden las calles transformando la ciudad a un ritmo desorbitado.

Paseando advertimos un nuevo restaurante que ocupa el lugar del bar al que solíamos ir, o la versión renovada del todo a 100 suplantando un establecimiento que no conseguimos recordar a pesar de que estuviera en ese mismo punto hasta ayer.

Y poco a poco la ciudad se va quedando sin parte de esos establecimientos que le han venido dando personalidad durante años.

Pese a la persistente mutación de la ciudad, aún podemos encontrar una Zaragoza auténtica.

Si caminamos con los ojos bien abiertos descubriremos rótulos antiguos como el de Chiro de la Avenida Pablo Gargallo, ya cerrada. Chiro era una pequeña cadena de perfumería y cosmética con varios establecimientos repartidos por toda la ciudad.

Este letrero fue creado en los años 60, un tiempo en el que casi ningún negocio se resistía a las posibilidades de la tipografía.

Una auténtica joya que forma parte de ese patrimonio urbano menos evidente para la ciudadanía, por el que puedes pasar muchas veces por delante sin darte cuenta y que desaparece, normalmente, al mismo ritmo en que lo hace el pequeño comercio.

Dirección: Avenida Pablo Gargallo 55, barrio de la Almozara