Fernando Cayo nos muestra el poder, según la visión de Maquiavelo

Fernando Cayo nos muestra el poder, según la visión de Maquiavelo

El famoso filósofo italiano Nicolás Maquiavelo deseaba que sus enseñanzas fueran útiles a futuros lectores —vivieran donde vivieran— y sobre todo quería mostrar a la gente cómo enfermaban las democracias y cómo podían curarse.

Hoy en día, pocos consideran al viejo Maquiavelo como un sanador de enfermedades democráticas. De hecho, muchos piensan en “El Príncipe” como un auténtico manual para tiranos. Sin embargo, las reflexiones de Maquiavelo no consisten solo en luchas salvajes por alcanzar el poder o en dominar los medios sin escrúpulos para lograr un fin que lo justifique.

Los primeros lectores de El príncipe —filósofos como Spinoza y Rousseau— sabían, sin lugar a dudas, que el libro era una astuta denuncia de los métodos que emplean los tiranos en su ascenso al poder.

En 1585, el jurista italiano exiliado Alberico Gentili dijo que Maquiavelo era “un firme defensor y entusiasta de la democracia”, que pretendía poner al descubierto “todos los secretos del tirano” ante los ciudadanos. “Mientras parecía educar al príncipe”, decía Gentili, “en realidad, estaba educando al pueblo”.

Carlos Rubio es el responsable de la adaptación teatral del ensayo filosófico “El Príncipe de Maquiavelo“, que se representará este fin de semana en el Teatro de las Esquinas en un monólogo interpretado por el sólido actor Fernando Cayo.

Además de responsable de su dramaturgio, Rubio también dirige “El Príncipe”, texto de corte filosófico que Maquiavelo escribió a mediados del siglo XVI pero que sigue vigente en 2017.

El actor vallisoletano Fernando Cayo, con una sólida y longeva carrera en el cine y el teatro, da vida a este personaje en un monólogo que condensa en 70 minutos fragmentos de las obras de Maquiavelo “El Príncipe”, “El Arte de la Guerra”, “La Mandrágora”, correspondencia personal del autor italiano y “Discursos Sobre la Primera Década”, de Tito Livio.

Quienes asistan a la representación de este fin de semana, deberán preguntarse después si “El Príncipe” es un manual escrito para que los gobernantes sepan cómo manejar al pueblo o un aviso al pueblo acerca de cómo somos manejados por los gobernantes.

Cuenta Cayo que el 95 % del texto son las palabras literales de Maquiavelo. “Lo que ha hecho Juan Carlos Rubio, y magistralmente, es organizar, seleccionar y depurar. Quería además que el lenguaje tuviera ese regusto clásico y en el texto se viera la forma tan particular de escribir de Maquiavelo». Para trabajar el texto ha contado con la colaboración de Vicente Fuentes, asesor de verso de la Compañía Nacional de Teatro Clásico.

Para que este puzzle encajase, el director quitó “muchas referencias históricas a gobernantes y a ejércitos” del original. Cuando la voz de Fernando Cayo empezó a ensayar ese texto depurado, prosiguió el refino. “Fue una labor de corta y pega de conceptos para dar sentido a los bloques“.

Fernando Cayo nos muestra el poder, según la visión de Maquiavelo

Durante la hora y diez minutos de función, Cayo no para de moverse: de pie, sentado, baila, se pone una máscara, imita, ríe, se desespera… “son acciones destinadas a crear un ambiente cotidiano, como cuando aplasta un azucarillo para mostrar cómo se puede destruir a un personaje”. El fin es que el espectador vea “a un tipo que se encerraba para leer, hablar solo y conversar con pensadores de la antigüedad. Este Maquiavelo humano tiene algo de desagravio hacia él”.

Sostiene Cayo que “esta obra no va contra los políticos. No es un tema de buenos y malos. Ellos se enfrentan a situaciones muy complicadas y no me gustaría estar en su pellejo”.

Respecto a la sensación le gustaría que se llevase el público al salir de la sala, “me gustaría que el público apreciara la vigencia de las palabras de Maquiavelo, un autor que tal vez ha sido desprestigiado o como mínimo desvirtuado en sus preceptos (todos usamos hoy el adjetivo “maquiavélico” con una connotación negativa) pero que es realmente lúcido en sus reflexiones”, subraya Cayo.

“Juan Carlos Rubio tuvo la inquietud de adaptar este texto porque quería poner el acento en la política actual y contemporánea, y cuál fue su sorpresa cuando cayó en la cuenta de que Maquiavelo ya se planteaba los mismos modelos políticos, dudas y miedos tanto de los gobernantes como de los gobernados. Creo firmemente en que una de las funciones del teatro es la de despertar las conciencias o al menos invitar a la observación de los comportamientos humanos, y sin duda asistir a este monólogo es una buena ocasión para hacerlo”.

El Teatro de las Esquinas acoge este fin de semana la obra ‘”El Príncipe de Maquiavelo

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Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de Zaragoza. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir gente, eventos y establecimientos únicos y creativos.



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