Hace unos días, Cristina Marín, cirujana en el Hospital Universitario La Princesa de Madrid, pidió a través de sus redes sociales que se mandasen cartas anónimas de ánimo a los pacientes en cuarentena, que se encuentran separados de sus familias y en un aislamiento brutal.

La petición de auxilio tuvo un efecto inmediato y en pocas horas recibió miles de respuestas. Los médicos se encargan de imprimir las cartas y dárselas a los pacientes.

Carmen Sánchez Monterde, locutora de trayectoria consolidada en Aragón, quedó impactada con la iniciativa. “Me pareció magnífica, pero pensé que quizá había otro modo de canalizar ese torrente de cariño sin poner a los médicos a gestionar las cartas”.

Habló con la agencia de publicidad zaragozana Sin Palabras Creativos, y su equipo se puso en marcha para animar a la gente a escribir en sus redes con el hashtag #cartasdesdemicasa, haciendo las cartas accesibles a cualquiera.

Cartas desde mi casa: palabras de ánimo para los enfermos de coronavirus

También se abrió una web (cartasdesdemicasa.com) para detallar la iniciativa, con un correo (cartas@cartasdesdemicasa.com) que recibe igualmente cartas de gente que no usa las redes sociales y quiere enviar sus palabras de ánimo.

Participar es sencillo, solo tienes que compartir de forma pública y en tu red social tu carta animando a un desconocido (no más de un folio) o fotografía, video, o tuit, con el Hashtag #cartasdesdemicasa y ellos se encargan del resto.

“Las agrupamos y ordenamos en nuestra web, Facebook, Twitter, Instagram y las distintas plataformas de podcast, siempre con comunicación directa con los centros sanitarios. Tu mensaje cargado de ánimo podrá volar hasta esa habitación de hospital, llegar hasta esa casa, o ese pueblo recóndito aislado… para consolar a quien más lo necesita”.

La idea, que cuenta con el respaldo del Servicio Aragonés de Salud, es crear un buzón inmenso, un cajón de ánimo en el que todo el mundo pueda mandar mensajes de aliento a través de las redes sociales y la citada web. De esta forma también se alivia un poco el trabajo de los sanitarios, ya que los pacientes tienen acceso a los mensajes de forma electrónica.

Además, se ha tenido en cuenta que los más enfermos tienen que hacer esfuerzos titánicos para leer, por lo que se ha creado una red de locutores, que de forma altruista graban audios con los mensajes, que están disponibles en lugares como Spotify, Google Podcast, Itunes Podcast o Ivoox.

El nombre ‘Cartas desde mi casa’ rinde homenje a la obra de Gustavo Adolfo Becquer ‘Cartas desde mi celda’, escrita en 1864 en el Monasterio de Veruela durante la larga convalecencia del escritor sevillano en tierras zaragozanas tras su tuberculosis.

Ahora, desde el aislamiento de nuestras casas, podemos hacer llegar mensajes de ánimo a todas aquellas personas que, en esta situación, se ven abocadas al confinamiento en soledad y para quienes sus casas o sus habitaciones de hospital se han convertido temporalmente en celdas involuntarias.