Blog Entrevista a Minako Seki y Willem Schulz sobre "Existence"

Publicado el 15 de noviembre de 2012 | por Monica MissTechin

Entrevista a Minako Seki y Willem Schulz sobre “Existence”

Denominado en su origen como “ankoku butoh” (danza de la oscuridad), el butoh nació en Japón tras las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki. Sus creadores, Kazuo Ohno y Tatsumi Hijikata, buscaban una nueva identidad que diera sentido a la sociedad tras la derrota y que se alejase de las artes escénicas occidentales.

El butoh cuenta con una carga elevada de expresión, sentimiento y sensibilidad, por eso, se sitúa a medio camino entre el teatro y la danza en el que tanto baile como interpretación cobran importancia.

Durante los días 15 y 16 de noviembre,  el Teatro de las Esquinas acoge “Existence”, un montaje realizado por Minako Seki como homenaje a su hermana fallecida acompañado por el sonido del cello de Willem Schulz.

Cada bailarín de butoh muestra lo más profundo de sí mismo en cada danza. Por eso, la búsqueda de expresar y transmitir sentimientos en “Existence” no os sorprenderá, así como esta entrevista en la que Minako Seki y Willem Schulz nos hablan sobre danza butoh, sobre la importancia de la improvisación pero, sobre todo, sobre la importancia de vivir siendo fieles a uno mismo.

¿Cómo te iniciaste en la danza butoh?

Minako Seki: Es una historia muy muy larga. Cuando era adolescente era muy curiosa, estaba deseando saber más cosas sobre la sociedad y sus comportamientos. Me encantaba analizar cómo vivía la gente, cómo trabajaba… tenía muchas dudas por resolver. Por eso, pasé por todo tipo de trabajos en los que duraba 2 ó 3 meses. Me parecía que, en general, en Japón había mucha confusión sobre este tema, la gente vivía demasiado rápido y de una forma muy mecánica. Me parecía triste.

Me encantaba preguntarme qué podía ser. ¿Sería buena pintora? Probé y no. ¿Quizás podría ser una buena diseñadora? Lo intenté y tampoco. ¿Quizás lo mío era la música? Tampoco, pero me ayudó a investigar, a probar sonidos y hasta a colaborar en algunos conciertos en bares. Esto me llevó a conocer a alguien que me pidió ayuda y me terminó llevando a un gran teatro lleno de gente. Era un festival de danza butoh. Allí se mostraban diferentes danzas (hasta 20 chicos pintados de blanco con un kimono negro… ¡era impactante!). Además, fue ver como improvisaba el pianista Yosuke Yamashita junto a un bailarín de danza butoh y me quedé totalmente impresionada.

Me sentía como una fan, así que me acerqué a ellos tras el espectáculo para darles la enhorabuena. Yosuke Yamashita no me hizo mucho caso pero su bailarín me dijo que si me había gustado que por qué no asistía a un workshop que habían organizado. Como buena japonesa, fui incapaz de decir que no, así que ahí estaba una semana después en un taller junto a ese bailarín y otros profesores.

¿Qué significa para ti el butoh?

M.S.: Mucha gente me llama bailarina de danza butoh, pero creo que los artistas nunca deberían delimitarse. Me encanta experimentar. No podemos convertirnos en una especie de museo con artistas en vitrinas. Hay que salir de la caja, ponerse en peligro, correr nuevos riesgos, aprender, ponerse a prueba…  Hay que observar el entorno, intentar entender a la gente, pensar en la naturaleza. Yo empecé con el butoh porque quería saber más sobre el ser humano. Hay que dejar de ser crítico y abrir la mente a nuevas cosas.

¿Qué pretendéis enseñar en el workshop de creación artística?

M.S.: Una de las principales filosofías del taller podríamos definirla con “living the moment”. La vida es para vivirla en el momento. Todo el mundo es interesante y tiene algo que aportar desde muy dentro. Es importante cuidar esas motivaciones de la vida, disfrutar del momento, tener energía… y una vez conocemos esa técnica podemos empezar a vivir y expresarnos tal y como somos en realidad.

Tenemos que aprender a motivarnos a vivir. ¿Por qué trabajamos a veces en cosas qué no nos completan?

El taller es para todo el mundo. Todos tienen algo maravilloso que mostrar, fantásticos sentimientos sobre los que trabajar. En el taller enseñaremos la técnica adecuada para expresarnos.

¿Qué crees qué es lo que más llama la atención de tu espectáculo?

M.S.: No lo sé. La actuación es un todo en la que cada detalle es importante. Además, la actuación va introduciendo al espectador poco a poco… su energía y fuerza va creciendo poco a poco. Trata sobre la vida y la muerte, también sobre la creación.

Creí que era un buen momento para homenajear las muertes de mis seres queridos. Es homenaje a esos sentimientos dentro de mí y a esos rituales de la vida.

¿Por qué crees que la danza butoh se está expandiendo tan rápido?

M.S.: ¿De verdad crees que se está expandiendo? ¿En Zaragoza? ¿O en España? Es cierto que, por ejemplo, Barcelona organiza “Barcelona en Butoh” un festival internacional que va por su quinta edición y que centra su actividad principalmente en la danza butoh y en las nuevas tendencias del movimiento.

Creo que la danza butoh empezó a destacar a mediados de los 90. Empezaron a surgir muchos bailarines, teníamos una compañía con la que viajábamos a Japón, Berlín, New York, y los talleres tenían muchos más asistentes que ahora… pero después volvió a callarse.

Quizás es porque en comparación con la danza contemporánea, el interés por la danza butoh suele ser algo pequeñito. Ahora en los 2000, parece que ha comenzado una nueva expansión.

¿Cómo surgió vuestra colaboración?

M.S.: En 2006. Después de haber coincidido en alguno de nuestros espectáculos en Berlín, le llamé por teléfono para ver si quería hacer una actuación conmigo al día siguiente y me dijo que sí. Así desde entonces.

¿Hasta qué punto un músico improvisa o tiene el número preparado?

Willem Schultz: El espectáculo perfecto debe ser una combinación de ambas. Siempre, toques el instrumento que toques, está el arte de la interpretación. La vida es improvisación, por eso, depende de la situación y lo que quieras expresar llegarás de una forma u otra a los espectadores.

Me gusta cómo se combinan. Tiene mucha más vitalidad. Se nota que la música vive en el momento e importa mucho cómo se interpreta en el momento.

Es cierto que en los espectáculos tenemos estructuras y momentos muy marcados que mantenemos, pero el resto debería dejarse llevar por la expresión y vitalidad del momento.

¿Qué aprenderán los asistentes a vuestro taller de “Creación artística”?

M.S.: Una de las principales cosas que se aprenden es a romper barreras. Cuando voy al teatro, si veo que alguien repite una y otra vez el mismo recurso me termina aburriendo. Me gusta ver que el artista se ha puesto retos, que rompe con sus movimientos.

Cada segundo es importante en un espectáculo de danza o de teatro. La energía en cada momento es imprescindible. Al final es un tipo de energía que el público siente.

Tienes que combinar cosas que conoces con cosas que no sabes, si no al final resultarás aburrrido.

W.S.: El workshop ayudará a los músicos a encontrar su propio sonido. Para tocar música con sentimiento es necesario remover nuestras propias entrañas. Tienes que aportar mucho de ti en cada pieza. No sólo basta con controlar tu instrumento, debes aportar algo más que algo sólo material.

Hay que tener en cuenta los sentimientos que quieres expresar y llenar el espacio. La música puede moverse y andar. No hay que crear cosas estáticas, hay que ir mucho más allá. Los sonidos son transparentes y se replican en el espacio.

En el workshop, los músicos aprenderán sobre si mismos, cómo sentirse libres, cómo conectar contigo mismo… pero además existirá un diálogo con el resto de artistas asistentes.

Al final, este tipo de colaboraciones son como una pareja, tienes que colaborar e interactuar para que las cosas salgan bien juntos pero deber mantener tu fuerza individual.

¿Qué recomendaciones darías a los jóvenes que quieren dedicarse a este mundo?

M.S.: Mi experiencia siempre ha sido desde pequeña, ya aprendí algunas cosas de mis abuelos. Lo importante es rodearse de gente que sabe. Además, no hay que olvidar que la formación artística nunca va dirigida sólo a un público joven, aprendes a mostrarte. Tendrás más posibilidades de aprender y hacer cosas si te unes a algún colectivo o asociación. Todo el mundo puede hacer movimientos propios y algo que aportar. Escapar de los laberintos que, a veces, las propias personas hacemos a nuestros sentimientos.

W.S.: Como ha dicho Minako, nuestro taller no iría dirigido a gente joven. Lo mejor es la gente que quiere ponerse a prueba, aprender nuevas cosas y desarrollar cómo hacer algo auténtico y real. Alguien adulto tendrá mucho que ofrecer y mucho que contar.

M.S.: Es importante ser auténtico, buscar la felicidad y mantener vivo al niño que llevamos dentro. Hay que moverse y mantenerse fresco y único. Willem, por ejemplo, tiene a su niño muy vivo y se nota en cada uno de sus números.

 Fotografías realizadas en las propias instalaciones del Teatro de las Esquinas y del Restaurante La Farándula.

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Sobre el autor

Me dedico a la comunicación y al marketing online. Tengo un blog geek @misstechin. Me gusta el teatro, leer cómic, comer sushi y descubrir nuevos lugares con encanto en mi ciudad.



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