Hoy te proponemos dar un paseo por el Arrabal, en la margen izquierda, un barrio con grandes atractivos como su pasado industrial (chimeneas y fábricas que ahora se vuelven centenarias), su arquitectura Modernista o su desconocido Casco Histórico.

Así que cálzate tu calzado más cómodo, y déjate guiar por esta pequeña ruta que hemos preparado ¿Comenzamos?

Cuando atravesamos el Puente de Piedra, nada hace pensar que entre sus modernas edificaciones se esconde la parte antigua del barrio, de configuración medieval y única en la ciudad.

Desde la calle Sobrarbe podemos acceder al interior del Casco Histórico del Arrabal a través de las calles Horno, Ibort y Villacampa y descubrir que en unos pocos pasos hemos retrocedido varios siglos en la historia.

arquitectura popular aragonesa del siglo XVIII en el casco historico del arrabal

Esta zona presenta numerosos edificios tradicionales de la arquitectura popular aragonesa del siglo XVIII de tres plantas con granero.

El Casco Histórico del Arrabal fue hasta bien entrado el siglo XIX un núcleo de población de carácter eminentemente agrícola.

Estas calles son un oasis de paz que nos transporta a una Zaragoza que no hemos conocido, que fue rural y que gracias a excepciones como ésta, aún existe. El ambiente recuerda al de un pueblecito y la tranquilidad que se respira es total.

No obstante, el paso del tiempo tiene su contrapartida: sus otrora hermosas fachadas esperan pacientemente una necesaria y merecida restauración que les devuelva su pasado esplendor.

El Callejón de Lucas en el Arrabal

El Callejón de Lucas

En la actualidad, los modos de vida de esa sociedad tradicional todavía subsisten en el viario, parcelación y tipos edificativos. Ejemplos son la plaza de la Mesa, en el pasado lugar de contratación de jornaleros para las tareas agrícolas o la plaza del Rosario, uno de los sitios arquitectónicamente más eclécticos de Zaragoza.

Interior del Callejón de Lucas del Barrio del Arrabal de Zaragoza

Muy cerca se descubre entre las fachadas un vano, a mitad de la calle del Horno. Se trata del callejón de Lucas, la única calle cubierta de Zaragoza. A través de este pasadizo se llega a una manzana interior de viviendas del siglo XVIII. Las paredes son de ladrillo y está cubierto con la tradicional estructura de troncos de madera. Un rincón único y mágico.

Edificios históricos del Casco Histórico del Arrabal

A unos 100 metros, en la calle Sobrarbe, se erige la Iglesia de Altabas, un bello edificio de estilo neogótico construido a finales del siglo XIX por el arquitecto José de Yarza.

Cerca se encuentra el Balcón de San Lázaro, que toma el nombre del antiguo convento medieval y cuyos restos aún pueden visitarse.

Desde su pequeño mirador podréis ver alucinantes vistas presididas por el Pilar. Sentarse frente a él es la mejor manera de desconectar y detener el tiempo en un momento perfecto. Ideal para ir con amigos que vengan de fuera para dejarles atónitos semejante paisaje.

Atardecer en el Balcón de San Lázaro

Atardecer en el Balcón de San Lázaro

Desde este punto, Juan Bautista Martínez del Mazo, discípulo de Velázquez, realizó en 1647 la famosa pintura ‘Vista de Zaragoza’, la panorámica más internacional de nuestra ciudad.

Vista de Zaragoza (1647), por Juan Bautista Martínez del Mazo. A la derecha aparece el Puente de Piedra dañado en 1643 por una riada

Vista de Zaragoza (1647), por Juan Bautista Martínez del Mazo. A la derecha aparece el Puente de Piedra dañado en 1643 por una riada

Podría decirse que hay un antes y un después de la llegada del ferrocarril al barrio de Arrabal. Desde que se construyó la estación del tren -se inauguró en 1861- se instalaron numerosas fábricas en la zona y algunas de ellas han llegado a nuestros días.

La antigua Estación del Norte es una infraestructura que durante casi cien años fue clave para la ciudad y que estuvo en uso hasta mediados de los 80. La primera piedra del edificio se puso el 12 de mayo de 1856, por el general Baldomero Espartero, quien fuera duque de la Victoria.

El antiguo edificio de la Estación del Norte  alberga en la actualidad un Centro Cívico

El antiguo edificio de la Estación del Norte alberga en la actualidad un Centro Cívico

Del mismo modo que con su inauguración en 1861 la estación de la línea de ferrocarriles Lérida-Barcelona, patrocinada por la Compañía de Caminos de Hierro del Norte de España fue un motor importantísimo para el desarrollo de Zaragoza, la inauguración en 2004 del edificio rehabilitado de la antigua estación, ha supuesto la dignificación de una de las zonas más importantes de la margen izquierda.

En la confluencia de la Calle Jesús con la Avenida Cataluña aparece la Casa Servera. Este elegante bloque de viviendas fue levantado en ladrillo caravista en 1923 por el arquitecto Cornelio Abellanas. La Casa Servera sobresale en su entorno por su altura y forma triangular que recuerda al Flatiron de Nueva York.

Casa Servera, el Flatiron zaragozano

Casa Servera, el Flatiron zaragozano

Más adelante, en el número 19 de la Avenida Cataluña, se halla el Edificio Tribeca, la única edificación que se ha conservado del conjunto fabril de la Maquinista y Fundiciones del Ebro.

Alberto Bressel llegó a Zaragoza a finales del siglo XIX para trabajar como mecánico jefe en la Azucarera de Aragón. Muy pronto, la necesidad de crear una maquinaria más eficaz para la fabricación del azúcar llevó a este ingeniero alemán a crear su propio taller para construir herramientas que rentabilizaran la producción de este producto. De este pequeño taller creado por Bressel junto al industrial zaragozano José Pellegero surgió en 1918 la Maquinista y Fundiciones del Ebro, S.A.

Edificio Tribeca (antigua carpintería de Maquinista y Fundiciones del Ebro) en la Avenida Cataluna de Zaragoza

Edificio Tribeca (antigua carpintería y almacén de modelos de la Maquinista y Fundiciones del Ebro)

En 1975 la fundición se había convertido en un complejo industrial de 22.000 metros cuadrados. Un complejo industrial, heterogéneo y arquitectónicamente diverso que durante años dominó en la fisonomía urbana de la avenida de Cataluña. La función original del edificio Tribeca era la de carpintería y almacén de modelos. Posteriormente funcionó como oficina administrativa y técnica de la empresa y, finalmente, como sede de Diario 16. En 1998 se rehabilitó para albergar viviendas.

Muy cerca se halla la antigua Fábrica de Galletas Patria (Avenida Cataluña 55), un edificio industrial con empaque monumental situado justo detrás de la concurrida parada de los autobuses 21, 28, 32, 39 y 50.

Esta antigua factoría goza de una buena y rehabilitada apariencia. El ladrillo vista de su fachada es una característica firma de su proyector: Félix Navarro. Tal y como explicó hace 25 años Martínez Verón en ‘Arquitectura aragonesa: 1885-1920. Ante el umbral de la modernidad’, el arquitecto turiasionense lo trazó en 1909 para la Sociedad de Antonio Ximénez y Flores.

Vista de la antigua Fábrica de Galletas Patria desde la Avenida Cataluña

Vista de la antigua Fábrica de Galletas Patria desde la Avenida Cataluña

En las inmediaciones, varias paradas de autobús en todas direcciones reúnen a decenas de personas impacientes.

Justo al lado se sitúa la Casa Solans (Avenida Cataluña 60), una villa construida por el industrial harinero don Juan Solans, junto a su fábrica La Nueva Harinera.

Tanto por su diseño como por su decoración es un buen ejemplo de arquitectura ecléctica privada, que presenta una ornamentación modernista e historicista, en la que destacan por su vistosidad los paneles de azulejos policromos de la fachada occidental, con las figuras de los signos del zodiaco. Esta vistosidad hizo que se le conociera popularmente en el barrio como “la casa de los azulejos”.

La Casa Soláns es uno de los escasos vestigios que nos quedan para imaginar lo que fueron las construcciones que la burguesía zaragozana construyó en la periferia de Zaragoza durante el primer tercio del siglo XX

La Casa Soláns es uno de los escasos vestigios que nos quedan para imaginar lo que fueron las construcciones que la burguesía zaragozana construyó en la periferia de Zaragoza durante el primer tercio del siglo XX

A escasos metros de distancia está la Casa del Director de la Azucarera (también llamada del ingeniero jefe de la fábrica). Entre sus paredes se esconde mucha historia y en los trabajos que se han acometido estos últimos años se ha descubierto un pasadizo que conectaba este chalé con la Azucarera.

Casa del Director de la Azucarera del Rabal de Zaragoza

Casa del Director de la Azucarera del Rabal de Zaragoza

En 1893 se levantaron los cimientos de lo que sería la Azucarera del Rabal, una fábrica con 4.000 metros cuadrados.

Los trenes llegaban a la Estación del Norte y descargaban la remolacha hasta hace 50 años. En 2010, se convirtió en la sede principal de Zaragoza Activa y desde entonces actúa como corazón del ecosistema de emprendimiento e innovación de la capital aragonesa.

La Azucarera Aragón se convirtió en 2010 en la sede principal de Zaragoza Activa y desde entonces actúa como corazón del ecosistema de emprendimiento e innovación de la capital aragonesa

La Azucarera Aragón se convirtió en 2010 en la sede principal de Zaragoza Activa y desde entonces actúa como corazón del ecosistema de emprendimiento e innovación de la capital aragonesa