La Nectarina taller cerámica zaragoza
La Nectarina

La Nectarina

La calle Sepulcro acoge un espacio singular dedicado a la cerámica contemporánea: La Nectarina, una tienda-taller donde el barro se transforma en objetos tan inesperados como necesarios. En un contexto dominado por pantallas, notificaciones y estímulos constantes, trabajar con las manos se ha convertido en una forma de pausa consciente. La cerámica ofrece justo eso: un tiempo distinto, lento, en el que la materia responde únicamente al tacto, a la presión, a la imaginación y a la paciencia.

Modelar arcilla es un gesto antiguo y profundamente intuitivo. Amasar, dar forma, equivocarse y volver a empezar conecta con algo esencial, casi primitivo, que sigue teniendo sentido en pleno siglo XXI. Tierra, agua y fuego son los únicos ingredientes de un proceso que nunca se repite de la misma manera. La propuesta de La Nectarina invita precisamente a redescubrir ese vínculo con lo manual, recuperando técnicas que apenas han cambiado desde hace miles de años y que hoy funcionan como un antídoto frente al exceso de estímulos digitales.

Detrás de La Nectarina está Violeta Bourrut Lacouture, creadora zaragozana formada inicialmente en diseño gráfico en la Escuela de Arte de Zaragoza. Tras comprobar que el trabajo frente al ordenador no encajaba con su forma de crear, comenzó a explorar disciplinas más físicas, como la escultura.

Fue durante una estancia en Escocia cuando descubrió la cerámica en un taller de Edimburgo. A su regreso, decidió formarse de manera continuada y profundizar en una disciplina que, según explica, combina escultura, pintura y química a través de los esmaltes.

Entre sus experiencias formativas destaca su paso por Italia, donde aprendió no solo técnicas, sino también la dinámica diaria de un taller profesional y la importancia de los procesos.

La apertura de La Nectarina fue un proceso gradual, basado en la consolidación técnica y en una inversión medida. La compra del horno, realizada antes de la pandemia, marcó un punto de inflexión para poder producir y experimentar con autonomía.

Desde su experiencia, Violeta defiende un modelo de emprendimiento pausado: avanzar paso a paso, dominar una técnica antes de pasar a la siguiente y asumir el error como parte del aprendizaje.

Entre las piezas más reconocibles del taller destaca la tetaceta, una pequeña maceta con forma de pecho que se ha convertido en el objeto más demandado. Pensada para plantas aéreas, combina funcionalidad, ironía y una estética reconocible.

Además de estas piezas, La Nectarina desarrolla pendientes, platos esmaltados con mensajes y talleres monográficos donde los participantes pueden crear sus propias tetacetas, que posteriormente se cuecen y esmaltan en el taller.

El humor sutil, la reivindicación del cuerpo y una estética directa forman parte del lenguaje creativo de Violeta, presente también en piezas más explícitas que invitan a la reflexión desde lo cotidiano.

Dirección: Calle Sepulcro, 21

 

También te puede interesar:

Casco histórico de Zaragoza

Talleres de cerámica en Zaragoza