Zaragoza es una ciudad con una rica historia de más de 2000 años. Para conocer sus orígenes nos tenemos que remontar al año 14 antes de cristo, cuando el emperador César Augusto decidió fundar una nueva ciudad en la confluencia de los ríos Ebro, GállegoHuerva, enclave privilegiado donde ya existía la población íbera de Salduie.

La colonia de Caesaraugusta fue fundada con veteranos de las legiones IV Macedonica, VI Victrix y X Gemina, todas ellas presentes en las guerras cántabras.

Es casi imposible determinar el día exacto de la fundación de Zaragoza, pero varios expertos coinciden en indicar el 23 de diciembre del 14 antes de cristo, fecha del quincuagésimo cumpleaños del emperador (recordemos que Caesaraugusta, la actual Zaragoza, es una de las pocas ciudades romanas que tuvo el privilegio de llevar el nombre de César Augusto, el primer emperador de Roma).

Los estudios arqueológicos y numismáticos parecen corroborar esa fecha.

Según el rito fundacional romano un novillo y una ternera marcaban con un arado los límites de la nueva urbe guiados por un sacerdote con la cabeza cubierta y tras ellos marchaba una comitiva de nuevos pobladores. La nueva colonia ocupaba una superficie de 44 hectáreas.

Recreación histórica de la fundación de la ciudad de Zaragoza, entonces llamada Caesaraugusta

Recreación histórica de la fundación de la ciudad de Zaragoza

Al igual que otras colonias fundadas por Roma en los territorios conquistados, Caesaraugusta seguía el característico urbanismo romano, que todavía se puede distinguir en sus arterias principales, el Cardo (que cruzaba la ciudad con dirección norte-sur) y el Decumano (con dirección este-oeste). El primero sigue el trazado de la actual Calle Don Jaime I, mientras que el segundo se prolonga por las calles Mayor, Espoz y Mina y Manifestación.

La Zaragoza romana estaba amurallada, y llegó a alcanzar los 20.000 habitantes.

Recreación de la ciudad romana de Caesar Augusta

Recreación de la ciudad romana de Caesar Augusta, con el Cardo y Decumano como ejes principales

Otra hipótesis sugiere que la ciudad se fundó el 21 de diciembre del 14 antes de cristo, coincidienco con el solsticio de invierno, el período más oscuro del año, cuando el sol sale más tarde y se pone más pronto.

Trazar las ciudades como espejos del firmamento, para tener los mejores augurios, era costumbre en muchas civilizaciones antiguas. Además, durante el solsticio de invierno los romanos celebraban las Saturnales, fiestas paganas en honor a Saturno, el dios de la agricultura y la cosecha.

Según esta teoría, los romanos utilizaron la línea trazada por el sol al amanecer del solsticio de invierno para dibujar lo que sería una de las arterias principales de la ciudad, el Decumano. También proyectaron, cruzando perpendicularmente con el Decumano, exactamente a 90 grados, el Cardo, la otra calle principal de la ciudad.

Si queréis disfrutar del solsticio de invierno podéis situaros en la intersección de las calles Don Jaime y la calle Mayor a la hora del amanecer. Este fenómeno de la naturaleza ocurre solo durante el 21 de diciembre y los días aledaños, siempre que no esté muy nublado. Es un momento fascinante, en el que los rayos recorren toda la calle Mayor desde la Magdalena y siguen casi en línea recta por Espoz y Mina y Manifestación.

Zaragoza está repleta de restos de la antigua colonia romana de Caesaraugusta, te invitamos a descubrirlos a través de un paseo por el casco antiguo de la ciudad.

Nuestra ruta comienza en el tramo de la Muralla Romana, de unos 80 metros de longitud, que se conserva al lado de la Plaza del Pilar y del Torreón de la Zuda.

Vista de las Murallas Romanas y del Mercado Central desde el Torreón de la Zuda

Vista de las Murallas Romanas y del Mercado Central desde el Torreón de la Zuda

La muralla romana de Zaragoza, que ha marcado la configuración de la ciudad durante siglos, fue declarada Monumento Nacional en 1933, por lo que actualmente es Bien de Interés Cultural. Construida en el siglo I, la muralla romana de Zaragoza protegía un perímetro de 3.000 metros con unos 120 torreones defensivos, levantados a intervalos de entre 14 y 16 metros de distancia, y recorría la Avenida César Augusto, el Coso (de ahí el nombre de esta vía, el Cursum, era el foso existente delante de la muralla) y la Calle Echegaray y Caballero.

Hoy están desaparecidos los pisos superiores de madera que refugiaban a los vigilantes.

Tampoco se han conservado las escaleras originales empotradas en la parte interior del muro para acceder a la parte superior de este, aunque los arqueólogos creen que cada una de las 120 torres originales tenía una.

La muralla se abría por cuatro puertas, situadas en el extremo de sus ejes principales, la de Toledo (Oeste) y la de Valencia (Este), en los extremos del Decumanus (calles Mayor, Espoz y Mina y Manifestación); y la del Ángel (Norte) y la de Puerta Cinegia o del Arco Cinegio (Sur), en los del Cardo (Calle Don Jaime I).

Las puertas fueron un instrumento muy útil para cobrar el peaje de quienes querían entrar al corazón de la ciudad y refugiarse durante la noche, cuando la villa romana se cerraba hasta el amanecer para evitar en lo posible la delincuencia.

Sus muros tenían un considerable grosor, siendo la parte exterior de sillares de alabastro y caliza, y la interior de una argamasa de gran dureza (opus caementicium u hormigón romano). Sus torres eran semicirculares o ultrasemicirculares y tenían un diámetro entre los 8 y los 13 metros.

Parte posterior de la muralla romana de Caesar Augusta con el Torreón de la Zuda al fondo

Parte posterior de la muralla romana con el Torreón de la Zuda al fondo

La mayor parte de aquella magnífica defensa fue destruida o permanece sepultada bajo las modernas calles, pero hoy en día todavía quedan en pie algunos lienzos y torreones de la muralla, aprovechados en casas y otras edificaciones.

Lienzos y torreones de la muralla romana integrados en el Convento del Santo Sepulcro

Lienzos y torreones integrados en el Convento del Santo Sepulcro

Torreones integrados en el Convento del Santo Sepulcro

Torreones romanos del Convento del Santo Sepulcro

Además del tramo en el que nos encontramos, también se conserva otro, que actualmente forma parte de los muros exteriores del Convento del Santo Sepulcro, en el Coso llegando casi al Ebro, justo al lado del Puente de Hierro.

La mayor parte de aquella magnífica defensa fue destruida o permanece sepultada bajo las modernas calles, pero hoy en día todavía quedan en pie algunos lienzos y torreones de la muralla (algo más del 5% del perímetro original del recinto), aprovechados en casas y otras edificaciones.

Los trabajos arqueológicos realizados en los últimos años han arrojado luz sobre los distintos sistemas defensivos que se fueron levantando durante la época romana.

Gracias a ellos sabemos que exisitió un muro o vallum correspondiente al campamento que levantaron aquí las legiones IV Macedonica, VI Victrix y X Gemina (las legiones fundadoras de la colonia). Tal empalizada se ve probada al haberse hallado los fosos que se situaban al pie de la misma, cuyo fin era aumentar el sistema defensivo. Posiblemente nunca aparezcan hallazgos de tal cerca, no sólo por su construcción con materiales perecederos, sino también por situarse en el espacio que luego ocuparía la muralla de piedra.

legiones romanas fundadoras de caesaraugusta zaragoza

La colonia de Caesaraugusta fue fundada con veteranos de las legiones IV Macedonica, VI Victrix y X Gemina, todas ellas presentes en las guerras cántabras

Junto a la Muralla Romana y el Torreón de la Zuda, se encuentra la estatua de César Augusto, el fundador de la ciudad. La escultura representa a Augusto, gobernante con el que acabó la República y comenzó el Imperio en Roma. La decisión de fundar Zaragoza vino de él, y de ahí su nombre: Caesaraugusta.

escultura de cesar augusto en zaragoza

La escultura original apareció en Roma en 1863, cuando se excavaba un palacio que había pertenecido a la esposa de Augusto, en los alrededores de una zona conocida como Prima Porta. La réplica en bronce que podemos ver al lado de las murallas romanas fue un regalo de Mussolini, hecho en el año 1940 a varias ciudades fundadas por Augusto o que habían tenido una relación especial con él.

El Torreon de la Zuda era la sede de los gobernadores musulmanes de Zaragoza y fue construido aprovechando uno de los torreones de la muralla romana. Hoy en día se utiliza como oficina de turismo y puede visitarse.

Torreón de la Zuda

Al entrar al torreón, gracias al suelo de cristal, podrás ver los restos de la torre romana original. Durante el horario de la oficina turística se pueden subir los cuatro pisos del torreon (no hay ascensor) y disfrutar de una de las mejores vistas de la ciudad de Zaragoza.

Al entrar al torreón de La Zuda podemos ver los vestigios de la torre romana original

Al entrar al torreón de La Zuda podemos ver los vestigios de la torre romana original

Tramo de las Murallas Romanas de Zaragoza entre el Mercado Central y el Torreón de la Zuda

Tramo de las Murallas Romanas de Zaragoza entre el Mercado Central y el Torreón de la Zuda

El río Ebro era navegable en época romana, y por él se desarrollaba un intenso comercio. A través de él, llegaban mercancías desde el Mediterráneo.

Los puertos principales eran Vareia (la actual Logroño), Dertosa (Tortosa), y Caesaraugusta (Zaragoza), el más importante enclave redistribuidor de mercancías en el centro del valle.

Los productos importados remontaban el río desde Dertosa, puerto mixto marítimo y fluvial, libre en esa época del delta del Ebro. Así ascendían cerámicas, mármoles, ánforas de vino y salazones, joyas, vidrios, etc.

Maqueta de las instalaciones portuarias de Caesaraugusta

Maqueta de las instalaciones portuarias de Caesaraugusta

A través del río Ebro llegaban mercancías desde todo el Mediterráneo

A través del río Ebro llegaban mercancías desde todo el Mediterráneo

Los productos del valle descendían por el río: se transportaba lana, pieles, hierro, lino, sal, trigo y madera.

A través de las monedas emitidas por Dertosa, conocemos imágenes de los barcos que surcaban el Ebro en época romana. En ellas se aprecia el timón y las velas cuadradas que los impulsaban.

Situadas en el ángulo nordeste del foro, las instalaciones portuarias de Caesaraugusta se extendían por la orilla derecha del río, aprovechando el carácter tranquilo de las aguas en esta zona.

Estas instalaciones contaban con un gran edificio, probablemente destinado a funciones de almacenaje entre otras, que se abría al río por una bella fachada de arquerías. Desde esta arquería se accedía a un vestíbulo que a través de una escalinata comunicaba las instalaciones portuarias con el recinto del foro.

En el Museo del Puerto Fluvial (Plaza San Bruno) es posible ver los restos del puerto que los romanos construyeron sobre el Ebro y parte del ángulo que formaba el foro con el río.

Situado al otro lado de la Plaza del Pilar, el Foro Romano era el centro económico, social, religioso y político de la ciudad y el Museo del Foro Romano (Plaza de la Seo 2, se accede desde el cubo de placas de ónice situado en dicha plaza) nos ofrece una visión de su vida cotidiana.

Museo del Foro Romano

El museo del Foro Romano (se accede desde el cubo de placas de ónice situado en la Plaza de la Seo) con la catedral  homónima al fondo

El foro de Zaragoza era muy especial, ya que no se encontraba en el cruce de las dos vías principales de la ciudad (el cardo y el decumano), como era característico urbanismo romano, sino muy cerca del río Ebro.

Esto se debe a la importancia que este río tenía para los habitantes, ya que a través de él llegaban y salían mercancías. Como la zona cercana al Ebro estaba llena de vida y ajetreo, los romanos decidieron desplazar el foro allí.

El foro se distribuía a partir de un gran espacio abierto, pavimentado con grandes losas y rodeado de varios pórticos circundantes, en torno a los cuales se ubicaban los edificios más importantes: la Curia (edificio de carácter político), la Basílica (carácter jurídico y administrativo) y el Templo (carácter religioso).

Maqueta del Foro de Caesaraugusta (Foto: Tramullas bajo licencia CC BY-SA 4.0)

Maqueta del Foro de Caesaraugusta (Foto: Tramullas bajo licencia CC BY-SA 4.0)

Junto a ellos estaban las tabernas, locales dedicados a usos comerciales, y otros edificios relacionados con la administración.

Los restos arqueológicos que se han conservado, pertenecen al mercado de la época del emperador Augusto y al Foro de la ciudad, construído en la época de Tiberio. Fueron descubiertos por casualidad en 1988 durante la remodelación de la Plaza de La Seo.

Cloaca Romana del Foro de Caesaraugusta

Cloaca romana del Foro de Caesaraugusta

Además, se exhiben en vitrinas varios objetos arqueológicos hallados durante la excavación, tales como vidrios, monedas y cerámica. Un moderno prisma de placas de ónice en la Plaza de La Seo es la entrada del Museo.

El Teatro Romano de Zaragoza fue uno de los mayores de toda la Hispania Romana. Sus 7.000 metros cuadrados y su capacidad para 6.000 espectadores en una urbe de unos 20.000 habitantes nos indica la importancia que los espectáculos tuvieron en el mundo romano.

El teatro fue edificado en época de Tiberio (14-37 D.C.) y finalizado en época de Claudio (41-54 D.C.), siguiendo el modelo del Teatro Marcelo de Roma.

Destaca por ser el único teatro hispanorromano con una fosa bajo el escenario que permitía el acceso de los actores en ciertos momentos de la obra.

Conserva buena parte de sus estructuras, como la cavea, la orchestra, el balteus, hyposcenium, la cripta y los espacios entre los muros radiales de la cavea, a pesar de haber sido reutilizado por diversas culturas posteriormente.

Restos de los graderios del Teatro de Caesaraugusta

Restos de los graderios del Teatro de Caesaraugusta

Ruinas del Teatro de Caesaraugusta desde el Interior del Museo

Interior del Museo del Teatro de Caesaraugusta

Durante sus más de 200 años de funcionamiento fue lugar de encuentro y esparcimiento de la sociedad zaragozana, ejerciendo un papel muy importante como transmisor de los valores culturales, políticos y religiosos del Imperio Romano.

Una vez abandonado el edificio fue utilizado por visigodos, musulmanes y aragoneses como cantera para construir sus viviendas.

Los restos del teatro romano de Caesaraugusta quedaron sepultados bajo viviendas en el siglo XVIII y fueron descubiertos fortuitamente al iniciarse unas obras en la calle Verónica en 1972.

En el año 2003 se inauguró el Museo del Teatro Romano de Caesaraugusta, aprovechando un antiguo palacio colindante. El teatro es visitable, bajo una estructura que nos da una idea de la envergadura que pudo tener en la época en la que fue uno de los monumentos más importantes y populares de Caesaraugusta.

Vista de la cavea del teatro romano de Caesar Augusta de Zaragoza

Interior del Museo del Teatro de Caesaraugusta

Interior del Museo del Teatro de Caesaraugusta

Al lado del Teatro Romano, en el hall del Hotel Vincci Zaragoza Zentro (Coso, 86), se encuentran varias columnas romanas y otros restos arquelógicos encontrados durante la rehabilitación del edificio en 2016.

restos romanos en el holl del hotel vincci zentro zaragoza

Restos romanos en el hall del Hotel Vincci Zentro Zaragoza

El solar del número 101 del Coso, donde tuerce la vía, era conocido antiguamente como ‘las Piedras del Coso‘. Desde principios del siglo XIX, una placa recordaba que allí se acababa Zaragoza: “Esta piedra del antiguo muro indica que aquí está el término de la ciudad”. En 2005, la placa desapareció del hueco que llevaba 200 años ocupando. Este punto de la vía contiene antiguos vestigios de la muralla que rodeaba la Zaragoza romana y sirvió como cantera para la construcción de nuevos edificios aprovechando restos de la vieja muralla, junto a la antigua judería.

Restos del torreón de la muralla romana de Zaragoza encontrados en el Coso, junto a la Plaza de la Magdalena

Restos del torreón de la muralla romana encontrados en el Coso, junto a la Plaza de la Magdalena

En la actual Plaza de la Magdalena, al final de la calle Mayor, se encontraba la puerta este de la muralla romana.

En principio fue la Porta Romana, la puerta más importante de la ciudad porque marcaba el camino para ir y volver a Roma, capital del Imperio.

En 1867, ante la necesidad de ampliar la plaza de la conocida como parroquia del Gallo, la Iglesia de Santa María Magdalena, se aprobó su derribo -en aquel entonces era conocida como la Puerta de Valencia-.

Se conservaron algunos sillares con inscripciones en latín, que pueden verse en el Museo de Zaragoza. En la misma plaza, todavía permanecen visibles varios sillares perfectamente labrados y adosados en el muro de una casa, además del recuerdo de la puerta desaparecida en una pintura mural de un edificio anexo.

busto romanao de la colonia cesar augusta en el museo de zaragoza

Busto romano en el Museo de Zaragoza

Mosaicos romanos en el Museo de Zaragoza

Mosaicos romanos en el Museo de Zaragoza

También se conservan otros restos de la muralla en el lado nordeste de la ciudad, justo al lado del Puente de Hierro, que actualmente forman parte del Convento del Santo Sepulcro. Este monasterio, cuya fundación se remonta al siglo XIII, es el único ejemplo de arquitectura conventual mudéjar que ha sobrevivido en la ciudad hasta nuestros días.

Torreones romanos integrados en el Convento del Santo Sepulcro

Torreones romanos del Convento del Santo Sepulcro

El paseo continúa en la iglesia de Santa Engracia, construida en los siglos XV y XVI sobre los terrenos de la antigua necrópolis cristiano-romana. En su cripta podremos contemplar dos magníficos sarcófagos paleocristianos del siglo IV, decorados con bellos relieves con temas alusivos a pasajes del Antiguo y el Nuevo Testamento, y que suponen un fabuloso ejemplo del arte de fines de la época romana en la ciudad.

Cripta de la Iglesia de Santa Engracia

Cripta de la iglesia de Santa Engracia

Y mientras la Zaragoza mira al cielo y levanta grandes torres, en su subsuelo hay localizada una treintena de restos de cloacas romanas del siglo I.

Aunque apenas son visitables, son más de 30 los restos de cloacas del siglo I catalogados en la ciudad.

Las hay en el Foro Romano, bajo viviendas particulares (en las calles de San Lorenzo, Estébanes o Jusepe Martínez), pero también arañando los cimientos del palacio de los Morlanes o de la Casa de la Mujer.

Cloaca Romana del Foro de Caesaraugusta

Cloaca Romana del Foro de Caesaraugusta

En este caso, tras una puerta semiescondida del auditorio y bajando una docena de escalones de hierro, se accede a un tesoro oculto, incluso para algunas de las trabajadoras de la Casa. El tramo de cloaca está en perfecto estado, es de suponer que comunicaba con las cercanas de las Termas y el Foro, y forma parte de un extenso catálogo, cuyo estudio más completo es el de los arqueólogos municipales Pilar Galve y Francisco Escudero que va a cumplir ya veinte años.

tramo de cloaca está en perfecto estado, es de suponer que comunicaba con las cercanas de las Termas y el Foro

Tramo de cloaca que comunicaba las Termas y el Foro de Caesaraugusta

En este texto se explican los trucos para la excelente conservación de estas infraestructuras, muchos de los cuales pasan por su resistente material: el hormigón romano (opus caementicium) y el encofrado con árbol de sabina. Muchos de estos túneles estuvieron en servicio hasta la época medieval, cuando se reconvirtieron en bodegas porque la humedad dentro es tan palpable como en el Puerto Fluvial o en otras construcciones de la época de Tiberio.

Las termas eran uno de los lugares de esparcimiento, y de punto de encuentro social, en la Zaragoza Romana.

En los años 1982 y 1983 con motivo de unas obras en la calle San Juan y San Pedro (junto a la Plaza San Pedro Nolasco), se descubrieron los restos de una gran piscina termal porticada de la época romana.

En el Museo de las Termas Públicas de Caesaraugusta (inaugurado en el año 1999) se conservan los únicos restos visibles de lo que debieron ser las termas públicas más extensas de la ciudad.

Museo de las Termas Públicas de Caesaraugusta

Museo de las Termas Públicas de Caesaraugusta

Las termas públicas fueron construidas en el siglo I d. C., en la época del inicio de la dinastía Julio-Claudia (con Calígula o Claudio), y se utilizarón hasta el siglo IV de nuestra era.

Sus instalaciones contaban con vestuario, salas calientes, templadas y frías, gimnasio y otras zonas de recreo y descanso como el jardín.

No es este el único resto de instalaciones termales de Caesaraugusta del que quedan testimonios, pues se han descubierto canales de desagüe pertenecientes a instalaciones privadas termales en la calle Prudencio y restos de un caldarium y un frigidarium de una villa suburbana situada en la actual calle Santiago.

Tras admirar los principales tesoros romanos de la ciudad, nos dirigirnos hacia la Plaza del Pilar, para recordar unos restos que fueron borrados en unas obras poco afortunadas.

En 1990, en el transcurso de las obras de la remodelación de la Plaza del Pilar, apareció la cimentación y parte del podium de un gran templo romano del siglo I, situado frente al Ayuntamiento de Zaragoza, bastante alejado del único foro conocido, lo cual unido a que tenía una orientación eje E-O (entrada por el este), haría pensar en la existencia de dos foros conectados.

Posiblemente se trataba del templo tetrástilo de columnas corintias con acanaladuras que aparece en numerosas monedas acuñadas en Caesaraugusta.

Recreación del foro romano de Caesar Augusta

Recreación del templo hexástilo de columnas corintias de Caesaraugusta

Desafortunadamente, de forma paralela a la renovación de la Plaza del Pilar se estaba construyendo un aparcamiento subterráneo. Era necesaria la desaparición del templo para poder excavar el aparcamiento, por ello, las autoridades ocultaron a la ciudadanía el hallazgo y destruyeron las ruinas.

Vista de las cimentaciones y otras estructuras de un gran templo romano halladas en 1990 en la Plaza del Pilar, frente al Ayuntamiento

Vista de las cimentaciones y otras estructuras de un gran templo romano halladas en 1990 en la Plaza del Pilar, frente al Ayuntamiento. Foto: Gran Archivo Zaragoza Antigua

Dos años después, un informe del arqueólogo José Delgado hizo pública la aparición de restos romanos en las obras del aparcamiento.

El historiador y profesor universitario Guillermo Fatás calificó los hallazgos como de ‘sumamente valiosos’, ya que ofrecían una información muy importante para conocer el urbanismo de la época imperial, y sobre la posible existencia de un segundo foro’.