La figura del pintor Francisco de Goya, autor de obras maestras como “la familia de Carlos IV”, “el 2 de Mayo de 1808 en Madrid” o “el Duque de Wellington” está muy ligada a la ciudad de Zaragoza.

Francisco nació en el pueblo de Fuendetodos (a 44 kilómetros de Zaragoza) en 1746, mientras su padre, José Goya, trabajaba dorando el retablo mayor de la iglesia parroquial. Siendo todavía muy pequeño se trasladó con su familia a Zaragoza.

A lo largo de este itinerario seguiremos los pasos de Goya en Zaragoza, veremos donde paso su infancia y juventud, y disfrutaremos de una selección de frescos, retratos y grabados que nos ayudarán a conocer mejor la personalidad de este artista universal.

Nuestro recorrido comienza en la Basílica del Pilar, uno de los santuarios marianos más importantes del mundo católico y un centro artístico de primer orden que reune obras de gran valor de diferentes épocas, especialmente los frescos pintados por Goya.

Durante su primera etapa, Goya se convirtió en un destacado pintor religioso, género que practicó con gran maestría el resto de su vida. En Zaragoza trabajó principalmente en el Pilar, donde dejó magníficas obras que ejemplifican el carácter, capacidad técnica y originalidad de su pintura.

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En 1772, mientras Ventura Rodríguez, el arquitecto del Pilar, edificaba la Santa Capilla, el joven Goya recibió el encargo de decorar con un fresco la bóveda del coreto, el pequeño coro que hay frente de la Santa Capilla, donde representó “La adoración del Nombre de Dios”.

Lograr este encargo no le resultó fácil a Goya. Durante años intentó acceder a una beca para la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, y al no lograrla se fue a Italia por su cuenta para aprender todo lo que pudiera. De regreso a Zaragoza, con tan solo 25 años y envuelto del prestigio que le daba su formación en Italia, consiguió el encargo de la bóveda del coreto tras demostrar al Cabildo Metropolitano de Zaragoza, responsable del Pilar, que sabía pintar al fresco.

Con un modelado suave y cuidadas formas de clara influencia italiana, “La adoración del Nombre de Dios” encajó perfectamente con la idea conceptual del Pilar.

"La adoración del Nombre de Dios", fresco de Goya en la bóveda del coreto del Pilar

“La adoración del Nombre de Dios”, fresco de Goya en la bóveda del coreto del Pilar

Goya demostró con esta obra conocer y dominar la técnica de la pintura al fresco, si bien sus honorarios fueron menores que los de otros artistas a los que se adjudicó obras artísticas de decoración con pinturas al fresco de las bóvedas de la Basílica del Pilar. Así, Goya recibió 15.000 reales frente a los 25.000 (más los gastos) que cobró Antonio González Velázquez.

En 1781, bajo la recomendación de su cuñado Francisco Bayeu, que llevaba varios años trabajando en las bóvedas del Pilar, el Cabildo encargó a Goya la decoración de una cúpula de la nave norte con otra de las advocaciones del Rosario, “la Reina de los Mártires” o “Regina Martyrum“.

Era la primera vez que Goya se enfrentaba a una superficie semiesférica y, de nuevo, lo resolvió magistralmente.

bóveda “Regina Martyrum” en el Pilar de Zaragoza

Detalle de la “Regina Martyrum” de Goya

No estaba acabada la obra cuando la Junta de Fábrica, que dirigía las obras del templo, subió a verla, y lo que encontraron no les gustó nada. Las figuras les parecieron enormes, son el doble del tamaño natural, aproximadamente, porque Goya, que era un adelantado a su tiempo, tenía claro que iban a verse a 30 metros de distancia. El trazo de Goya, libre y rápido, más próximo al impresionismo, chocaba con los gustos clasicistas de la época.

Goya dejó el proyecto muy dolido con el Cabildo y enemistado con Bayeu. No pintó nunca más en el Pilar. Casi todos los bocetos presentados, incluidos los dos de Goya, se conservan en el Museo Pilarista.

Con el paso del tiempo la transgresora “Regina Martyrum” se convirtió es una de las obras religiosas más importantes de Goya y la que lo consagró como gran pintor.

El misma Plaza del Pilar echa un vistazo rápido al Monumento a Goya. Fue concebido por el arquitecto José Beltrán Navarro y el escultor Federico Marés, quien dirigió las obras del monumento, originalmente como estatua pintoresca con dos hombres y dos mujeres ataviados como majos y majas del siglo XVIII, que inmortalizara Goya en los cartones para tapices. Fue inaugurado el 8 de octubre de 1960.

Escultura de una maja en el Monumento a Goya

Escultura de una maja en el Monumento a Goya

monumento a Goya en la plaza del pilar de zaragoza

La figura del pintor, sita en un alto y escalonado pedestal, preside el conjunto. Su egregia estatua tiene las piernas dobladas y sostiene un pincel entre las manos. En una de las paredes del monumento aparece la frase de Goya: «La fantasía abandonada de la razón produce monstruos, pero unida a ella es la madre de las artes».

Allí mismo se encuentra el Cenotafio de Goya. Goya murió el 16 de abril de 1828, sobre las dos de la madrugada, en la casa del número 39 de la calle Fossés de l’Intendance de Burdeos, acompañado por el joven pintor Antonio Brugada y por su amigo y vecino José Pío de Molina, y fue enterrado al día siguiente junto a los restos de su consuegro, el comerciante Martín Miguel de Goicoechea en la sepultura que la familia de éste tenía en el cementerio bordelés de la Chartreuse.

Cenotafio de Goya en la Plaza del Pilar de Zaragoza

Cenotafio de Goya en la Plaza del Pilar

A partir de 1863, a instancias de algunas instituciones aragonesas encabezadas por la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País y sobre todo por el empeño personal de Francisco Zapater y Gómez, se iniciaron gestiones para conseguir el traslado de los restos mortales de Goya a Zaragoza, con el propósito de darles sepultura en la basílica del Pilar

Todos los intentos fracasaron, y finalmente dichos restos viajaron a Madrid en 1899, siendo depositados primero en la cripta de la colegiata de San Isidro, para pasar en 1900 al Panteón de Hombres Ilustres de la Sacramental de San Isidro y en 1919 a la ermita de San Antonio de la Florida. El cenotafio de la tumba de Burdeos fue entregado en 1927 a la Junta del Centenario de 1928 por el Ayuntamiento de Burdeos y por los herederos de la familia Goicoechea. La Junta lo donó a la ciudad de Zaragoza en 1928 y quedó instalado primero en los jardines del recién inaugurado Rincón de Goya, aunque en 1946 se trasladó a la plaza del Pilar, donde todavía se conserva.

Más adelante se halla el Alma Mater Museum, un espacio cultural situado en un conjunto de espacios conocidos antiguamente como “Las Casas del Obispo“, residencia de santos, papas, obispos y reyes de Aragón. Tras sus puertas se esconden estancias románicas, góticas, mudéjares y renacentistas que, junto a tres audiovisuales premiados a nivel internacional, harán de tu visita una experiencia inolvidable.

El Alma Mater Museum con La Seo y el Pilar al fondo

Vista del Alma Mater Museum (a la izquierda) con La Seo (a la izquierda) y el Pilar (al fondo)

Dentro del Alma Mater Museum podemos descubrir tesoros artisticos de distintas epocas y estilos

Dentro del Alma Mater Museum podemos descubrir tesoros artisticos de distintas epocas y estilos

Su colección artística se presenta aunando historia, tradición y cultura con las más modernas técnicas museográficas. Un recorrido por la historia de Zaragoza y Aragón, en el que podrás disfrutar de una valiosa colección de arte sacro formado por esculturas y pinturas, junto a otras piezas.

En el salón del trono del Alma Mater Museum destaca un retrato del arzobispo Joaquim Company realizado por Goya.

El salón del Trono del alma Mater Museum alberga la galería de retratos de los arzobispos entre los que figura un Goya

El Salón del Trono del Alma Mater Museum alberga la galería de retratos de los arzobispos entre los que figura un Goya

Continuamos siguiendo los pasos de Francisco de Goya en Zaragoza y nuestra siguiente parada es el Museo Ibercaja Goya (Calle de Espoz y Mina 23), situado en un imponente palacio renacentista y que dispone de una cuidada colección de arte español entre la que destacan catorce pinturas de Goya y las cinco grandes series de grabados de Goya.

Entrada del Museo Goya de Zaragoza

Entrada del Museo Goya de Zaragoza

Obras de Francisco d eGoya en el Museo Goya de Zaragoza

Queremos destacar el retrato de cuerpo entero del naturalista aragonés Félix de Azara (conocido en su tiempo como el Darwin español), un cuadro clave para conocer la faceta del Goya retratista, por su maestría y su espectacularidad cromática.

Retrato del militar y explorador español Félix de Azara en el Museo Ibercaja Goya Zaragoza

Retrato de Félix de Azara en el Museo Goya

Seguimos con el Museo de Zaragoza (Plaza de los Sitios 6), ubicado en un bello edificio que fue proyectado por el arquitecto municipal Ricardo Magdalena y Julio Bravo, como Pabellón de las Artes en la Exposición Hispano-Francesa de 1908.

El Museo de Zaragoza está dedicado a la arqueología y a las bellas artes de la ciudad y muestra una amplia selección de objetos de la prehistoria, la época islámica y algunos mosaicos romanos excepcionales de Cesaraugusta.

La planta superior contiene pinturas y grabados de Goya, entre las que destacan las obras de su etapa de formación en Zaragoza, sus inicios en Italia y su magnífica pintura en la corte del Rey de España (retratos de Carlos IV, María Luisa de Parma, Fernando VII, El Duque de San Carlos o el Infante Luis María de Borbón).

Interior del Museo de Zaragoza

Interior del Museo de Zaragoza

En Zaragoza su familia vivió entre los años 1747 y 1783 en varios puntos, en casas ya desaparecidas que se situarían en la calle Morería Cerrada 12 (al lado de la plaza Salamero), en el Coso (en los números 128, 132 y 152), en Heroísmo (en los números 1 y 72) y en la plaza de San Pedro Nolasco 3-4.

Allí nacieron todos los hijos del matrimonio a excepción de Francisco. La planta baja de los edificios la ocupaba el taller de dorador del padre. La única que se conserva en pie en la actualidad es la casa de la Plaza de San Miguel 4, en la que Goya vivió al menos durante los años 1769 y 1771.

Casa de Goya en Zaragoza

La casa en la que Goya vivió al menos durante los años 1768 y 1769 está sitada en el número 4 de la Plaza de San Miguel

Para obtener una idea del aspecto exterior que tuvo la fachada en el siglo XVIII habrá que despojarla de todos aquellos aditamentos, añadidos y reformas que la transformaron a mediados del siglo XIX. Comenzaremos por eliminar el enlucido que recubre el ladrillo originario; de seguido aparecerá el único portalón primitivo, tal vez de medio punto, como era usual, sobre el que existiría un pequeño azulejo con el nº 89.

Los balcones metálicos, que mandó colocar Doña Úrsula Bonet, se trocarán por unos sencillos balconcillos con baranda de madera, salvo los del tercer piso, que fueron pequeñas ve tanas cuadradas. y sabemos que el alero actual sustituye al desaparecido rafe de media caña. Así, como se ha descrito, la conoció Goya. Sencilla, racional y perfectamente representativa del tipo de fachada que ofrecía buena parte del caserío zaragozano.

La Cartuja de Aula Dei (a 7 kilómetros de Zaragoza) es uno de los conjuntos monumentales más importantes de Aragón, desde el punto de vista arquitectónico, así como por las magníficas obras de arte que acoge en su interior.

En el interior de la iglesia de la Cartuja de Aula Dei, destacan las pinturas murales que Francisco de Goya realizó hacia 1774 y que presentan diferentes escenas de la vida de la Virgen y de Cristo.

Goya realizó once escenas en los muros de la nave, bajo el arranque de la bóveda de la iglesia de la Cartuja de Aula Dei. La técnica utilizada fue óleo sobre muro donde utilizó la pincelada alla prima que, junto al color, consigue que lo representado adquiera una volumetría destacable, conjugada con colores muy vivos, influencia en parte de la pintura veneciana estudiada en su viaje a Italia. Los personajes son tratados con gran sobriedad y amplios pliegues, componiendo conjuntos donde la figura humana cobra el protagonismo frente a los paisajes o las arquitecturas.

Cartuja de Aula Dei pinturas de Goya

Cartuja de Aula Dei pinturas de Goya

sala de las pinturas de goya en aula dei

Las pinturas se encuentran en el lugar donde fueron realizadas; Goya tuvo presente el espacio arquitectónico de la iglesia y adecuó cada una de las escenas al lugar que iban a ocupar.

De las once pinturas que realizó el pintor aragonés se conservan hoy siete: Revelación a San Joaquín y Santa Ana, Nacimiento de la Virgen, Los Desposorios de la Virgen, La Visitación, La circuncisión de Jesús, La presentación del Niño Jesús en el templo y purificación de María y La epifanía; las cuatro desaparecidas, a causa del abandono del edificio, cuando la Orden tuvo que abandonar la cartuja a raíz de la desamortización de Mendizábal, fueron pintadas de nuevo en 1903 por Paul y Amedée Buffet.

Fuendetodos (a 44 kilómetros de Zaragoza) cuenta con tres espacios museísticos donde podemos encontrar la huella de Francisco de Goya y Lucientes: su Casa Natal, la Sala Zuloaga y el Museo del Grabado.

La Casa Natal de Goya fue construida a principios del siglo XVIII. La casa fue identificada en 1913 por Ignacio Zuloaga y otros artistas que descubrieron una lápida que dice: “En esta humilde casa, nació para honor de la patria y asombro del arte, Francisco de Goya y Lucientes. 31 de marzo de 1746-16 de abril de 1828. 16-IV-1913”

Casa Natal de Goya

Interior de la Casa Natal de Goya

En 1996, coincidiendo con el 250 aniversario del nacimiento del pintor, se inauguró la sala Zuloaga, una sala de exposiciones temporales en un recinto anexo a la casa. El centro se gestiona por un consorcio constituido por el Ayuntamiento de Fuendetodos y la Diputación Provincial de Zaragoza.

Sala de Exposiciones Temporales de Fuendetodos

La sala Zuloaga, una sala de exposiciones temporales en un recinto anexo a la Casa Natal de Goya

A escasos metros se encuentra el Museo del Grabado, inaugurado en 1989, donde se exhibe la obra gráfica de Goya y todo lo relacionado con las técnicas de grabado.

museo del grabado de fuendetodos

museo del grabado de fuendetodos

En sus plantas primera y segunda, se expone de forma permanente la obra gráfica del artista, con una selección de las series Los Caprichos, Los Desastres de la Guerra, La Tauromaquia y Los Disparates.

Situada en la entrada del pueblo, la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción fue construida en el siglo XVIII, aunque gran parte de ella resultó destruida durante la Guerra Civil Española (1936-1939) y tuvo que ser reconstruida posteriormente. La pila bautismal, donde Goya fue bautizado, se sigue conservando hoy en día.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en Fuendetodos