El Belga Calle Alfonso de Zaragoza
El Belga

El Belga

Las patatas fritas gustan a casi todo el mundo, pero pocas elaboraciones tan sencillas esconden una historia gastronómica tan intensa. Su origen ha generado durante décadas un pulso entre Francia y Bélgica, hasta el punto de que este último país cuenta incluso con un museo dedicado en exclusiva a ellas: el Frietmuseum de Brujas. Ahora, esa tradición cruza Europa y aterriza en Zaragoza con una propuesta muy clara: rendir culto a la auténtica patata frita belga.

En plena calle Alfonso I, a escasos metros de la plaza del Pilar, ha abierto sus puertas El Belga, un pequeño local que gira en torno a un único protagonista. Detrás del proyecto se encuentra una pareja formada por un chef belga con amplia experiencia en su país de origen y una zaragozana, unidos por la idea de traer a la ciudad una de las señas de identidad culinaria más reconocibles de Bélgica.

El concepto no deja lugar a dudas: aquí las patatas fritas son la estrella absoluta. Nada de acompañamientos secundarios. Conos servidos al estilo callejero, como se hace en ciudades como Bruselas o Amberes, protagonizan el mostrador y marcan el ritmo del local.

El Belga Calle Alfonso Zaragoza

La tradición de las “frites” se remonta, según la leyenda popular, a la región de Namur, donde una helada en el siglo XVII habría obligado a sustituir el pescado frito por patatas cortadas en forma de pequeños peces. Más allá de la exactitud histórica, el relato refleja hasta qué punto este plato forma parte del orgullo gastronómico belga.

En El Belga, ese legado se respeta con fidelidad. El secreto está en la doble fritura tradicional: primero, las patatas se fríen durante varios minutos en grasa de ternera importada de Bélgica. Después, en el momento del pedido, pasan por una segunda fritura más corta que les aporta un exterior crujiente y un interior cremoso y lleno de sabor.

La carta se completa con una cuidada selección de carnes y snacks típicos belgas, muchos de ellos difíciles de encontrar fuera de su país de origen. Fricandelle, boulettes, cervela, poulicroc o el conocido mexicano acompañan a las patatas y refuerzan la sensación de estar viajando, bocado a bocado, al corazón de Bélgica.

En un momento en el que triunfan los conceptos especializados, El Belga apuesta por elevar un producto humilde a la categoría de especialidad nacional. Un local pequeño, una idea muy clara y una ejecución fiel a la tradición convierten esta apertura en una de las propuestas gastronómicas más singulares del centro de Zaragoza.

Dirección: Calle Alfonso I, 39

 

También te puede interesar:

Casco Histórico de Zaragoza