Plaza del Pilar

Vista del la Basílica del Pilar desde la plaza homónima

Plaza del Pilar

Visitar Zaragoza y no pasear por la Plaza del Pilar, sería como visitar París y no ver la Torre Eiffel.

Recorrer esta mítica plaza es actividad obligada en Zaragoza y una experiencia que no te puedes perder. Ningún viaje a Zaragoza está completo sin un paseo por la Plaza del Pilar.

Es el símbolo más universal de una ciudad con veinte siglos de historia. Es uno de esos sitios donde parece que el tiempo se haya detenido años atrás, cuando todo era más sencillo y la gente no tenía tanta prisa.

La gigantesca plaza del Pilar fue concebida en los años 30, cuando el arquitecto municipal Regino Borobio, amplió la superficie del viejo fosal de Santa María -la antigua plaza que comprendía únicamente el espacio situado delante del templo del Pilar- al unir las plazas de Huesca, del Pilar y de la Seo, derribando las edificaciones que existían entre ellas.

En 1990, la plaza fue nuevamente remodelada adquiriendo su aspecto actual. El proyecto de Ricardo Usón afectaba a la zona delimitada por la calle Don Jaime I y San Juan de los Panetes.

Iglesia de San Juan de los Panetes

Iglesia de San Juan de los Panetes

Las modificaciones a introducir se limitaron a una reordenación del espacio, desterrando el concepto de avenida que pudo tener en un principio y acercándolo al de plaza, convirtiéndolo en el “salón” o “tarjeta de presentación” de la ciudad.

La Plaza del Pilar es un gran teatro al aire libre donde miles de vecinos acuden a diario a saludarse, debatir o tomar algo y una oportunidad única para contemplar la vida de la ciudad desarrollarse ante tus ojos.

arcadas de la plaza del pilar de zaragoza

Arcadas de los antiguos juzgados en la Plaza del Pilar

Es uno de esos lugares del pasado en medio de la ciudad que parece mentira que hayan sobrevivido a los envites del progreso. Un sitio que nos recuerda porque la Plaza del Pilar no pertenece al mundo real, es un punto y aparte de todo.

La plaza está rodeada de algunos edificios grises y funcionales levantados a finales de los años 40. Tampoco faltan los hitos monumentales: por supuesto la impresionante Basílica del Pilar, el Ayuntamiento y la Lonja.

exterior de la basilica del pilar

Exterior de la Basílica del Pilar

Construida entre 1541 y 1551, la Lonja de Mercaderes está considerada la obra cumbre de la arquitectura civil renacentista aragonesa

La Lonja de Mercaderes de Zaragoza

La cierran en sus dos extremos dos grandes fuentes: la de la Hispanidad y la de Goya. Y por si no fuera lo suficientemente amplia, la prolongan las plazas de César Augusto, con la iglesia de San Juan de los Panetes y las Murallas romanas, y la Plaza de la Seo con la Catedral del Salvador y el Museo del Foro Romano.

Eso (y muchísimo más) es la Plaza del Pilar: un lugar donde es fácil perderse y sentirte dentro de una aventura, una locura y un remanso de paz, todo depende de donde estés y del momento del día.

Es probablemente el rincón más bello de Zaragoza, y no solo para turistas: los niños de una escuela juegan al aire libre o se sientan a leer bajo los inmensos portales ajenos al trasiego de los visitantes.

Fuente de los niños con peces delante del Pilar

Fuente de los niños con peces delante del Pilar

Siempre está llena de gente de todas las edades, por lo que es un gran lugar para experimentar la atmósfera incomparable del Casco Histórico.

La atmósfera de la Plaza del Pilar entra en ebullición al llegar el atardecer, cuando las luces de las farolas comienzan a despuntar entre los claroscuros de Zaragoza.

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Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de Zaragoza. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir gente, eventos y establecimientos únicos y creativos.



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