Visitar Zaragoza y no pasear por la Plaza del Pilar, sería como visitar París y no ver la Torre Eiffel.

Recorrer esta mítica plaza es actividad obligada en Zaragoza y una experiencia que no te puedes perder. Ningún viaje a Zaragoza está completo sin un paseo por la Plaza del Pilar.

Es el símbolo más universal de una ciudad con veinte siglos de historia. Es uno de esos sitios donde parece que el tiempo se haya detenido años atrás, cuando todo era más sencillo y la gente no tenía tanta prisa.

La gigantesca plaza del Pilar fue concebida en los años 30, cuando el arquitecto municipal Regino Borobio, amplió la superficie del viejo fosal de Santa María -la antigua plaza que comprendía únicamente el espacio situado delante del templo del Pilar- al unir las plazas de Huesca, del Pilar y de la Seo, derribando las edificaciones que existían entre ellas.

En 1990, la plaza fue nuevamente remodelada adquiriendo su aspecto actual. El proyecto de Ricardo Usón afectaba a la zona delimitada por la calle Don Jaime I y San Juan de los Panetes.

Iglesia de San Juan de los Panetes

Iglesia de San Juan de los Panetes

Las modificaciones a introducir se limitaron a una reordenación del espacio, desterrando el concepto de avenida que pudo tener en un principio y acercándolo al de plaza, convirtiéndolo en el “salón” o “tarjeta de presentación” de la ciudad.

La Plaza del Pilar es un gran teatro al aire libre donde miles de vecinos acuden a diario a saludarse, debatir o tomar algo y una oportunidad única para contemplar la vida de la ciudad desarrollarse ante tus ojos.

Es uno de esos lugares del pasado en medio de la ciudad que parece mentira que hayan sobrevivido a los envites del progreso. Un sitio que nos recuerda porque la Plaza del Pilar no pertenece al mundo real, es un punto y aparte de todo.

La plaza está rodeada de algunos edificios grises y funcionales levantados a finales de los años 40.

Al lado de la Delegación del Gobierno en Zaragoza se encuentra el único tramo construido de la prolongación del paseo de la Independencia hasta el Pilar y la Seo. A comienzos del siglo XX se presentó una polémica inicativa que pretendía extender el paseo hasta el Ebro, eliminando varias manzanas de casas, entre ellas las del Tubo, con el fin de llegar a orillas del río. En 1909, el alcalde Antonio Fleta convocó un concurso para la presentación de proyectos para abrir una nueva calle que se convirtiese en la prolongación de Independencia hasta la plaza del Pilar, una idea que se retomó en varias ocasiones. La última, en 1969.

arcadas de la plaza del pilar de zaragoza

Arcadas de los antiguos juzgados en la Plaza del Pilar

Tampoco faltan los hitos monumentales: por supuesto la impresionante Basílica del Pilar, el Ayuntamiento y la Lonja.

exterior de la basilica del pilar

Exterior de la Basílica del Pilar

Construida entre 1541 y 1551, la Lonja de Mercaderes está considerada la obra cumbre de la arquitectura civil renacentista aragonesa

La Lonja de Mercaderes de Zaragoza

La cierran en sus dos extremos dos grandes fuentes: la de la Hispanidad y la de Goya. Y por si no fuera lo suficientemente amplia, la prolongan las plazas de César Augusto, con la iglesia de San Juan de los Panetes y las Murallas romanas, y la Plaza de la Seo con la Catedral del Salvador y el Museo del Foro Romano.

El monumento a Goya fue concebido por el arquitecto José Beltrán Navarro y el escultor Federico Marés, originalmente como estatua pintoresca con dos hombres y dos mujeres ataviados como majos y majas del siglo XVIII, que inmortalizara Goya en los cartones para tapices. Fue inaugurado el 8 de octubre de 1960.

monumento a Goya

La fuente de la Hispanidad representa un mapa de Latinoamérica: en la parte superior izquierda se observa una estría o canal, es la Península del Yucatán y América Central. La cascada representa el norte de Sudamérica y el estanque es el resto del continente hasta Tierra de Fuego.

fuente de la hispanidad bloques de marmol carabelas de colon

Los tres bloques de mármol que simbolizan las carabelas de Colón en la fuente de la Hispanidad

En el centro de la plaza, junto a la Basílica, se encuentran las fuentes de los niños con peces.

Fuentes de los niños con peces

Fuente de los niños con peces delante del Pilar

Entre los años 1858 y 1868 se realizó la apertura de la calle de Alfonso I, esto traerá consigo la demolición de una serie de casas y palacios que se situaban en la Plaza del Pilar, justo enfrente de la Basílica. El Marqués de Ayerbe, propietario del solar, encargó al arquitecto Fernando de Yarza el diseño de un enorme bloque de viviendas. Fue un edificio único en ese momento, ya que contaba con pisos amplios y luminosos, con agua corriente y ascensores.

Pero realmente la gran novedad de este edificio fue la construcción en su parte inferior de un gran pasaje comercial, el Pasaje del Comercio y de la Industria, más conocido como Pasaje del Ciclón. Siguiendo el estilo de otras galerías comerciales, como la Magna Galería de Victor Manuel en Milán o las Galerías San Hubert de Bruselas.

Pasaje del Comercio y de la Industria, más conocido como Pasaje del Ciclón

Pasaje del Comercio y de la Industria, más conocido como Pasaje del Ciclón

Entre el Pilar y la Lonja se halla el monumental edificio de la Casa Consistorial (sede del Ayuntamiento de Zaragoza), concebido en 1941 en la mente de los arquitectos Alberto de Acha, Mariano Nasarre y Ricardo Magdalena Gayán. La fachada hacia la plaza está flanqueada por las estatuas del Ángel de la Ciudad y San Valero realizadas por el escultor Pablo Serrano.

Esculturas del Ángel Custodio y San Valero en el Ayuntamiento de Zaragoza

Esculturas del Ángel Custodio y San Valero en el Ayuntamiento de Zaragoza

El 11 de octubre de 1896 el pionero Eduardo Jimeno Correas filmó en la Plaza del Pilar ‘Salida de la misa de doce’, la primera película española de la historia.

A principios del siglo XVI se construyó en la calle Santo Dominguito de Val la casa palaciega de los Salabert-Sora. El palacio sobrevivió hasta el año 1936, año en el que fue derribado para abrir San Vicente de Paúl. La construcción de esta calle se llevó por delante más de 150 edificios –que ocupaban casi 30.000 metros cuadrados– y una veintena de callejuelas.

La portada del Palacio de los Salabert-Sora endosada en el convento de las Hijas de la Caridad de Santa Ana

La portada barroca del Palacio de los Salabert-Sora endosada en el Convento de las Hijas de la Caridad de Santa Ana

Afortunadamente se salvó la portada, trasladada piedra a piedra hasta el convento de las Hijas de la Caridad de Santa Ana, un edificio realizado en 1941 por los hermanos José y Regino Borobio frente a la iglesia de San Juan de los Panetes.

En esa construcción de la posguerra se adosó la portada barroca.

Eso (y muchísimo más) es la Plaza del Pilar: un lugar donde es fácil perderse y sentirte dentro de una aventura, una locura y un remanso de paz, todo depende de donde estés y del momento del día.

Es probablemente el rincón más bello de Zaragoza, y no solo para turistas: los niños de una escuela juegan al aire libre o se sientan a leer bajo los inmensos portales ajenos al trasiego de los visitantes.

Siempre está llena de gente de todas las edades, por lo que es un gran lugar para experimentar la atmósfera incomparable del Casco Histórico.

La atmósfera de la Plaza del Pilar entra en ebullición al llegar el atardecer, cuando las luces de las farolas comienzan a despuntar entre los claroscuros de Zaragoza.