El Reino Artes y Oficios Almozara

El Reino Artes y Oficios, el refugio creativo de La Almozara donde el arte y la cerámica se convierte en desconexión

Cerámica, cestería, grabado, costura o escultura conviven en un nuevo espacio artístico en el barrio de La Almozara que apuesta por recuperar los oficios, fomentar la creatividad y ofrecer un respiro frente a la hiperconexión digital.

 

En un momento en el que las pantallas monopolizan nuestro día a día, cada vez más personas buscamos lugares donde parar el el ritmo, volver a las manos y reconectar. Esa necesidad de pausa y creatividad es precisamente la que dio origen a El Reino Artes y Oficios, un nuevo espacio creativo ubicado en el barrio de La Almozara que nace con una idea clara: convertir el arte y los oficios en una experiencia de encuentro, aprendizaje y desconexión.

 

Las artes son un refugio, resume una de las principales impulsoras del proyecto durante la entrevista.

 

Detrás de la apertura del espacio hay también una motivación profundamente personal: la necesidad de crear, de poner en práctica conocimientos acumulados durante toda una vida y compartirlos con otras personas a través de un lugar abierto al público.

Pero El Reino quiere ir más allá de la clásica academia artística. Aquí no solo se enseña cerámica o pintura. El objetivo es generar experiencias, vínculos y comunidad alrededor de los procesos creativos.

 

Un espacio para volver a crear con las manos

La propuesta de El Reino combina disciplinas artísticas y oficios tradicionales con una filosofía muy concreta: recuperar el valor de lo manual en una sociedad hiperconectada.

“Lo que ofrecemos es un momento de encontrarse con uno mismo”, explican. Durante las actividades, el móvil desaparece y el tiempo se ralentiza. “En una experiencia de cerámica pueden pasar tres horas sin tocar las pantallas, y la gente desconecta”.

La programación incluye talleres de cerámica, cuero, cestería, crochet, grabado, costura, escultura o pintura, además de colaboraciones con otros profesionales y creadores que utilizan el espacio para desarrollar sus propios proyectos. Entre las próximas iniciativas figuran cursos de elaboración de jabones y velas artesanales.

La diferencia respecto a otros centros más tradicionales, aseguran, está precisamente en esa diversidad y en la apertura a nuevas propuestas. El Reino funciona también como un lugar de experimentación donde artistas y artesanos pueden compartir conocimientos o investigar con materiales alternativos y sostenibles.

Además, el espacio también organiza talleres y eventos privados, adaptándose a grupos, celebraciones creativas, actividades de equipo o propuestas culturales diseñadas a medida.

 

 

Recuperar oficios que están desapareciendo

Aunque la cerámica vive actualmente un auténtico auge, desde el espacio insisten en que no quieren quedarse únicamente en la tendencia del momento. Su interés está también en preservar oficios tradicionales que poco a poco van desapareciendo.

Uno de los ejemplos más claros es la alfarería. “Hay que distinguir entre hacer cerámica y el oficio de alfarero”, explican. Mientras muchas personas se acercan hoy al barro desde una vertiente creativa o terapéutica, el dominio del torno y la producción artesanal tradicional requieren años de práctica y especialización.

 

El alfarero es capaz de hacer 30, 50 o 100 piezas iguales. Ese oficio queremos que resurja.

 

Por eso el espacio ha comenzado también a programar cursos intensivos dirigidos a personas con mayor nivel técnico o incluso a futuros profesionales que buscan formarse en torno y alfarería.

 

 

El barrio de La Almozara responde

La acogida del barrio no ha tardado en llegar. Desde la apertura, vecinos y curiosos se han acercado para participar en talleres, encargos y actividades organizadas por el espacio.

“Nos damos cuenta de lo apreciado que sigue siendo lo tradicional”, cuentan. Una de las experiencias recientes, centrada en la creación de botijos, despertó recuerdos y conversaciones entre participantes que compartían historias vinculadas a los pueblos, la cerámica utilitaria y los objetos cotidianos de barro.

Porque más allá de la pieza artística, El Reino reivindica también el valor emocional de los objetos hechos a mano: una taza personal, un cuenco o un plato artesanal que forman parte de la rutina diaria.

Además, el espacio ya ha comenzado a tejer sinergias con otros negocios y agentes culturales de Zaragoza. Entre las colaboraciones en marcha figura una academia artística con la que han impulsado talleres de huellas para mascotas y bebés, además de trabajos artesanales para establecimientos de hostelería.

 

 

“Mientras creamos, no destruimos”

Cuando se les pide resumir el alma de El Reino en una sola frase, la respuesta llega casi como un manifiesto: “Disfrutar creando. Porque mientras estamos en un proceso creativo, no estamos destruyendo”.

Una declaración que resume el espíritu de un espacio que apuesta por frenar, crear y recuperar el valor de las manos en tiempos dominados por las pantallas.

 

Visita El Reino Artes y Oficios en Calle El Reino, 18 o descubre más sobre su programación y talleres en su web y en su Instagram.

 

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