En 1903 el arquitecto Julio Bravo y Folch proyectaba el convento e iglesia para las Siervas de María. En aquel momento el Paseo Sagasta era un lugar  alejado del centro de la ciudad y con carácter prácticamente rural.

El edificio se construyó en una amplia parcela en origen prácticamente triangular con pequeña fachada al Paseo de Sagasta, jardines y huerta que ocupaba buena parte del centro de la manzana.

En la actualidad, el templo está rodeado de grandes y modernos bloques de viviendas, que empequeñecen su silueta. El edificio queda entre medianerías y pasa relativamente desapercibido en su entorno.

La fachada recayente al Paseo de Sagasta está construida totalmente de ladrillo visto, y tiene una composición simétrica, con un cuerpo central flanqueado por dos torres de escasa altura, siguiendo planteamientos formales de un románico simplificado.

En los cuerpos laterales se abren sendos ejes verticales en los que se abren tres vanos de distinta tipología.

En general se utilizan diversos elementos formales como son arcos de medio punto, óculos, gabletes poco marcados, chapiteles piramidales rematando las torres, etc., en un conjunto de difícil adscripción global, dentro de planteamientos de bastante simplicidad formal y compositiva.

Los interiores se tratan dentro de los mismos planteamientos estéticos si bien de forma más ornamental.

En conjunto la obra se sitúa dentro de la utilización de los lenguajes neomedievalistas que se identifican más con el carácter y uso religioso del edificio que, por otra parte, contrasta sensiblemente con su entorno.

Dirección: Paseo Sagasta 33