De la casa que fuera propiedad de los Marqueses de Nibbiano y de los Barones de Arayzaga, vendida al Banco Vitalicio en la década de los cincuenta, entidad que acondicionó su interior en 1959, se ha conservado la primera crujía y la caja de la escalera.

La fachada, de carácter jerarquizado, es de composición homogénea, ordenada a partir de cinco ejes de vanos, todos adintelados y abalconados en las tres plantas alzadas, cuyas proporciones y vuelo disminuyen progresivamente en altura.

El paramento es enlucido y presenta despiece de hiladas simulado en la planta baja y entresuelo, concebidas como basamento del conjunto, y en unas bandas flanqueando la fachada. Los balcones cuentan con enmarques, en la planta principal con gran riqueza decorativa; pilastras de orden corintio sostienen el entablamento; palmetas y rosetas decoran el friso de éste y la cornisa de remate.

En las otras dos plantas los vanos presentan enmarques moldurados con acodos, más ricos en la planta ático, en la que los dinteles se decoran con “botones” y se rematan en cornisa. Corona la fachada un alero moldurado de carácter decorativista sobre canetes ménsula.

Edificio del Coso numero 33

Abarcando la altura de la planta baja y la entresuelo se sitúa la puerta de ingreso al edificio, cuyas excepcionales proporciones nos hacen pensar en un edificio antiguo remodelado.

En el interior se ha conservado la monumental caja de escalera de carácter imperial en la primera planta con dos columnas de orden toscano en el arranque de la misma.

A la vista de las características tipológicas del edificio, la fachada puede situarse en la década de los años 70 del siglo XIX, ofreciéndonos una de las muestras más relevantes de la arquitectura ecléctica de base muy academicista todavía.

Dirección: Coso nº 33