La polémica acaba de empezar. Tenemos la suerte de vivir en una ciudad llena de calles con encanto, que acogen joyas modernistas, pasajes mágicos, vías que son conocidas por todo el mundo y calles que nos llevan a parques y jardines que nos transportan a otros lugares o que cruzan plazas donde te quedarías a ver la vida pasar.

La selección ha sido larga y complicada, os lo aseguramos, y después de mucho debatir esta es nuestra selección de las calles más bonitas de Zaragoza. Hemos intentado que la mayoría de distritos estén representados y sabemos que se han quedado fuera lugares muy bonitos, así que os animamos a darnos vuestra opinión y a descubrirnos más sitios interesantes.

 

Gran Vía

la gran via de zaragoza

Desde que era tan solo un proyecto, la Gran Vía constituía ya en el imaginario colectivo un símbolo y un emblema de la modernidad. La Gran Vía es una de las arterias más conocidas de Zaragoza, y aquella en la que se concentra la atractiva dualidad que define perfectamente a la ciudad: orden y caos, bullicio y calma, modernidad y tradición.

Comienza en la plaza de Basilio Paraíso y culmina en la avenida Goya. Su prolongación, una vez cruzada esta última avenida, se denomina paseo de Fernando el Católico. Ya en el proyecto de Ensanche de 1906 se planteaba el trazado de una gran avenida  que fuera eje principal de vertebración del ensanche, superando el obstáculo del río Huerva mediante su cubrición parcial. El principal impedimento era el río Huerva. Finalmente, dos décadas después el arquitecto municipal Miguel Ángel Navarro ejecuta su cubrimiento y comienza a tomar forma una de las arterias de la ciudad.

 

Paseo Ruiseñores

Paseo Ruiseñores

El Paseo de Ruiseñores constituía, a comienzos del siglo XX, una prolongación natural del Paseo de Sagasta, en aquel momento la avenida favorita de las familias burguesas y aristocráticas zaragozanas. En 1903, se procedió a la parcelación del Paseo de Ruiseñores y de inmediato comenzó la construcción de una fantástica colección de villas y chalés modernistas.

En muchos casos no se trataba de primeras viviendas, sino de segundas residencias destinadas al recreo o al descanso. En el paseo de Ruiseñores se construyeron, entre 1910 y 1925, los hoteles del arquitecto Miguel Angel Navarro (1914-1919) y del empresario textil Raimundo Balet (1919), además de otros como los de los señores Peirón, Carboné, Fernández, Escudero, Abós, Taberner, Aguado… de los casi nada queda ya.

A mediados del siglo XX desaparecieron la mayoría de las villas y hoteles construidos en el paseo de Ruiseñores y su entorno. Fatalmente, coincidió el desarrollismo impulsado por las autoridades, la especulación urbanística de constructores –ávidos de solares bien situados- y una burguesía en decadencia económica que, lejos del interés artístico y patrimonial de sus ascendientes, solo reparaba en el dinero fácil.

 

Paseo de la Constitución

Escultura "Pareja paseando bajo un paraguas" en el Paseo de la Constitución

El paseo de la Constitución es una de las arterias más conocidas de Zaragoza, y aquella en la que se concentra la atractiva dualidad que define perfectamente a la ciudad: orden y caos, bullicio y calma, modernidad y tradición. Comienza en la plaza de Basilio Paraíso y culmina en el Paseo de la Mina y la Avenida Ceráreo Alierta.

El Paseo de la Constitución se encuentra situado sobre el cauce del río Huerva. Los árboles del Paseo de la Constitución forman una capilla sixtina, crecen en dos filas paralelas convirtiendo el paseo en una lengua de sombra –que tanto se agradece en agosto- un rastro custodiado por ese verde que crece a uno y otro lado extendiendo sus ramas cual brazos largos que, al encontrarse, se tocan con la punta de un dedo.

Posee una rambla central por donde caminan a diario miles de transeúntes; niñas, niños y adolescentes montan patines, corren y saltan la cuerda; los enamorados se dan cita; ancianos se sientan a conversar, leer el periódico o distraerse con juegos de mesa a la sombra de los laureles; grupos de turistas curiosos miran hacia todas partes; artistas y artesanos exponen y venden sus creaciones.

Mientras tanto, lado a lado la vida pasa. Y es que cuando andamos por Constitución, el tiempo parece detenerse, el aire es más fresco y desaparecen las preocupaciones.

 

Paseo Fernando el Católico

bulevar del paseo fernando elcatolico de zaragoza

El Paseo nace en una amplia plazoleta donde confluyen la Avenida Goya y la Gran Vía (notable por su elegancia y la belleza de sus edificios patrimoniales).

En este punto se encuentra la manzana Barbany (que fue la primera de las grandes promociones urbanas de la ciudad), uno de los grandes conjuntos urbanos de la posguerra diseñado por Miguel Angel Navarro en 1940.

En la intersección con la Avenida Goya todavía se puede contemplar una imponente marquesina, que nos recuerda que allí hubo un cine. El Cine Gran Vía fue inaugurado un 2 de octubre de 1942, siendo la primera sala inaugurada en la capital aragonesa tras el final de la Guerra Civil. Tras su cierre en 1982, en el local se abrió un bingo, y en la actualidad, hay un Burger King.

Unos kilómetros tierra adentro, donde expira el Paseo, desde el soberbio puente de los Cantautores (inaugurado en 1929 y primero de su tipo construido en la ciudad), es posible divisar el estrecho y apacible río Huerva, con sus riberas tupidas de vegetación a pesar del feroz avance de la ciudad.

 

Paseo de Sagasta

Paseo Sagasta Zaragoza

El Paseo de Sagasta nació en el año 1900, como resumió el historiador Valeriano Bozal en su libro Historia del arte de España: “del deseo de la burgués de establecer áreas diferenciadas socialmente dentro de Zaragoza”.

El origen del paseo de Sagasta es el camino que iba hacia Torrero desde la Puerta de Santa Engracia cruzando el río Huerva. Después de los Sitios, la ciudad comenzó a extenderse por el camino de Torrero. Por aquel entonces en el camino sólo había algunas torres de recreo y pequeñas industrias instaladas en los alrededores del río.

El paseo de Sagasta es una de las principales avenidas del centro de Zaragoza y se extiende desde la Plaza de Paraíso hasta el Paseo Cuéllar. Caminando por el Paseo Sagasta, uno se encuentra de repente inmerso en lo que podría equivaler a la típica calle comercial de cualquier pequeña ciudad, con la particularidad de que la más humilde de las tiendas puede ser una espectacular obra arquitectónica con detalles modernistas o preciosas tipografías antiguas.

 

Paseo de la Independencia

Paseo de la Independencia de Zaragoza

Visitar Zaragoza y no pasear por el Paseo de la Independencia, sería como visitar París y no ver la Torre Eiffel.

Con más de 200 años de historia y multitud de reformas, el Paseo de la Independencia es una de las principales vías de comunicación de Zaragoza y el centro neurálgico de la vida comercial y social de la ciudad. Comienza en la Plaza de España y termina en la Plaza de Paraíso, pasando por la Plaza de Aragón.

Cronistas nacionales y extranjeros de todas las épocas han descrito el Paseo Independencia desde su surgimiento como «una de las vías más animadas de Zaragoza». El constante ir y venir bullicioso de la gente ha estado justificado por su cercanía al centro y la presencia de farmacias, casas de modas, sastrerías, dulcerías, cafés, bares, bazares, billares, librerías, joyerías y tiendas de toda índole.

 

El Coso

El Coso de Zaragoza

El Coso de Zaragoza

Visitar Zaragoza  y no pasear por El Coso, sería como visitar París y no ver la Torre Eiffel. Es una calle que nos invita a adentrarnos en la parte antigua de la ciudad y a conocer muchos de sus secretos, mientras propone un sugerente diálogo con el presente.

El Coso es una de las calles más antiguas y populares de Zaragoza. Tiene más de 2.000 años de historia, ya que su trazado se corresponde con el antiguo ‘Cursus’, recorrido que rodeaba la muralla en época romana, y del cual deriva su nombre.

Es uno de los sitios arquitectónicamente más eclécticos de Zaragoza, donde el Barroco convive en armonía y complementariedad al lado del Modernismo inspirado en Antoni Gaudí.

A finales del siglo XIX y principios del XX la calle vio la adición de edificios de viviendas y comerciales más altos, que desafortunadamente no mantuvieron la coherencia arquitectónica original.

 

Calle Alfonso I

calle alfonso el coso zaragoza

LaCalle Alfonso I es el centro turístico y vital de Zaragoza, el comienzo y final de todo viaje a la capital maña.

En pleno corazón de Zaragoza, esta calle nos invita a adentrarnos en la parte antigua de la ciudad y a conocer muchos de sus secretos, mientras propone un sugerente diálogo con el presente.

La animada Calle Alfonso I se extiende por más de 500 metros, desde el Coso hasta la Plaza del Pilar. Subirla o bajarla, recorrerla en toda su extensión nos hace viajar entre estilos arquitectónicos, escultóricos y ambientales de alto valor cultural y patrimonial.

Fue construida entre 1865 y 1867, cuando se decidió la apertura de una vía por motivos higiénicos y con la intención de descongestionar el centro histórico de la ciudad. Fue la operación de reforma interior del casco urbano de Zaragoza más importante realizada durante el siglo XIX.

 

Calle Isaac Peral

La Calle Isaac Peral en la intersección con Joaquín Costa

La Calle Isaac Peral está considerada la ‘Milla de oro’ de Zaragoza. Las firmas de moda y alta costura se rifan sus locales a pie de calle.

Situada entre Calle San Miguel y Paseo de la Constitución, transcurre paralela a Paseo de la Independencia. Esta situación privilegia la convierte en una de las calles más caras de la ciudad tanto para vivir como para comprar.

Cronistas nacionales y extranjeros de todas las épocas han descrito a la calle Isaac Peral desde su surgimiento como «una de las calles más animadas de Zaragoza». En la calle Isaac Peral aun hoy se mantiene esa tradición y funciona atestada de establecimientos minoristas que se recorren con la tranquilidad y naturalidad de un paseo.

El origen de la calle hay que buscarlo a principios del siglo XX. La clausura de la Exposición Hispano-Francesa de 1908 llevó aparejada la puesta en marcha de la urbanización de la la zona conocida como Huerta de Santa Engracia, que iba a dar lugar al gran ensanche burgués en torno a la plaza de los Sitios.

 

Calle Joaquín Costa

Calle Joaquin Costa en Zaragoza

Joaquín Costa es una de las calles mas céntricas y concurridas de Zaragoza, y se extiende desde el Paseo Independencia hasta la Plaza de los Sitios, atravesando Plaza Santa Engracia, Don Hernando de Aragón, Isaac Peral y Mariano Escar.

El origen de la calle hay que buscarlo a principios del siglo XX. La clausura de la Exposición Hispano-Francesa de 1908 llevó aparejada la puesta en marcha de la urbanización de la la zona conocida como Huerta de Santa Engracia, que iba a dar lugar al gran ensanche burgués en torno a la plaza de los Sitios.

Aunque la urbanización de la antigua Huerta de Santa Engracia resultó más lenta y complicada de lo que se pensó en un principio, el arranque de las obras de las calles Joaquín Costa e Isaac Peral se inicia ya a comienzos de la segunda década del siglo XX.

El lugar, ahora de una centralidad absoluta y muy próximo al Paseo de la Independencia, era visto aún por muchos zaragozanos como relativamente alejado del centro urbano.

Restaurantes, hostales, parques, galerías de arte, proyectos culturales, tiendas, bancos, farmacias, se suceden a partir de allí y forman parte de la vida habitual de la calle.

 

Calle Espoz y Mina

Calle Espoz y Mina de zaragoza

La calle Espoz y Mina es ese pequeño tramo que va desde el semáforo de la calle Alfonso hasta el semáforo de la calle Don Jaime.

Es uno de esos sitios donde parece que el tiempo se haya detenido años atrás, cuando todo era más sencillo y la gente no tenía tanta prisa.

Las edificaciones no tienen más de tres o cuatro alturas, las suficientes para resguardar de la luz del sol a casi cualquier hora del día.

Los balcones se asoman a la calle, como queriendo ser parte de todo cuanto ocurre y, dividiéndolos, están los guardavecinos, esas rejas con los más caprichosos diseños que tipifican los barrios y marcan los pequeños límites perimetrales entre viviendas contiguas. El ir y venir de la gente y los autos, forma parte del entorno visual y acústico.

 

Calle Mayor

La Calle Mayor de Zaragoza

En los tiempos de la Zaragoza romana el Cardo Máximo -hoy Don Jaime I– era una ajetreada vía que conectaba la ciudad con la margen izquierda, no menos importante era el Decumano Máximo, cuyo trazado discurría por las actuales calles de la Manifestación, Espoz y Mina y Mayor, conectando la antigua Puerta de Toledo con la Puerta de Valencia.

Testigo de infinidad de acontecimientos, rica en secretos y anécdotas, la Calle Mayor ha latido al ritmo del corazón de los zaragozanos a través de los siglos.

Es uno de esos sitios donde parece que el tiempo se haya detenido años atrás, cuando todo era más sencillo y la gente no tenía tanta prisa.

Las edificaciones no tienen más de tres o cuatro alturas, las suficientes para resguardar de la luz del sol a casi cualquier hora del día. Distinguen por sus altos puntales y los balcones que sobresalen sobre la acera. Por lo general, carecen de portales y llenan casi todo el espacio alrededor de la vía, en marcado reflejo de la arquitectura ecléctica y la gran densidad poblacional de la zona. A ratos, algún pequeño árbol acompaña nuestro trayecto.

 

Calle Heroísmo

Calle Heroismo

Heroísmo es una de las calles más concurridas del Casco Histórico. Adoquinada y libre de coches, Heroísmo une la calle Asalto con el Coso. Durante siglos fue conocida como Puerta Quemada. Esta calle era la salida desde el Coso hacia nuestro olvidado río Huerva, a través de la Puerta Quemada, una de las 12 que tenía Zaragoza.

Casi todas las edificaciones poseen más de dos plantas y predominan las viviendas. Distinguen por sus altos puntales y los balcones que sobresalen sobre la acera. Por lo general, carecen de portales y llenan casi todo el espacio alrededor de la vía, en marcado reflejo de la arquitectura ecléctica y la gran densidad poblacional de la zona.

 

Calle Predicadores

calle predicadores de zaragoza

Hay calles hechas para el silencio, así como hay calles hechas para la vida, para el trasiego, para un caminar de peregrino al encuentro con la fe. Pero la calle Predicadores ya no se recorre para encontrarse con los prelados que han de traer la promesa de vida eterna a los zaragozanos.

En poco más de un kilómetro de extensión, es uno de los trazados más regulares de la ciudad antigua. Su recorrido, de este a oeste, va desde la Mercado Central  hasta la plaza Santo Domingo, en un viaje paralelo a al río Ebro.

La calle más ancha y señorial del barrio de San Pablo, conocido popularmente como el barrio del Gancho, es una arteria principal que une dos de los puntos turísticos de interés más importantes de Zaragoza: la Aljafería con la Plaza del Pilar.

Debe su nombre al antiguo convento de Convento de Predicadores, fundado en 1250 por Jaime I.

 

Calle Cádiz

calle cadiz de zaragoza

La Calle Cádiz es una pequeña travesía que se encuentra en el centro de Zaragoza. Comienza en el Paseo de Independencia y termina en la Plaza Nuestra Señora del Carmen. Además cuenta con ramificaciones como la calle Laurel.

Siempre está llena de gente de todas las edades, por lo que es un gran lugar para experimentar la atmósfera incomparable del centro de Zaragoza.

Esta calle resulta ser una verdadera galería al aire libre donde se contemplan los estilos más diversos, la mayor parte de ellos concebidos en la primera mitad del siglo XX.

 

Calle Méndez Núñez

calle mendez nunez de zaragoza

No debemos extrañarnos cuando transitamos por la Calle Méndez Núñez, en el corazón del Centro Histórico de Zaragoza, y sentimos como si nos halláramos atrapados en un museo al aire libre. Esa sensación es natural cuando se pisa el pavimento de una arteria citadina que conserva la magia de siglos pasados.

Su corto recorrido, de oeste a este, tiene aproximadamente 230 metros. Nace en la calle Alfonso, concluye en Don Jaime y es interceptada, en ese orden, por las calles Vírgenes, Del Pino, Santa Cruz, Ossau y San Félix.

Hoy, Méndez Núñez es exclusiva para peatones; pero las obras de restauración a la que ha sido sometida la convierten en una réplica de lo que fue hace más de dos siglos atrás. Un recorrido por el trazado no está exento de sorpresas, a la vez que constituye una oportunidad excepcional para conocer mejor los ecos de la historia de la ciudad.

 

Calle Manifestación

arquitectura en la calle don jaime

La calle Manifestación es ese pequeño tramo que va desde el semáforo de las murallas romanas hasta el semáforo de la calle Alfonso. Es uno de esos sitios donde parece que el tiempo se haya detenido años atrás, cuando todo era más sencillo y la gente no tenía tanta prisa.

La calle ha sido testigo de los 2.000 últimos años de la historia de la ciudad. Caminando por la calle Manifestación, uno se encuentra de repente inmerso en lo que podría equivaler a la típica calle comercial de cualquier pequeña ciudad, con la particularidad de que la más humilde de las tiendas puede ser una espectacular obra arquitectónica con detalles modernistas o preciosas tipografías antiguas.

 

Calle San Miguel

calle san miguel de zaragoza

En pleno corazón de Zaragoza, una calle nos invita a adentrarnos en la parte antigua de la ciudad y a conocer muchos de sus secretos, mientras propone un sugerente diálogo con el presente. Se trata de San Miguel.

San Miguel es una de las calles más concurridas de Zaragoza, solo superada por Don Jaime y Alfonso. Adoquinada y casi sin tráfico, San Miguel discurre en paralelo al Coso, uniendo el Paseo Independencia con la calle Espartero.

San Miguel destaca por su antigüedad, por su contenido histórico, y por ser uno de los sitios arquitectónicamente más eclécticos de Zaragoza, donde el Mudéjar confluye en armonía y complementariedad con el Modernismo y el Art Déco.

 

Calle Las Armas

calle las armas de zaragoza

A menudo regresamos del centro por la calle Las Armas. Allí, donde se cruza con Cesar Augusto, se abandona la gracia maquillada de los hoteles y comienza a tejerse la madeja de balcones, cables eléctricos y polvo, como centenarios entramados de araña las fachadas y enrejados, las tiendas de viejo y en peso convertible, los negocios privados, los timbiriches, la gente cruzando, gritando, viviendo, los coches que avanzan en caravana lenta porque la estrechez de la calle no da para más.

 

Calle San Pablo

Calle San Pablo en el Casco Historico de Zaragoza

San Pablo es una de las calles mas céntricas y concurridas del Casco Histórico de Zaragoza, y se extiende a lo largo de 600 metros desde la Avenida Cesar Augusto hasta la Calle Santa Inés.

Toma el nombre de la iglesia homónima, fundada en 1118. San Pablo siempre nos ha parecido una calle sin terminar. Un trabajo de construcción largamente postergado donde los habitantes, qué remedio, se han ido instalando en los sitios disponibles.

Cuanto más te adentras por la estrecha calle de San Pablo más diferente te parece. Testigo de infinidad de acontecimientos, rica en secretos y anécdotas, San Pablo ha latido al ritmo del corazón de los zaragozanos a través de los siglos.

 

Calle Don Jaime I

calle don jaime con el coso al fondo
En pleno corazón de Zaragoza, una calle nos invita a adentrarnos en la parte antigua de la ciudad y a conocer muchos de sus secretos, mientras propone un sugerente diálogo con el presente.

Una calle de gran tránsito y con un importante carácter comercial desde sus inicios. La calle Don Jaime I fue el camino natural de entrada a la ciudad, a través del puente de piedra y arteria de conexión del barrio del Arrabal con el centro.

Se trata de un recorrido bullicioso donde vienen y van turistas y lugareños, más que mirando escaparates, mirándose y dejándose ver, parados en una esquina, sentados en un poyete comiendo pizza o un helado mientras suena la música de algún grupo ambulante.

 

Calle Miguel Servet

Calle Miguel Servet de Zaragoza

Desde el puente sobre el río Huerva –donde se encontraba el antiguo canódromo de Zaragoza– hasta la Facultad de Veterinaria y el palacete de Torreluna.

La calle de Miguel Servet se extiende durante casi dos kilómetros y medio, y conecta el centro de la capital aragonesa con las afueras de la misma.

Subirla o bajarla, recorrerla en toda su extensión nos hace viajar entre estilos arquitectónicos, escultóricos y ambientales de alto valor cultural y patrimonial.

Esta avenida resulta ser una verdadera galería al aire libre donde se contemplan los estilos más diversos, la mayor parte de ellos concebidos en la primera mitad del siglo XX.

 

Calle Madre Sacramento

Calle Madre Sacramento de Zaragoza

Madre Sacramento es una de las calles mas céntricas y concurridas de Zaragoza, y se extiende desde la calle Hernán Cortés hasta la calle de José Anselmo Clavé, atravesando Elvira de Hidalgo, Doctor Horno Alcorta y Juana Francés.

A veces uno no se dirige precisamente a la calle Madre Sacramento, a veces uno va para otro lado, a otra plaza, a otra gestión, a veces por ahí se hace más lejos pero igual uno toma la calle Madre Sacramento, como si fuera un recorrido obligatorio o una suerte de apremio por llenarse de la vida que recorre esa calle de un extremo a otro.

Madre Sacramento es un eje urbano que desde siempre se ha caracterizado por una gran concentración de actividad y agentes culturales y creativos.