En el centro del valle del Jiloca, en pleno Sistema Ibérico y vigilada por los restos de su antiguo castillo, surge Daroca, una de las ciudades más bellas de Aragón.

Daroca constituyó primero una avanzadilla en la conquista cristiana y, después, territorio de frontera, por lo que fue fuertemente amurallada. De lo que en su día fue el recinto amurallado más extenso de Aragón –con más de cuatro kilómetros de largo de muralla- quedan espléndidas muestras como el Portal de Valencia, la Puerta Baja o la Puerta del Arrabal, que te darán la bienvenida.

Sin duda, uno de los encantos de la villa es recorrer sus murallas, con sus imponentes torreones, hasta llegar al castillo, desde el que podrás disfrutar de unas hermosas vistas de la ciudad.

Fuente de los Veinte Caños de Daroca

La Fuente de los Veinte Caños

De su época de esplendor conserva un legado de más de doscientos edificios catalogados. En el corazón del casco histórico encontrarás la espléndida basílica de Santa María, donde se conservan los Sagrados Corporales, testigos del milagro acaecido en la ciudad en el siglo XIII, cuando unas sagradas formas sangraron misteriosamente durante un inesperado ataque musulmán. Y en el caserío, piérdete por las calles de la judería, asentada en el actual Barrio Nuevo.

La nómina de iglesias se completa con la románica de San Miguel, con extraordinarias pinturas murales góticas de gran colorido, y las de San Juan y Santo Domingo de Silos, que comenzaron a construirse en el siglo XII, en estilo románico, concluyéndose en el XIII con técnicas mudéjares.

Retablo de la iglesia románica de San Miguel de Daroca

Retablo de la iglesia románica de San Miguel

Caminando por sus empinadas calles encontrarás, además, hermosas casas señoriales como el palacio de los Luna, la antigua Casa de Canónigos, el palacio de Gil Bernabé y el antiguo Hospital de Santo Domingo, actualmente sede del Museo de la Historia y las Artes.

Y hablando de museos… No dejes de visitar el Museo de la Pastelería Manuel Segura. Es tal la tradición gastronómica de la localidad que cada año, en torno al mes de mayo, celebra una muestra que tiene a la pasta y el dulce como protagonistas. Otras citas que también reúnen a un buen número de visitantes y que te recomendamos no perderte, son sus fiestas medievales y el Festival de Música Antigua, otras pruebas de la raigambre de lo medieval en esta localidad, una de las culturalmente más ricas de todo Aragón y que, por cierto, es nombrada en el Cantar del Mio Cid.

En Daroca encontraremos diferentes empresas de turismo activo, servicios de alojamiento y restauración y una oficina de turismo que nos pueden ser de gran utilidad.