Recorre la antigua Mequinenza, derribada y parcialmente inundada por la construcción del embalse de Ribarroja, navega con los míticos llaüts (unas embarcaciones típicas de Mequinenza que surcaban el Ebro cargadas con hasta 30 toneladas de carbón), viaja hacia las profundidades de la tierra en las minas de Mequinenza, déjate fascinar por la fauna y la flora del Aiguabarreig, revive asedios y batallas en el castillo de Mequinenza o disfruta de un cómodo paseo por la orilla de los ríos Ebro, Segre y Cinca.

Un imponente castillo medieval vigila el nuevo casco urbano construido en los años sesenta. Sus calles, estrechas y sinuosas, evocan la época en la que los musulmanes habitaban estas tierras.

Además de un agradable paseo, Mequinenza te ofrece una serie de museos dignos de visitar. Son los museos de la Minería, de la Historia y de la Prehistoria.

Mequinenza Mar de Aragon

Castillo de Mequinenza

Al estar emplazada entre dos grandes masas de agua, el embalse de Mequinenza (conocido como Mar de Aragón) y el embalse de Ribarroja, Mequinenza se convierte en un destino difícil de rechazar para los amantes de la pesca (carpa, black-bass, lucio-perca, siluro…) y de los deportes náuticos.

Asimismo, la localidad ofrece uno de los mejores campos olímpicos del país para la celebración de regatas (remo y piragüismo).

En Mequinenza encontraremos diferentes empresas de turismo activo, servicios de alojamiento y restauración y una oficina de turismo que nos pueden ser de gran utilidad.

 

Un poco de historia

La construcción del embalse de Ribarroja a cargo de la Empresa Nacional Hidroeléctrica del Ribagorzana (Enher) a finales de los 50 marcó el fin del pueblo viejo de Mequinenza, ‘Lo Poble’. Aunque sus aguas no inundaron el pueblo sí que anegaron parte de sus terrenos -la presa que inundaba Mequinenza y Fayón era la presa de Ribarroja-, por lo que finalmente se decidió indemnizar a sus vecinos y derribar el pueblo por completo. En la zona quedarían el edificio de las escuelas, denominado Grupo Escolar de María Quintana, hoy sede de su Museo de Historia.

Enher llegó a Mequinenza a principios de 1956 y los pleitos duraron hasta 1973, fecha en que se construyó el pueblo nuevo, a unos 2 kilómetros de su emplazamiento original, pasando de la margen izquierda del Ebro a ubicarse en la margen derecha del río Segre. Finalmente, el pueblo viejo fue demolido casa por casa tras el comienzo de los derribos el 11 de abril de 1970.

Fue un momento dramático para muchos de sus vecinos, quienes además de tener que dejar atrás sus recuerdos y presenciar cómo desaparecían para siempre las casas en las que habían nacido, habían visto cómo con el paso de los años también se desmoronaba una economía basada en la industria, la minería del carbón y la manufactura textil, apoyada en la navegación fluvial por el Ebro con llaüts.

En el Parque de la Memoria se va recuperando, poco a poco, el trazado de calles de la antigua Mequinenza, con sus lugares más entrañables, el Mesón, la casa natal de Jesús Moncada, la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, el Cine Goya, la Plaza de Armas con sus farolas originales conservadas, etc.

Restos de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en Mequinenza

Restos de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en la antigua Mequinenza