Es imposible saber cuál fue el primer puente de la historia. A buen seguro, un antepasado colocó un tronco sobre un río para poder cruzarlo sin necesidad de mojarse. Desde entonces, son miles los puentes de todos los tamaños que han superado infinidad de obstáculos: ríos, pero también calles, carreteras, caminos o vías férreas.

Auténticos prodigios de la ingeniería de distintas épocas que hoy día siguen ahí, conformando el paisaje urbano e invitándote a cruzarlos.

Estos son nuestros preferidos de toda la ciudad. ¡Te esperamos al otro lado!

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Puente de Piedra

Atardecer en el puente de Piedra de zaragoza

El mejor lugar para comenzar una visita a Zaragoza es el Puente de Piedra, el más antiguo que cruza el río Ebro y cuyos orígenes se remontan a la fundación de la ciudad, hace 2.000 años. Tiene, aproximadamente, 230 metros de largo que, con buen tiempo, son un placer para la vista, pero si sopla el cierzo… Si ruge el viento desde el Moncayo, hay que ser valientes y cruzar. Si hay un lugar para descubrir el carácter del cierzo, es este.

El Puente de Piedra se levanta con la ayuda de siete arcos, aunque uno de ellos, el más próximo al Casco Viejo, hace años que quedó enterrado bajo el paseo Echegaray y Caballero, junto a la Lonja.

En la época de su construcción el puente fue concebido como un elemento de prestigio. El concejo se reunía en un edificio muy próximo a La Seo, llamado “las Casas del Puente”, y también daba nombre a la puerta de entrada a la ciudad por el Norte, donde se colocó la imagen del Ángel Custodio. Quedaba así configurado un conjunto arquitectónico de gran impacto visual.

 

Puente de los Cantautores

Puente de los Cantautores en el Parque Grande de Zaragoza

Este puente sobre el río Huerva es obra del arquitecto Miguel Ángel Navarro. Fue inaugurado en 1929 como conclusión al proyecto general del Parque Primo de Rivera (hoy Parque Grande José Antonio Labordeta), comenzado en 1925.

Es una construcción singular y al mismo tiempo representativa de la arquitectura de la época, evidenciando la pervivencia de los movimientos historicista y eclecticista del siglo XIX y retomando en consecuencia materiales, elementos estructurales y ornamentales de la tradición constructiva aragonesa.

El puente consta de tres arcadas construidas en hormigón armado, correspondiendo la central, más amplia, al cauce del río y las dos laterales a unos paseadores que discurrían por las riberas. Se remata con una balaustrada de piedra artificial que se curva sobre las arcadas para abarcar balcones volados.

 

Pabellón Puente

El Pabellon Puente y el rio Ebro

Como si estuviera flotando sobre el rio Ebro, nos encontramos con el Pabellón Puente, una preciosa construcción en forma de gladiolo concebida por la prestigiosa arquitecta anglo-iraquí Zaha Hadid. Durante la muestra de 2008 trataba de concienciarnos de la importancia de la gestión inteligente del agua.

Su estructura pretende imitar a un gladiolo tendido sobre el Ebro y tiene una longitud de 270 metros. Desde que terminó la Expo de 2008, el Pabellón Puente ha acogido eventos puntuales y, gracias a la asociación Legado Expo, alguna visita guiada.

El propietario del edificio, el banco Ibercaja, está trabajando para transformar el emblemático pabellón puente en Mobility City (la Ciudad de la Movilidad), un proyecto que convertirá a Zaragoza en referente de la movilidad eléctrica y sostenible.

 

Puente de la Almozara

El puente de la Almozara discurre entre la plaza de Europa, en el barrio de la Almozara, y la calle Valle de Broto del Actur. Fue inaugurado en 1870 para permitir la interconexión de las líneas de ferrocarril que llegaban a la ciudad. Tras una vida agitada, que incluyó varias remodelaciones por inundaciones, ampliaciones y daños por uso, fue reconvertido en un puente destinado para coches y peatones.

Hoy en día es uno de los principales pasos sobre el río Ebro de la ciudad, siendo un punto clave del tráfico en las riberas del Ebro. En su entrada desde la Plaza Europa se sitúa la obra Cierzo, del escultor Andreu Alfaro mientras que en el extremo opuesto se ve una locomotora cedida por Industrias López Soriano en recuerdo de la función original del puente.

Con motivo de la Expo 2008 se instaló en las riberas del Ebro la intervención artística del escultor aragonés Miguel Ángel Arrudi titulada ‘Ranillas’. Se trata de 610 ranas de bronce de unos diez centímetros cada una colocadas por toda la avenida desde el Puente de La Almozara hasta la Pasarela peatonal de Manterola.

 

Puente de Hierro

El Puente de Hierro en ZaragozaEl puente de Nuestra Señora del Pilar dibuja el camino entre el barrio de Jesús y Tenerías, sobre el Ebro. Este armazón es popularmente conocido como el puente de Hierro, un calificativo que proviene de su esencia metálica.

En esa época la industria siderúrgica dio lugar a varias construcciones de acero, entre otros metales. Ese movimiento se dio en Zaragoza con el Mercado Central, por ejemplo, pero también fuera de España, como en París con la Torre Eiffel, culminada en enero de 1887.

Precisamente ese año se ideó por primera vez el puente del Pilar de la capital aragonesa. Se trató de la primera ocasión porque hubo tres intentos. El primer proyecto lo trazó el ingeniero Antonio Fernández Navarrete, según su informe histórico y artístico.

 

Acueductos del Barranco de la Muerte

Sobre el Tercer Cinturón o Ronda Hispanidad, entre La Paz y Parque Venecia, hay dos puentes-acueductos, uno antiguo y de piedra, y otro moderno y de hormigón

Sobre el Tercer Cinturón o Ronda Hispanidad, entre La Paz y Parque Venecia, hay dos puentes-acueductos, uno antiguo y de piedra, y otro moderno y de hormigón. El puente-acuaducto antiguo fue constuido en 1790 por orden de Ramón Pignatelli para que el Canal Imperial de Aragón salvara la orografía del conocido como Barranco de la Muerte.

El acueducto construido por Pignatelli tuvo que ser remodelado en 2003 debido al trayecto finalmente escogido para el Tercer Cinturón o Ronda Hispanidad. La nueva vía se proyectó a través de la vaguada, siendo necesario reabrir la vaguada. Existió una presión vecinal para mantener la estructura histórica, apoyada por un Plan General de Ordenación Urbana de Zaragoza que requería: “proyecto específico de parques y tratamiento de márgenes en el entorno del acueducto sobre el Barranco de la Muerte, respetando y valorando la obra histórica realizada por Pignatelli”. En el diseño final de esta solución intervino el conocido ingeniero Javier Manterola y la construcción corrió a cargo de FCC. Para lograr compaginar la preservación de la estructura original y la construcción de la nueva vía se construyó un segundo puente-acueducto, por donde se desvió el canal. Se trata de una de las más complejas actuaciones en dicho cinturón, combinando un pesado acueducto con dos calzadas de 7 metros de vía para vehículos y 3 metros de acera.