Intrincadas callejuelas y plazoletas conforman el abigarrado casco urbano de Roda de Isábena, una joya del medievo aragonés que fue sede episcopal y capital del Condado de la Ribagorza.

Sus portadas, pasadizos y murallas medievales nos remontan a otra época. Roda de Isábena cuenta con un gran número de obras artísticas, y una nutrida gastronomía que es difícil de olvidar.

Su gran tesoro es la catedral de San Vicente, considerada la más antigua de Aragón y la más pequeña de España, así como una de las más bellas. Comenzó a construirse en el año 956, por orden de Ramón II, conde de Ribagorza, en estilo románico lombardo, y a lo largo de los siglos ha sufrido varias reconstrucciones y ampliaciones.

En su interior se conserva la cripta con los restos de San Román, en un sepulcro esculpido del siglo XII y primorosas pinturas murales románicas del siglo XII, donde sobresale el Pantocrátor. En su coqueto claustro se conservan abundantes inscripciones necrológicas, esculpidas en algunos de los capiteles.

Claustro de la Catedral de Rosa de Isábena

Claustro de la Catedral de Rosa de Isábena

De gran belleza son el pórtico de la sala capitular y las pinturas murales románicas que adornan esta estancia.

En tiempos, existió un importante museo religioso con impresionantes y únicas piezas medievales.

Destacaba la silla de madera de San Ramón del siglo XII, un tesoro artístico expoliado por el mítico ladrón Erik el Belga; en la noche del 7 de diciembre de 1979 al robar una treintena de piezas.

La silla terminó destrozada, ya que Erik el Belga tuvo que trocearla para sacarla de España sin ser detectado.

La catedral cuenta, además, con una Hospedería, cuyo restaurante se ubica en el antiguo refectorio.

restaurante de la hospederia en el refrectorio de roda de isabena

El restaurante de la Hospedería de Rosa de Isábena, al que se accede por el claustro de la Catedral, está situado en el antiguo refectorio cisterciense y conserva restos de frescos góticos y mobiliario del siglo XVIII

Junto a la catedral se alza el palacio del Prior, del siglo XVI.

Llama la atención del visitante que un núcleo urbano tan pequeño pueda albergar una sede episcopal de tal importancia en su época y de tanto interés artístico e histórico en la actualidad.

Solo teniendo en cuenta el contexto histórico del siglo X, con la formación de núcleos de resistencia a los árabes en la zona pirenaica, podemos entender el por qué de la catedral.