En febrero de 1900 el arquitecto Julio Bravo proyectaba para José Alfonso este edificio que se construyó de nueva planta. Edificado entre medianerias, consta de sótano y seis plantas, rematado en terraza abalaustrada en el cuerpo central.

La fachada es de composición homogénea, ordenada a partir de un fuerte eje de simetría formado por un cuerpo de miradores acristalados de fábrica y cristal.

A cada lado del eje central se distribuyen tres ejes de varios adintelados y abalconados. La planta ático con balcón corrido, se recantrea sobre el alero, abriéndose el mismo tipo de vanos que en las otras plantas.

El cuerpo central tiene un tratamiento distinto como remate del de miradores: tres arquillos rebajados entre esbeltas columnillas y flanqueados con otras de mayores dimensiones y de orden jórico, sobre las que se eleva la cornisa coronada por remate abalaustrado.

En la planta primera se sitúan sendos miradores acristalados de las mismas características que el central, situados simétricamente en cada uno de los paños laterales de la fachada.

La fachada cuenta con numerosos elementos ornamentales , entre los que destacan  los enmarques de los vanos cuya riqueza decorativa disminuye en altura. Grupos de cuatro ménsulas se sitúan bajo las repisas de los balcones, enlazando éstos con la decoración del vano inferior correspondiente.

En la planta ático se sitúan en los entrepaños de los muros pilastras decorativas. Impostas molduradas conpletan la decoración de la fachada, cuyo alero vuela sobre canetes mánsula agrupados, de distintas proporciones.

Recientes acondicionamientos de local del establecimiento propietario de la finca, han desfigurado la disposición inicial de la planta baja, una elegante arquería que realzaba y daba empaque al conjunto.

Por sus características tipológicas es una interesante muestra del eclecticismo del tránsito del siglo XIX al XX, un tanto conservador dentro de la obra de Julio Bravo.

Dirección: Coso nº 5