En el corazón del Valle de Tena, enmarcado por los Pirineos y bañado por el pantano de Lanuza se encuentra el pueblo que le da nombre. Un pequeño municipio, que a penas superaba el centenar de habitantes, y que el siglo pasado fue expropiado para la construcción de un embalse.

Como ocurrió en otros pueblos pirenaicos, su casco urbano iba a quedar sumergido bajo las aguas del pantano. Sin embargo, la de Lanuza no es una historia al uso, ya que muchas de sus casas se salvaron de la inundación y sus antiguos propietarios, tras años de trabajo e inversiones, han logrado resucitarlo.

Lanuza era una localidad próspera, eminentemente ganadera, y con las expectativas de futuro puestas en las estaciones de esquí que por aquel entonces comenzaban a perfilarse en el Valle de Tena. Era la década de los 60 y en el pueblo vivían unos 200 vecinos.

Escapada a Lanuza embalse de lanuza

Sus vidas dieron un giro de 180 grados cuando se anunció la construcción del embalse de Lanuza para regular el río Gállego, con una cota 1.286 metros. El pueblo iba a ser anegado y por tanto tenía que ser expropiado.

En 1976 el embalse estaba terminado y comenzó la fase de carga. Las calles y casas de Lanuza quedaron inundadas por las aguas, y tan solo dos años más tarde Lanuza se había convertido en un pueblo fantasma.

Sin embargo, las predicciones de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) fallaron, y el agua solo inundó las casas más bajas del pueblo. La cota máxima pasó de 1.286 metros a 1.275,5, es decir el núcleo urbano que quedaba por encima del nivel de seguridad del embalse y Lanuza salió a flote.

Así, los antiguos vecinos se organizaron para recuperar sus hogares. No lo tuvieron fácil, pero la ilusión por regresar al pueblo que les vio nacer pudo con todo. En 1992 la CHE inició la reversión de los terrenos. Se fijaron unos precios y los vecinos poco a poco fueron recuperando sus casas.

En los primeros años recuperaron la iglesia, realizaron la traída de agua potable al pueblo, construyeron un depósito nuevo y rehabilitaron el antiguo ayuntamiento y las escuelas.

Desde entonces no han parado de trabajar y ya hay 32 edificios rehabilitados y 68 viviendas. Además, Lanuza cuenta con un hotel, un restaurante y una casa rural.

Todo ello fruto del esfuerzo y la tenacidad de sus vecinos que no dejaron morir a un pueblo que estaba condenado a ello.

calles del reconstruido pueblo de lanuza en Aragón

En los últimos años han hecho una ludoteca y un parque para los más pequeños.

Te enamorará este bonito pueblo de piedra y pizarra fruto del denodado esfuerzo y de la ilusión de sus antiguos habitantes por recuperar lo que un día les fue arrebatado por la construcción del embalse.

Además de las maravillas del propio lugar y del entorno, Lanuza puede presumir de acoger Pirineos Sur, el prestigioso Festival Internacional de las Culturas. Cada verano, artistas de renombre de los cinco continentes actúan en el magnífico escenario instalado sobre las aguas del pantano.

Escenario natural de Pirineros Sur en Lanuza
Un espectáculo único y un ambiente inigualable del que disfrutan miles de personas desde 1994.