Andrés Piquer y Arrufat (Fórnoles, Teruel, 1711 – Madrid, 1772) es una de las personalidades claves para entender la situación de la Medicina española del siglo XVIII y los intentos más serios de renovación.

Nació en el seno de una familia humilde. Estudió latín y gramática en la vecina localidad de La Fresneda para, en 1727, a los 16 años, trasladarse a Valencia, en cuya Universidad se licenció de filosofía y medicina en 1734.

Los profesores que más le influyeron fueron el catedrático de Anatomía Juan Bautista Longás y muy especialmente, el titular de la Cátedra Médica Prima y antes de la de Prácticas, Antonio García Cervera. Piquer lo llamaba “García el Grande” y lo consideró cabeza destacada de la renovación de la enseñanza médica en la Universidad de Valencia.

La carrera de Piquer es fulgurante. Ya en 1734 es nombrado por el Claustro de Medicina académico público, y en 1742, después de opositar, profesor de Anatomía de la Universidad de Valencia.

En 1751 se traslada a Madrid como médico de cámara y en el siguiente año es nombrado protomédico y vicepresidente de la Real Academia Médica Matritense.

Educado en una escuela médica en donde las doctrinas de Hermann Boerhaave (1668-1738) y Albert von Haller (1708-1777) tuvieron auténtico peso, y asesorado en muchos aspectos por el gran erudito valenciano Gregorio Mayáns y Siscar (1699-1781), adquirió una formación nada común en el ambiente médico español de aquellos momentos.

Su aportación original fue escasa, pero su labor de síntesis, sistematización e integración de corrientes y doctrinas médicas y filosóficas es posiblemente única en el siglo XVIII español.

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