La culminación de las obras del Canal Imperial de Aragón en 1784 fueron conmemoradas con la construcción de esta fuente en 1786 para desengañar a quienes no creyeron en la viabilidad del proyecto, a lo que alude con meridiana claridad su nombre de Fuente de los Incrédulos, según muestra la placa inscrita en el frontal: Incredulorum convictioni et viatorum commodo. Anno MDCCLXXXVI (Para convencimiento de incrédulos y alivio de caminantes. Año 1786).

Fue el propio Ramón Pignatelli, promotor del canal, quien hizo construir, para recuerdo del éxito de la empresa, esta fuente de estilo neoclásico aunque con claros recursos barrocos. Incluso pudo ser Pignatelli quien diseñara la fuente basándose en repertorios conocidos.

Se trata de una sencilla pieza de exquisita arquitectura en piedra blanca rematada por tres copas triunfales que imitan la composición formal de la ejecutada por Ventura Rodríguez en la Fuente de los Galápagos de Madrid.

Dirección: Vía Ibérica, 29