Muy cerca del Parque Grande se encuentra un verdadero icono de la hostelería castiza de Zaragoza: La Bodega del General. Este emblemático establecimiento mantiene un estilo totalmente ‘old school’, tanto en la decoración como en los platos, las raciones y el ambiente auténtico de barrio.
La Bodega del General no es un bar cualquiera, sino una auténtica trinchera gastronómica. Uno de los pocos refugios que resisten en los intestinos de La Romareda, en la tranquila calle Catania, donde sigue vivo el espíritu tradicional que siempre lo caracterizó.
Tras permanecer cerrado poco más de un año debido a la jubilación de sus anteriores responsables, el local ha reabierto sus puertas después de una reforma en profundidad, iniciando una nueva etapa sin perder los emblemas que lo hicieron famoso en la hostelería zaragozana.
El verdadero calor del bar se encuentra, como siempre, en la barra. Allí se cuece la magia del local, donde se deslizan algunas de las mejores cañas de la zona. La selección de vinos también destaca, mostrada en tiza en la pared y servida incluso desde antiguas barricas.
Este bar con aire de tasca de pueblo, prácticamente intacto en esencia desde sus primeros días, es famoso por sus patatas asadas (regadas con aceite, ajo, perejil, vinagre y sal), así como por su amplia oferta de jamones, embutidos y curados. Todas las raciones calientes se elaboran a la plancha, entre ellas el surtido de ‘morloncho’ (morcilla, longaniza y chorizo), los espárragos trigueros, los pinchos morunos y las navajas.
En su carta también podemos encontrar una sorprendente ensalada de puntas de espárragos con tomate, bonito, pimiento y olivas, perfecta para quienes buscan una opción fresca y llena de sabor.
Con esta reapertura, La Bodega del General reafirma su estatus como un emblema tradicional de Zaragoza, un lugar donde la tradición y la cultura del barrio se mantienen vivas y donde cada visita es una auténtica experiencia local.
Dirección: Calle Catania 5 (junto al Parque Grande y Paseo Fernando el Católico)
