Huye de los humos y ruidos del centro de Zaragoza para visitar el Parque Grande José Antonio Labordeta, con sus hermosos jardines creados a principios del siglo pasado.

El parque ocupa 409.000 metros cuadrados enmarcados por el Canal Imperial de Aragón, el tercer cinturón, el río Huerva y los hospitales Infantil y Miguel Servet.

Este exuberante oasis de verdor y aire puro, compuesto por miles de plantas y árboles, es el gran pulmón de la ciudad.

Actualmente, se trata de una de las zonas verdes más utilizadas por los ciudadanos para salir a correr, montar en barca, celebrar picnics o pasear a sus mascotas.

El tren chuchú, las fuentes, el Cabezo Buenavista, el Batallador, el Jardín Botánico, el Rincón de Goya, el Jardín de Invierno, la Rosaleda, el Quiosco de la Música, las terrazas (Flandes y Fabiola, en la esquina del paseo Renovales, es la más famosa junto a Las Ocas y sus mesas en la pradera)… el Parque Grande forma parte imborrable de la memoria colectiva de los zaragozanos.

La gran mayoría de niños de Zaragoza hemos dado aquí nuestras primeras pedaladas. Casi siempre en compañía de nuestros abuelos, que pagaban con gusto el alquiler de una bici. Las escenas de nietos abusando de la bondad de los yayos siguen siendo habituales y también los quioscos de alquiler permanecen abiertos. Todavía prestan sus bicicletas, pero se han especializado en tener vehículos de lo más curiosos: tándems, triciclos, cuatriciclos con sombrilla, cochecitos a pedales…

La entrada principal del parque es el Puente de los Cantautores, que desde el Paseo de Fernando el Católico da paso la avenida de San Sebastián. Fue proyectado por el arquitecto municipal Miguel Ángel Navarro (autor de edificios como la Casa Solans, la Casa Palao o la antigua Fábrica Giesa Schindler), en 1928. El puente se conserva en buen estado y mantiene su aspecto original.

El Puente de los Cantautores en el Parque Grande de Zaragoza

El Puente de los Cantautores

Nada más pasar el puente mencionado llegamos al Paseo San Sebastián, es la principal avenida del Parque Grande y ocupa la parte central del mismo.

Sus jardines, repletos de fuentes ornamentales, parterres y rosales trepadores, están inspirados en el Palacio de Versalles.

Disfrutando de la refrescante belleza del Paseo de San Sebastián, con sus fuentes y jardines repletos de rosas.

El Paseo de San Sebastián

Con una gran fuente circular y pequeños estanques donde turistas y zaragozanos se refrescan en verano, su estilo afrancesado le convierten en un espacio verde único en Zaragoza.

Caminando por el Paseo de San Sebastián encontramos el famoso Quiosco de la Música. Fue diseñado por los hermanos de origen navarro José y Manuel Martínez de Ubago y Lizarraga con motivo de la Exposición Hispano Francesa, celebrada en Zaragoza en 1908 para conmemorar el centenario de Los Sitios.

Quiosco de la Música del Parque Grande

El Quiosco de la Música

El Quiosco de la Música es uno de los mejores ejemplos del modernismo zaragozano y desde la década de los 60, después de haber pasado por la Plaza de Los Sitios y el Paseo de la Independencia, forma parte de uno de los rincones más visitados del Parque Grande.

Está concebido como una pequeña edificación abierta, a modo de templete y constituye una de las más bellas muestras de modernismo de la ciudad, debido a sus magníficas líneas ondulantes, vuelo de cristal de sus aleros, esbeltas columnas y vistosa cúpula de forma bulbosa recubierta por cerámicas de intensos colores. Si tienes suerte, podrás disfrutar de uno de los pequeños conciertos de música que suelen celebrarse en el Quiosco

El Paseo de San Sebastián termina al fondo con una magnífica cascada y la escalinata que sube al Cabezo Buenavista.

cascada y la escalinata que sube al Cabezo Buenavista en el Parque Grande

Cascada y la escalinata que sube al Cabezo Buenavista

La cascada y escalinata fueron proyectadas en 1987 por el ingeniero, paisajista, pintor y escultor Rafael Barnola Usano. En esta escalinata, en zig-zag, vemos balaustradas blancas ornadas de bolas. La vegetación también tiene su importancia, vemos cedros, cipreses y acacias de tres espinas. El conjunto conforma una magnífica unidad.

Los mascarones de bronce que arrojan agua son obra del escultor Jesús García Gazol y fueron realizados en Fundiciones Villaguz en el año 1991. La cascada está realizada a la italiana, con saltos de agua escalonados.

En lo alto de la escalinata está el Cabezo Buenavista, donde destaca el monumento de Alfonso I el Batallador. La escultura enorme y blanca se recorta sobre el cielo azul y el verde de los pinos que la rodean. Al fin y al cabo está en uno de los extremos de los Pinares de Venecia. Un pulmón verde y la mejor escapatoria si queremos tener la ilusión de perdernos en el monte sin salir de la ciudad.

Monumento al Rey Alfonso I El Batallador

Monumento al Rey Alfonso I El Batallador

El Mirador del Cabezo permite contemplar unas magníficas vistas del parque y sus alrededores. Desde aquí sacaréis fotografías únicas, ¡así que preparad la cámara, o el móvil en su defecto!. Fue llamado Buenavista porque desde él se contemplaban las huertas regadas por el río Huerva y posteriormente por la acequia de las Abdulas. Esta parte es el primitivo parque existente en 1914.

El mirador del Cabezo permite contemplar unas magníficas vistas del parque y sus alrededores

El Mirador del Cabezo permite contemplar unas magníficas vistas del Parque Grande y sus alrededores

Si seguimos caminando nos encontraremos con el Jardín de Invierno, una de las zonas emblemáticas y del Parque. Es un lugar romántico y señorial inspirado en la belle époque. Los jardines al estilo francés, diseñados en los años 50, son el hogar de hayas, palmitos, magnolios, cedros del Himalaya, cipreses, tuyas, pinos y palmeras. Pasear por sus senderos supone un auténtico espectáculo. Más de 150 plantas de 20 especies diferentes componen este curioso paisaje que llega a su máximo esplendor en los meses de abril y mayo.

El Jardín de Invierno

El Jardín de Invierno

Volvemos sobre nuestros pasos para ir hacia el Bosque de la Amistad, cerca del Paseo Mariano Renovales, donde se encuentra el monumento dedicado a Simón Bolívar, un personaje clave para la historia de un puñado de países, pero también de España: concretamente, fue el responsable de que esta perdiera la mayor parte de sus colonias en el hemisferio sur de América Latina.

Monumento dedicado a Simón Bolívar en el Parque Grande de Zaragoza

Monumento dedicado a Simón Bolívar

Este busto de Bolívar, copia en bronce de un busto de mármol de 1836 obra del escultor italiano Pietro Tenerani que se encuentra hoy en el Ministerio de Relaciones Exteriores, en Caracas (Venezuela), fue inaugurado en Zaragoza en 1970. La obra fue donada a la ciudad por el Gobierno de Venezuela.

Un Ailanto o árbol del cielo en el Jardín Botánico de Zaragoza

Un Ailanto o árbol del cielo en el Jardín Botánico de Zaragoza

A pocos pasos de la Avenida de San Sebastián podemos visitar el Jardín Botánico de Zaragoza, cuya fundación se remonta a 1796, obra de la Ilustración, representada en Aragón por la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País.

Uno de sus principales impulsores fue Pedro Gregorio Echeandía y Jiménez, farmacéutico afincado en Zaragoza y socio de los Jardines Botánicos de Madrid y Montpellier. El emprendió las siembras y plantaciones oportunas para la formación del Jardín Botánico, con materiales vegetales tanto aragoneses como procedentes de Sevilla, Madrid, Barcelona, París y América.

El Jardín Botánico ofrece la oportunidad de hacer un agradable recorrido en el que conocerás diferentes especies propias de la región aragonesa y también de otras zonas del mundo. Con su aire romántico, consideramos que en cualquier momento del año, el Jardín Botánico de Zaragoza es un entorno sublime para una cita.

En las cercanías del Jardín Botánico se encuentra el monumento en homenaje a las Trece Rosas. La obra fue coordinada por la artista visual Pilar Catalán e inaugurada el 26 de septiembre de 2016.

Monumento en homenaje a las Trece Rosas en el Parque Grande de Zaragoza

Monumento en homenaje a las Trece Rosas

La Avenida de los Bearneses es otra de las vías más importantes y amplias del Parque Grande. Su denominación homenajea a los numerosos comerciantes originarios de Bearn instalados en la capital aragonesa desde la Edad Media.

Avenida de los Bearneses, a la derecha la acequia de las Abdulas

Avenida de los Bearneses, a la derecha la Acequia de las Abdulas

Paralela a la Avenida de los Bearneses discurre la Acequia de las Abdulas. Esta acequia antiguamente regaba las huertas que se situaban en este parque.

También en paralelo a la citada Avenida tenemos una serie de Jardines Franceses, con setos y macizos de rosas. En su vía central, encontramos una serie de monumentos dedicados a artistas aragoneses, entre ellos el monumento al escritor Joaquín Dicenta.

Monumento a Joaquin Dicenta en el Parque Grande

Monumento a Joaquin Dicenta

Si seguimos caminando podremos contemplar el monumento al actor Paco Martínez Soria. El monumento está compuesto por dos partes, una estructura arquitectónica de Francisco Miguel Barceló con la que se quiere representar los telones de un teatro y el busto de Paco Martínez Soria esculpido por Miguel Cabré Cazcarra en que aparece representado con expresión alegre.

Paco Martínez Soria fue uno de los actores más populares de su época y sus películas siguen cosechando audiencias cada vez que se pasan en cine de barrio de TVE.

A escasos metros de distancia está el monumento a Miguel Fleta, uno de los tenores más famosos del mundo en los años 20, en el que se le muestra interpretando a Don José, de la ópera Carmen.

Monumento a Miguel Fleta en el Parque Grande de Zaragoza

Monumento al Tenor Fleta

En los alrededores está el monumento a Basilio Paraíso y a la Exposición Hispanofrancesa de 1908. Se inauguró en enero de 1910 en el centro de la calzada del entonces paseo de la Lealtad (hoy de Pamplona), a continuación de los edificios de la Facultad de Medicina y Ciencias y de Capitanía General, en la actual Plaza Basilio Paraíso. En 1947 fue desmontado por las exigencias del tráfico rodado y trasladado al Parque Grande.

Monumento a la Exposición Hispanofrancesa de 1908 en el Parque Grande

Monumento a la Exposición Hispanofrancesa de 1908 en el Parque Grande

Paseando por el lado derecho de la Avenida de los Bearneses encontramos el tranquilo sendero de Isabel Zapata. En este sendero se puede ver el Monumento a la jotera Isabel Zapata, realizado en el año 1980 por el escultor Francisco Rallo Lahoz.

A continuación entramos en la Rosaleda, realizada en 1940 al estilo de los jardines europeos, con parterres de rosas, glorietas y pergolas. Es una zona muy agradable, bucólica y tranquila

La rosaleda del Parque Grande

La Rosaleda del Parque Grande

En la misma Rosaleda nos encontramos Niño con Estrella, un precioso homenaje a Ruben Dario obra del escultor aragonés Ángel Orensanz.

 “Niño con Estrella”, un precioso homenaje a Ruben Dario obra de Ángel Orensanz

“Niño con Estrella”, un precioso homenaje a Ruben Dario obra de Ángel Orensanz

El monumento se compone de una enorme roca sobre la que se sitúa una estatua de bronce que muestra a un niño atrapando una estrella (símbolo alegórico de la poesía).  El autor buscaba la conjunción de la escultura con la vegetación, algo que logró con el follaje, que hace que la obra cambie de aspecto según la estación en la que se encuentre.

El Ayuntamiento de Zaragoza encargó la obra en 1967 a un jovencísimo Ángel Orensanz, para conmemorar el centenario del nacimiento del genial escritor nicaragüense.

A los pies del monumento hay unos versos de la poesía de Rubén Darío “Al Rey Oscar”:

“Mientras el mundo aliente, mientras la esfera gire, mientras la onda cordial aliente un sueño, mientras haya una viva pasión, un noble empeño, un buscado imposible, una imposible hazaña, una América oculta que haya, vivirá España”.

A la derecha del monumento tenemos el Cupresal, un denso lugar lleno de cipreses comunes en el que apenas penetra la luz del sol.

Al final de la Avenida de los Bearneses, hacia la izquierda comienza el conocido como Paseo de los Plátanos, nombre debido a los árboles que lo pueblan, cuyo trazado sigue el curso del río Huerva.

Un poco más adelante encontramos el Rincón de Goya, uno de los mejores ejemplos arquitectónicos del movimiento moderno en España y el primer edificio racionalista que se construyó en Aragón. García Mercadal tenía sólo 32 años cuando en 1928 el Ayuntamiento de Zaragoza le encargó que levantara un edificio en memoria de Franciso de Goya.

El Rincón de Goya es uno de los mejores ejemplos arquitectónicos del movimiento moderno en España y el primer edificio racionalista que se construyó en Aragón.

El Rincón de Goya es uno de los mejores ejemplos arquitectónicos del movimiento moderno en España y el primer edificio racionalista que se construyó en Aragón.

Se concibió como centro cultural y educativo con una sala de exposiciones y una biblioteca pública y su importacia radica en el hecho de ser una de las tres primeras obras que iniciaron el movimiento moderno en España.

Nuestra próxima parada es un jardín japonés. Desde hace unos años la Asociación Cultural Aragón Japón está creando en el entorno de la terraza de Las Ocas un pequeño jardín con cerezos japoneses. Entre finales de marzo y principios de abril se puede disfrutar de la floración de esta especie que es muy apreciada en Japón y que se denomina ‘sakura‘.

A la izquierda bajando por el Paseo de los Plátanos y casi en la ribera del Huerva, vemos el monumento de Ángel Orensanz dedicado a la madre. El conjunto ha sufrido actos vandálicos y espera pacientemente una necesaria y merecida restauración que le devuelva su pasado esplendor.

Monumento a la Madre de Ángel Orensanz en el Parque Grande José Labordeta

Monumento a la Madre de Ángel Orensanz en el Parque Grande José Labordeta

Si seguimos caminando por el Paseo de los Plátanos veremos el busto que realizó en 1928 el escultor Enrique Anel Muniesa, representando al escritor y periodista Eusebio Blasco Soler.

Monumento a Eusebio Blasco en el Parque Grande

Monumento a Eusebio Blasco

A pocos metros se encuentra el banco de lectura que Ramón Acín dedicó a la memoria de su amigo, Luis López Allué, escritor, director de El Diario de Huesca y alcalde de esa ciudad, fallecido en 1928.

Casi enfrente se ubica el monumento dedicado al Doctor Cerrada. Félix Cerrada Marín (Hernani 1857-Zaragoza 1928) fue un médico de origen aragonés, presidente de la Diputación y alcalde de Zaragoza. Durante su alcaldía se realizó la red de alcantarillado con el fin de prevenir la fiebre tifoidea.

Monumento al Doctor Cerrada

Monumento al Doctor Cerrada

El monumento fue encargado por el Colegio de Médicos de Zaragoza a Pascual Salaberri Palacio en 1929.

Se trata de un monumento sencillo, de dimensiones modestas, formado por dos pedestales de piedra de distinta altura, unidos por un murete frente al que se disponía una fuente. Corona el pedestal derecho, de mayor altura, el busto en bronce del homenajeado, plasmado en edad madura, barbado, togado.

A la izquierda de la Avenida de los Plátanos, casi en la ribera del Huerva, encontramos la llamada Fuente Oval. La fuente tiene planta elíptica, en ella vemos dos pequeñas fuentes, una en forma de volcán que lanza el agua pulverizada; y la otra es una fuente a base de pequeños tubos que lanzan láminas de agua.

Siguiendo por la parte derecha del Paseo de los Plátanos llegamos a uno de los puntos más bonitos del parque, lleno de altos pinos por los que se cuelan los rayos del sol.

Fuente de Neptuno o de la Princesa (en referencia a la futura reina Isabel II)

Fuente de Neptuno o de la Princesa (en referencia a la futura reina Isabel II)

Estamos en la Plaza de la Princesa, a la cual se puede acceder a través de diversos caminos radiales que conducen hacia el centro donde se sitúa la Fuente de la Princesa o de Neptuno.

La Fuente fue realizada en 1833 por el escultor Tomás Llovet. Se instaló en la Plaza de San Francisco (actual Plaza de España) en 1845 en conmemoración del juramento como princesa heredera de la futura reina Isabel II, con el objetivo de abastecer de agua a la ciudad de Zaragoza.

Desde su pedestal, que la ubica a tres metros de altura, entre delfines, Neptuno asiste al paso de la gente que deambula, incluidos los turistas. Además del dios Neptuno, la fuente está decorada con cuatro fantásticos delfines o tritones.

Si seguimos caminando encontraremos dos edificios típicos aragoneses, construidos hacia 1955 bajo el proyecto del arquitecto Alejandro Allanegui. El primero es la Casa de Albarracín, donde se sitúa el Museo de la Cerámica. El segundo edificio es la Casa Ansotana, desde 2010 acoge el Museo Etnológico.

Dirección: El Parque Grande José Antonio Labordeta se encuentra en el distrito Universidad, rodeado por el Canal Imperial de Aragón, el tercer cinturón, el río Huerva y los hospitales Infantil y Miguel Servet.
Teléfono: 976 201 200

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