La Cartuja de Nuestra Señora de la Concepción fue fundada por iniciativa de don Alonso de Funes y Villalpando, Regidor del Hospital de San Felipe y Santiago y Diputado del Reino, y su esposa doña Jerónima Zaporta. El 20 de agosto de 1634 Jerónima Zaporta, muerto ya su esposo, firmó la capitulación y concordia de la fundación de la Cartuja.

El monasterio se instaló en un lugar cercano a la villa de Alcañiz llamado la Torre de los Martucos. La presencia de tropas francesas en la llamada Guerra Secesión Catalana, obligó a los cartujos a abandonar el lugar y en 1643 se trasladaron a la llamada Torre de las Vacas o Torre de Martín Cabrero, que es el emplazamiento del actual barrio de la Cartuja Baja.

La construcción del monasterio se inició en 1651. En 1731 se consagró la iglesia. El monumento quedó concluido en 1767, año en el que los cartujos declararon que el conjunto estaba definitivamente terminado y que sólo faltaban por perfeccionar nueve celdas del lado Este del gran claustro.

Procura-hospedería y bodega de la Cartuja de la Inmaculada Concepción, Cartuja Baja

Procura-hospedería y bodega de la Cartuja de la Inmaculada Concepción (Foto: Francis Raher bajo licencia CC BY 2.0)

Posteriormente se reformaron algunas de las dependencias del monasterio tales como la celda prioral (1767), la iglesia (1780) y la bodega de la hospedería (1791).

La vida de la cartuja de la Inmaculada Concepción fue tranquila y próspera. Durante los siglos XVII y XVIII, los monjes vivieron su vocación contemplativa sin sobresaltos y atendieron diligentes a la construcción de su nuevo monasterio cuyo claustro de 36 celdas sería el más amplio de toda España.

La Cartuja de la Concepción contó con abundantes recursos económicos y así pudo permitirse, a partir de 1796, crear y mantener una escuela de niños y niñas en el Burgo de Ebro.

A finales de agosto de 1802 la Cartuja de Nuestra Señora de la Concepción recibió la visita de los monarcas Carlos IV y María Luisa, hecho éste que demuestra el buen momento por el que atravesaba el monasterio.

Durante la ocupación napoleónica, el gobierno ordenó la nacionalización de los bienes de las comunidades religiosas. La Cartuja de la Concepción se convirtió en cuartel general y sede del Estado francés Junot durante los Sitios de Zaragoza.

Portería de la Cartuja de la Inmaculada Concepción, Cartuja Baja

Portería de la Cartuja de la Inmaculada Concepción (Foto: Francis Raher bajo licencia CC BY 2.0)

Durante el Trienio Liberal (1820-1823) se expulsó a los monjes del monasterio, aunque volvieron en 1823.

El abandono del monasterio se produjo entre 1835 y 1836 como consecuencia de los decretos desamortizadores del ministro Mendizábal.

El conjunto enajenado fue adquirido por varios propietarios que alquilaron a su vez las tierras y dependencias a colonos agrícolas que ocuparon las habitaciones de los monjes y en algunos casos las transformaron.

Hoy en día, sus edificios se integran en el barrio zaragozano de la Cartuja Baja y algunos son usados como viviendas particulares. En 1980 el monasterio fue declarado conjunto monumental y a partir de entonces se inició un proceso para su consolidación, con la aprobación de un plan especial.

Portería de la Cartuja de la Inmaculada Concepción, Cartuja Baja

Portería de la Cartuja de la Inmaculada Concepción (Foto: Francis Raher bajo licencia CC BY 2.0)

El conjunto está realizado completamente en ladrillo. Consta de una planta rectangular, delimitada por una muralla de ladrillo reforzada por cubos circulares, que aloja en su interior la iglesia como eje articulador de todo el espacio.

En la parte anterior del templo se abre un gran patio flanqueado por la hospedería y la procura, mientras que en los laterales se sitúan los dos claustrillos y en la parte posterior el gran claustro con el cementerio y las celdas de los monjes, compuestas por dos plantas, taller y huerto. Originalmente había treinta y seis celdas individuales que hoy han sido transformadas en viviendas particulares.

De toda la cartuja, las partes mejor conservadas son la portería y la procura a la entrada, la hospedería y la iglesia. Esta presenta planta de cruz latina con un gran atrio, nave única, testero recto y Capilla del Sagrario. Todo el interior está decorado con yeserías y pinturas murales barrocas atribuidas al taller de los hermanos Bayeu.

Su estado de conservación presenta graves deficiencias, ya que tras la Desamortización el monasterio fue subastado en lotes a particulares, lo que provocó la pérdida de muchas partes. Cabe señalar que la extraña transformación de cartuja a pueblo es un caso único en la historia de la evolución urbanística europea.

Dirección: Barrio de la Cartuja, Zaragoza