La casa que hoy se conoce como Torre Luna fue construida como vivienda particular de la familia Gil González Marcilla en la década de los años 30.

El autor del proyecto es desconocido, aunque se atribuye al arquitecto Enrique Vincenti Bravo.

Construido por encargo de una rica familia burguesa a principios del siglo XX, como el cercano Palacio Larrinaga, este palacete se encontraba rodeado de lujosos jardines llenos de palmeras de gran altura y otros árboles, como magnolias, acacias, cedros, naranjos, encinas, y otras especies poco habituales en nuestro país.

El edificio ocupa una superficie cuadrada, es de carácter exento y consta de semisótano y tres plantas rematadas en alero. Interiormente centra la disposición la caja de la escalera, alrededor de la cual se desarrollan las estancias, cuyo remate superior aparece por encima del tejado.

En la construcción y decoración de este edificio se utilizaron elementos procedentes de derribos de diversas casas-palacio.  Concretamente el patio, que funciona como caja de escalera, consta de dos plantas y está inspirado en las de las casas del siglo XVI, utilizándose cuatro columnas de fuste estriado y “torse” con capitel y basa de
tradición gótica, procedentes del patio de la casa de los Marqueses de Osera (en la calle Espoz y Mina), lo mismo que columnillas fasciculadas que soportan los arcos mixtilíneos, lobulados y conopiales de la planta alzada del mismo.

Remata la caja de la escalera un lucernario ejecutado también con elementos reutilizados a base de casetones renacentistas entre ménsulas con sogueados, en vuelo de doble desnivel cerrado en el centro con una moderna claraboya de vidrio de colores.

Igualmente en la estancia principal del edificio se sitúa una techumbre de estilo mudéjar, cuya procedencia se ignora.

Al exterior, el edificio está construido en ladrillo caravista y la fachada principal consta de dos partes, la de la izquierda a modo de torreoncillo. La otra tiene una composición de carácter doméstico, simétrica ordenada a partir del porche en arco de medio punto, sobre el que se eleva un mirador tribuna. En la última planta se da a los vanos un tratamiento de “mirador” tradicional con arcos de medio punto y entrepaños con decoración de esquinillas, y rafe de también de esquinillas en saledizo.

Desde el torreón, de planta cuadrada, se accede a través de un gran paso en arco abierto en su planta baja a las dependencias (caballerizas) situadas en otro edificio ubicado en la parte posterior.

En las otras fachadas se utilizan los mismos materiales y las mismos lenguajes compositivos y ornamentales.

En el año 1984 se acondicionó el edificio protegido y parte de la finca, que suma casi dos hectáreas y media de superficie, para albergar el restaurante y discoteca Torreluna.

La casa que hoy se conoce como Torre Luna es una curiosa muestra de la arquitectura historicista, cuya importancia e interés se ve notablemente incrementada por los elementos constructivos del siglo XVI reutilizados en su interior (columnas del patio, techumbres y artesonados).

Torre Luna tuvo una gran influencia en otros edificios de reivindicación aragonesista que se levantaron a lo largo del siglo XX en Zaragoza.

Dirección: Calle de Miguel Servet, 193