Bunkerbar es uno de los restaurantes más singulares y recientes de Zaragoza, ubicado en plena calle Zurita, a escasos metros de la emblemática plaza de Los Sitios. Un espacio que ha irrumpido con fuerza en la escena gastronómica local con una propuesta que combina cocina actual, ambiente cuidado y un interiorismo muy característico, con la ambición de convertirse en uno de los referentes de Zaragoza.
Desde el exterior ya llama la atención, pero es al entrar cuando se entiende realmente el concepto del local: un restaurante diseñado para sorprender en cada rincón, donde la experiencia va mucho más allá de la comida. Bunkerbar apuesta por un equilibrio entre gastronomía, estética y ambiente, lo que lo convierte en un espacio versátil tanto para comidas informales como para celebraciones o cenas más especiales.
El establecimiento se organiza en dos plantas y diferentes ambientes, lo que permite adaptar la experiencia según el momento del día. En la zona de entrada se encuentra una amplia barra que funciona como punto de encuentro informal. Aquí se puede disfrutar desde un café a primera hora hasta una copa bien elaborada por la noche, pasando por una selección de tapas, minibocadillos y raciones preparadas al momento.


La oferta de barra está pensada para el picoteo y el disfrute relajado, acompañada de una cuidada selección de vinos, cervezas y combinados. Entre ellos, destacan sus cócteles y especialmente su apuesta por el gin-tonic, una de las bebidas más representativas del local. En este espacio también brillan algunos clásicos que han ganado protagonismo entre los clientes habituales, como la tortilla de patata poco cuajada, las croquetas caseras o la ensaladilla de la casa.
Si avanzamos hacia el interior del restaurante encontramos el comedor principal, un espacio amplio, luminoso y muy bien distribuido. Está diseñado para ofrecer comodidad sin sensación de agobio, con techos altos, mobiliario confortable y una disposición de mesas que favorece tanto la intimidad como la experiencia en grupo. Dentro de este área también se ha habilitado una zona más tranquila pensada para familias, lo que refuerza la idea de un restaurante versátil y adaptado a distintos perfiles de cliente.
Uno de los grandes elementos diferenciales del restaurante es su espacio inferior, conocido como el búnker. Se trata de un antiguo refugio de la Guerra Civil rehabilitado y transformado en un comedor privado con un ambiente íntimo y muy especial. Este rincón aporta un valor añadido único dentro de la oferta gastronómica de la ciudad, convirtiéndose en uno de los espacios más demandados para comidas privadas o experiencias más exclusivas.


En cuanto a su diseño, Bunkerbar apuesta por una ambientación original y atrevida. La decoración combina elementos de estilo selvático con detalles contemporáneos, generando un entorno llamativo pero equilibrado. La iluminación, el mobiliario y los elementos decorativos se han cuidado al detalle para crear una experiencia inmersiva sin perder funcionalidad ni comodidad.
La propuesta gastronómica es uno de los pilares del restaurante. Su carta se basa en una cocina contemporánea, de mercado y con protagonismo absoluto del producto. Es una oferta amplia, pensada tanto para compartir como para disfrutar de platos principales más elaborados, siempre con un enfoque cercano y sin excesos técnicos innecesarios.
Entre sus platos más destacados encontramos elaboraciones como el tomate con burrata, el carpaccio estilo Harry’s, el confit de pato con virutas de foie, el risotto de portobello y torreznos, el tartar de salmón marinado o el atún en tataki. Son recetas que combinan tradición y modernidad, con una presentación cuidada y sabores bien definidos.



Uno de los grandes protagonistas de la carta son los arroces, considerados la especialidad de la casa. La oferta incluye diferentes variedades como arroz de verduras, del señorito, campero, negro con chipirones, de plancton, de carabineros o el risotto de pato y foie. También destaca su fideuá de rape y langostinos, muy apreciada entre los clientes habituales. Esta sección convierte al restaurante en un punto de referencia para los amantes del arroz en Zaragoza.
Para completar la experiencia, la parte dulce mantiene el nivel con postres como la cheesecake, el strudel de manzana con helado de canela o la cookie con helado de vainilla y chocolate caliente, opciones que ponen el broche final a la comida.


Además de la carta, Bunkerbar ofrece un menú de mediodía entre semana conocido como ‘Platillos Búnker’, una opción equilibrada que incluye varios miniplatos, bebida y postre o café. Es una alternativa muy popular entre quienes buscan una comida completa y ágil en horario laboral.
El restaurante también destaca por su terraza, un espacio muy agradable que mantiene la estética del interior y que se adapta tanto al verano como al invierno. Es un lugar ideal para el aperitivo, para tomar un cóctel o simplemente disfrutar del ambiente relajado de la calle Zurita.

En conjunto, Bunkerbar ha conseguido posicionarse como un restaurante con identidad propia en Zaragoza, donde la gastronomía, el diseño y la experiencia se integran en un mismo concepto. Un espacio que funciona a cualquier hora del día y que ha logrado fidelizar a un público que valora tanto su cocina como su ambiente diferencial.
Dirección: Calle Zurita, 18
Teléfono: 976 390 823
Facebook: https://www.facebook.com/bunkerbarzaragoza/

