La Casa de Amparo es un majestuoso edificio construido por Ricardo Magdalena en el solar de un antiguo convento del siglo XIV, el de los Dominicos de la Orden de Predicadores, destruido durante los Sitios de Zaragoza y del que sobrevivieron parte de sus instalaciones, como el refectorio y el dormitorio.

La sólida y sobria fachada es difícil de admirar en su integridad, pues la vegetación del parque vecino se mezcla de forma tan armónica con el paisaje urbano, que parece fundirse en él. Lo primero que destaca, sin embargo, es su gran pórtico, con columnas y arcos de ladrillo prensado desde el piso al techo.

La joya del inmueble es, indudablemente, el espléndido jardín del patio central que rodea la edificación. Se encuentra totalmente engalanado con exuberantes plantas tropicales.

Al lado del ambigú se levanta la iglesia. Es de una única nave, con arcos abovedados e imágenes de santos y vírgenes en la pared. Allí se celebra misa diaria (se puede acceder en horario en el que realizan misas, de lunes a viernes a las 12:15 y los sábados y domingos a las 11:15).

La Casa de Amparo en Calle Predicadores

Merece la pena recorrer sus salones, adornados con bonitos azulejos y elaborados ornamentos de mármol. Quien se adentra en sus colecciones, tiene la sensación de estar viviendo diversos momentos de la historia de la ciudad.

La Casa de Amparo ha sido reformada por los arquitectos Regino Borobio, José Beltrán o José de Yarza. Tras estas, se han llevado a cabo múltiples rehabilitaciones, como la de 1980, con la que se modernizaron sus instalaciones.

La Casa de Amparo es una residencia para personas mayores en situación de dependencia. Presta asistencia integral y continuada a quienes no pueden satisfacer estas necesidades por otros medios

En la actualidad dispone de 180 camas para personas dependientes. Estos residentes están cuidados por enfermeras y otros profesionales sanitarios, además de las labores de acompañamiento que realizan las religiosas de la Congregación de Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl.

Con más de 150 años de historia a sus espaldas, el Belén de la Casa de Amparo es de visita obligada cada Navidad para los vecinos de San Pablo. Con los años ha ido aumentando de tamaño y ha crecido el número de figuras hasta ocupar una superficie de 40 metros cuadrados.

En sus orígenes era montado por las hermanas Hijas de la Caridad ayudadas por las niñas huérfanas que vivían allí. Actualmente, el centro es una residencia para mayores, que ha seguido manteniendo la tradición de montar el nacimiento. Cada año incorpora una nueva figura en reconocimiento a algún trabajador o persona vinculada al centro.

Dirección: Calle Predicadores, 96