De entre los edificios que se construyeron en la antigua Glorieta de Pignatelli (desde 1909 Plaza de Aragón), el situado en el número 12 es el único que se “conserva”, eso sí, tan transformado, que cuesta adivinar la construcción original bajo la actual.

Fue proyectado por Antonio Miranda Fondevila en julio de 1888 y como en el caso de otros edificios que proyectó para la antigua Glorieta, sobre volúmenes sencillos ponía gran énfasis en los elementos ornamentales, logrando así composiciones que “funcionaban”, que resultaban gratas a la mirada de la burguesía zaragozana, una burguesía moderada, sin demasiado interés por la experimentación y convencida de que el eclecticismo historicista con referencias neorrenacentistas era la clave para una “suntuosidad refinada”, una burguesía que sería, en última instancia, su “público” más habitual.

El edificio constaba de tres plantas bajo cubierta a cuatro aguas que quedaba enmascarada por el amplio remate festoneado sobre el alero volado. Destaca la diferencia entre el tratamiento dado a la fachada principal y la posterior, componiéndose esta última con mucha mayor sobriedad.

En la fachada a la Glorieta contrasta los vanos adintelados culminados por una exquisita decoración centrada en los propios dinteles y en las ménsulas sobre los capiteles que rematan las pilastras que enmarcan los vanos, y los vanos de medio punto de la planta principal de clara inspiración renacentista. También resulta interesante la combinación del aplacado de piedra en planta baja y cantoneras del edificio, frente a la utilización del ladrillo como material de cierre de la planta superior.

En 1916, Julio Bravo reforma la fachada posterior y en 1925, su hijo, Pascual Bravo lleva a cabo de nuevo una reforma de la casa. Será, sin embargo, ya en diciembre de 1943, cuando Miguel Ángel Navarro Pérez y su hijo José Luis Navarro Anguela proyecten una drástica reforma y ampliación del inmueble.

En este proyecto se extendía la planta del hotel hasta las medianerías de las casas de los números 11 y 13, y se elevaban tres plantas —con dos viviendas por planta— sobre los dos pisos ya existentes. Tras diversas modificaciones y simplificaciones del proyecto inicial, y a instancias de lo señalado por el arquitecto municipal, José Beltrán, se retranquearon finalmente los extremos de la fachada para que, al menos, el plano de ésta hacia la plaza de Aragón mantuviera en anchura las proporciones del hotelito inicial.

En 1980, gran parte de los edificios que la compusieron inicialmente habían sido demolidos y sustituidos por otros nuevos. Eso mismo se pretendió hacer con éste, no obstante, la Delegación Provincial del Patrimonio Artístico del Ministerio de Cultura se opone a su derribo y un año más tarde procede a su catalogación como edificio monumental grado 3 —actualmente, Interés Arquitectónico (A)—.

El prestigioso restaurante Novodabo está situado en los bajos de este edificio.

Dirección: Plaza de Aragón 12