La plaza de Aragón se sitúa en uno de los extremos del paseo de la Independencia (que la separa de la plaza de España). Se trata de una plaza con forma elíptica, en cuyo centro se puede ver el Monumento al Justicia de Aragón, flanqueado por banderas representando a Zaragoza y a Aragón.

La plaza está rodeada de edificios grises y funcionales, levantados a finales de los años 70.

En ella también se encuentra el monumento al escritor Mariano de Cavia y el edificio de la Antigua Capitanía General.

Monumento dedicado a Mariano de Cavia en la plaza Aragón de Zaragoza

Monumento dedicado a Mariano de Cavia en la Plaza Aragón

Vista de la Antigua Capitania de Zaragoza desde la Plaza Aragón

Vista de la Antigua Capitania de Zaragoza

La plaza de Aragón surgió a comienzos del siglo XX, al urbanizar la antigua Glorieta de Pignatelli. Esta urbanización se hizo con una serie de hotelitos en los que la burguesía progresista zaragozana lograba un ideal reservado en otros tiempos a la nobleza, la residencia unifamiliar urbana con jardín.

Años más tarde, una especulación feroz demolió estas construcciones y las sustituyó por enormes torres modernas.

Durante los Sitios que sufrió la ciudad de Zaragoza entre junio de 1808 y febrero de 1809, el entorno de la Puerta de Santa Engracia fue duramente castigado. El extremo sur de la ciudad era una inmensa ruina y sobre ella, Joaquín Asensio, nombrado por el gobierno francés arquitecto municipal, planeó el futuro paseo de la Independencia.

En 1818 ya se hablaba del Paseo Nuevo de San Francisco, el cual concluía en una nueva Puerta de Santa Engracia que flanqueaba el paso hacia los jardines de la Glorieta que fueron construidos por el arquitecto municipal Nicasio López en 1840.

Estos ajardinamientos exteriores gozaron muy pronto del favor de los zaragozanos y así, en 1851, fueron ampliamente remodelados por los arquitectos municipales José de Yarza y Joaquín Gironza, quienes le dieron la forma ovalada que caracterizará el futuro de la zona.

En 1859, y diseñado por Antonio Palao, se emplazó en el centro de la Glorieta un monumento escultórico en honor a Ramón Pignatelli, artífice de la traída de aguas del Canal Imperial y pasó
entonces a denominarse Glorieta de Pignatelli.

monumento a ramon pignatelli en zaragoza

Escultura en honor a Ramón Pignatelli, en la actualidad en el parque que lleva su nombre

En julio de 1861, el arquitecto municipal, José de Yarza, redactó un Plano Geométrico para la ciudad de Zaragoza. Entre las reformas más importantes que recoge el plano destaca la urbanización de la huerta del monasterio de Santa Engracia y de la Glorieta, incorporándola al interior de la ciudad al trasladar la Puerta de Santa Engracia hacia el Sur, casi en línea con el Puente sobre el Huerva. La nueva puerta se construyó según proyecto del arquitecto Mariano López.

La Plaza de Aragón en 1900

La Glorieta de Pignatelli, actual plaza de Aragón, hacia 1890. Postal editada por Hauser y Menet

En septiembre de 1867, la Real Sociedad Económica de Amigos del País concibió la idea de celebrar una exposición a la manera de aquella que se había celebrado en Londres en 1851, aunque mucho más modesta, dado que la de Zaragoza se planteaba únicamente como Exposición Aragonesa, aunque en ella pudieran participar expositores que vinieran de lugares ajenos a la geografía aragonesa. Se pretendía hacer de ella un escaparate de la producción aragonesa y de la producción de nivel medio que pudiese comercialmente interesar a la región, con el fin de
abrir un ancho campo a los productores ofreciéndoles una más amplia recompensa de sus esfuerzos.

"Zaragoza.— Inauguración oficial del concurso, el presidente de la «Sociedad Económica de Amigos del País» pronunciando el discurso de apertura, de Marcelino de Unceta (composición y dibujo del natural, por Marcelino de Unceta)". La Ilustración Española y Americana

“Zaragoza.— Inauguración oficial del concurso, el presidente de la «Sociedad Económica de Amigos del País» pronunciando el discurso de apertura, de Marcelino de Unceta (composición y dibujo del natural, por Marcelino de Unceta)”. La Ilustración Española y Americana, Noviembre de 1885

El lugar elegido para celebrar la exposición fue la Glorieta de Pignatelli, actual plaza de Aragón. Esta elección partía de la necesidad de impulsar el paseo de la Independencia como eje de la futura expansión de la ciudad hacia el sur. A pesar de que está vía había sido trazada ya a comienzos de siglo, el paseo progresaba con dificultad y todavía era visto por muchos como un lugar alejado del centro.

La Exposición Aragonesa fue inaugurada el 15 de septiembre de 1868 y clausurada oficialmente a primeros de noviembre, aunque el recinto continuó abierto jueves y domingos para que los expositores pudieran vender sus productos y el jurado pudiese realizar el concurso de premios, premios que se entregaron el 27 de septiembre de 1871, aprovechando la visita a Zaragoza del nuevo rey Amadeo I.

"Zaragoza.— Inauguración de la «Exposición Regional Aragonesa», llegada del Emmo. Sr. Cardenal Benavides al local del concurso (dibujo del natural, por Marcelino de Unceta)". La Ilustración Española y Americana

“Zaragoza — Inauguración de la «Exposición Regional Aragonesa», llegada del Emmo. Sr. Cardenal Benavides al local del concurso (dibujo del natural, por Marcelino de Unceta)”. La Ilustración Española y Americana, Noviembre de 1885

Una vez clausurada la Exposición Aragonesa, resultaba obligado ordenar y dar utilidad a los terrenos que ocupaba. El 9 de diciembre de 1873, el gobierno de la República concedió al ayuntamiento de Zaragoza autorización para enajenar en subasta pública los solares correspondientes al palacio de la exposición y terrenos adyacentes para así paliar la deuda municipal y dar trabajo a los braceros. El proyecto de parcelación de los terrenos de la Exposición Aragonesa fue redactado por el arquitecto municipal, Segundo Díaz, en abril de 1874.

Segundo Díaz propuso convertir la zona en el barrio más bonito de España, añadiendo en la memoria del proyecto, “que había que tener en cuenta que en los días festivos, el Salón de la Independencia se llena de gente y para respirar aire puro y huir de la confusión del salón hay que ir a la Glorieta, la cual proporciona buenas condiciones para el paseo”.

Con el inicio de las primeras construcciones se planteó un nuevo problema: la forma en la que se debía conformar la Glorieta. Para dar solución a estos problemas, el arquitecto municipal Ricardo Magdalena redacta un nuevo plano en marzo de 1881, en el que se fijan las ubicaciones de cada uno de los inmuebles a construir dentro del solar.

En noviembre de 1901, el ayuntamiento acordó la construcción y colocación de un monumento al Justiciazgo en el centro de la plaza, a la vez que se determinaba que la estatua de Pignatelli se trasladara al parque que llevaba su nombre junto al Canal Imperial.

Tras la construcción del soporte arquitectónico para el monumento, obra de Félix Navarro Pérez, la figura sedente del Justicia, realizada por Francisco Vidal y Castro, fue trasladada desde el patio de la Diputación Provincial hasta la plaza el 11 de octubre de 1904, no obstante, ésta quedo cubierta hasta el día 22, fecha en que tuvo lugar la “inauguración” oficial del monumento al Justiciazgo.

Monumento al Justiciazgo

Monumento al Justiciazgo en el centro de la Plaza de Aragón

La antigua Glorieta de Pignatelli pasaría a denominarse, entonces, plaza de Aragón. El memorial fue costeado por la Diputación Provincial, el Ayuntamiento de la ciudad y por suscripción de particulares. La tipología utilizada en las construcciones residenciales de la plaza de Aragón es el hotel, esto es, la vivienda unifamiliar aislada y rodeada de un jardín.

Para la solicitud de la licencia municipal de construcción de obra nueva, únicamente se adjuntan los planos correspondientes a las fachadas. La concesión de dicha licencia quedaba supeditada a la aprobación del proyecto por parte del arquitecto municipal, en este caso Ricardo Magdalena. El control que se establecía sobre estas fachadas tenía como misión velar por el ornato público, procurando que los edificios levantados resultaran adecuados al rango del lugar que ocupaban en la ciudad.

Debemos señalar que la construcción de los hoteles de la plaza de Aragón corrió a cargo de algunos de los arquitectos de mayor prestigio de la época como Félix Navarro, Fernando de Yarza, o el propio Ricardo Magdalena.

Entre 1978 y 1979, se derribarían de manera individualizada estos hoteles de la plaza de Aragón. Fueron sustituidos, también a partir de proyectos distintos, por grandes bloques de diez plantas de altura sobre rasante.

De entre los edificios que se construyeron en la antigua Glorieta de Pignatelli, el situado en el número 12 es el único que se “conserva, eso sí, tan transformado, que cuesta adivinar la construcción original bajo la actual.

Edificio en la Plaza Aragón nº 12

Edificio en la Plaza Aragón nº 12

Fue proyectado por Antonio Miranda Fondevila en julio de 1888 y como en el caso de otros edificios que proyectó para la antigua Glorieta, sobre volúmenes sencillos ponía gran énfasis en los elementos ornamentales, logrando así composiciones que “funcionaban”, que resultaban gratas a la mirada de la burguesía zaragozana, una burguesía moderada, sin demasiado interés por la experimentación y convencida de que el eclecticismo historicista con referencias neorrenacentistas era la clave para una “suntuosidad refinada”, una burguesía que sería, en última instancia, su “público” más habitual.

En 1980, gran parte de los edificios que compusieron inicialmente la Plaza de Aragón habían sido demolidos y sustituidos por otros nuevos. Eso mismo se pretendió hacer con éste, no obstante, la Delegación Provincial del Patrimonio Artístico del Ministerio de Cultura se opone a su derribo y un año más tarde procede a su catalogación como edificio monumental grado 3 —actualmente, Interés Arquitectónico (A)—. El prestigioso restaurante Novodabo está situado en los bajos de este edificio.

Interior del hotel del número 12, el único que se conserva, en la antigua Glorieta de Pignatelli

Interior del hotel del número 12, el único de su tipo que ha llegado a nuestros días

En la actualidad, la Plaza de Aragón es uno de los lugares más emblemáticos y animados de Zaragoza y cuenta con numerosos bares, restaurantes y cafeterías.

Eso (y muchísimo más) es la Plaza de Aragón: un lugar donde es fácil perderse y sentirte dentro de una aventura, una locura y un remanso de paz, todo depende de donde estés y del momento del día.

Siempre está llena de gente de todas las edades, por lo que es un gran lugar para experimentar la atmósfera incomparable del centro de Zaragoza.