Un paseo por los hoteles modernistas del Paseo Ruiseñores

Actual Colegio de Santo Tomás de Aquino

Los hoteles modernistas del Paseo Ruiseñores

Hoy os proponemos un recorrido por los hoteles modernistas del Paseo Ruiseñores. Este paseo contiene una fantástica colección de edificios modernistas, la mayoría de los cuales han sido cuidadosamente restaurados.

Paseando por el Paseo Ruiseñores no es difícil descubrir fachadas con formas dinámicas y asimétricas, coronaciones majestuosas y decoraciones fantasiosas esculpidas en piedra, cerámica y hierro forjado. Enmarcan portales que dan paso a un universo interior a menudo todavía más fantasioso y sorprendente: vestíbulos comunitarios que se abren como la antesala de los pisos de los propietarios y que demuestran la riqueza y el gusto de las familias que los encargaron.

Son espacios no siempre fáciles de visitar, porque la mayoría son particulares, y meter la cabeza es todo un reto que, si se supera, tiene premio. No obstante, los residentes se sienten muy orgullosos de sus hogares y a veces permiten que los viajeros entren. Algunos han conservado el mobiliario original del viejo mundo, que todavía utilizan diariamente.

En el mes de marzo de 1994 caía derribado el hotel de la familia Ostalé, conocido como Villa Alta, y con él se ampliaba la larga y tristenómina de desatinos urbanísticos y de derribos indiscriminados que la ciudad de Zaragoza ha tenido que soportar a lo largo de su historia más reciente y que han ocasionado la merma de su patrimonio arquitectónico y artístico.

el hotel de la familia Ostalé, conocido como Villa Alta

El hotel de la familia Ostalé, conocido como Villa Alta en la actualidad

Fachada del hotel de la familia Ostalé, conocido como Villa Alta

Fachada del hotel de la familia Ostalé, conocido como Villa Alta

Zaragoza en los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX comienza a vivir una expansión urbanística sin precedentes.

Nuevas zonas de ensanche nacen, debido al crecimiento de la industria y de la población, a partir de las vías de comunicación marcadas por las carreteras y por las líneas de tranvía quesirven de enlace entre el centro y los barrios surgidos en la periferia.

En el último tramo del paseo de Sagasta, entre la acequia de San José que daba acceso al camino de las Torres y al comienzo de la subida de Cuéllar, se ubicaba la casa del escultor Carlos Palao en el actual número 76 y la desaparecida litografía de Portabella, que estaba ubicada en la esquina con el paseo de Ruiseñores y frente a la avenidadel Siglo XX, que era como se conocía al actual andador del parque de Pignatelli.

En esta nueva zona de expansión los edificios combinaban el modernismo con loseclecticismo historicistas y regionalismos, a la moda del gusto de la burguesía de la época.

En el paseo de Ruiseñores se construyen, entre 1910 y 1925, los hoteles del arquitecto Miguel Angel Navarro (1914-1919) y del empresario textil Raimundo Balet (1919), además de otros como los de los señores Peirón, Carboné, Fernández, Escudero, Abós, Taberner, Aguado… de los casi nada queda ya.

Tras el derribo del hotel de la familia Ostalé, que estaba situado en el número 37, solo ha sobrevivido el edificio situado en el solar vecino: el otrora Colegio de Santo Tomás de Aquino, situado en el número 39 que, aunque muy desfigurado por profundas e irrespetuosas transformaciones, todavía conserva un espectacular torreón modernista en esquina y cupulado con trozos cerámicos al modo del trencadis de la arquitectura catalana de Gaudí y Jujol, con un deteriorado mirador de hierro y cristal en el lado opuesto, mientras que su fachada principal se encuentra camuflada por una remonta y una parada de autobús.

El número 37 del Paseo Ruiseñores en la acutalidad

El número 37 del Paseo Ruiseñores en la actualidad

Estos edificios combinan rasgos del modernismo tardío con otros estilos y cuentan con detalles deliciosos, como los vitrales de colores, las ventanas con formas inspiradas en la naturaleza, las singulares columnas anilladas, las expresivas figuras moldeadas en escayola. las baldosas hidraúlicas, las puertas de madera tallada con delicados motivos florales o los exquisitos balcones, proyectados como pequeñas torres medievales.

Dirección: Paseo Ruiseñores

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Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de Zaragoza. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir gente, eventos y establecimientos únicos y creativos.



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