Hoy os proponemos una escapada al Parque Natural del Moncayo y su maravillo entorno, un gran desconocido para muchos zaragozanos, a pesar de su cercanía. Desde su cima (2,315 metros), el Moncayo (antiguo monte Cano, por su cabeza siempre nevada) ofrece vistas a Aragón, La Rioja, Castilla y Navarra. Es la bisagra de todas y la cumbre más alta del sistema Ibérico.

El Moncayo alberga un pequeño reino independiente y con fama de indómito: pinares, hayedos, cascadas y nacientes frondosas donde abundan la sombra, las cuevas y las leyendas de pueblos embrujados y bosques encantados. Ya no se cubre con las nieves perpetuas de antaño, pero se ha de dormir con manta en noches de pleno agosto.

Y pasear durante el día hasta una poza por las alamedas de viejos monasterios o a la sombra de castillos olvidados, por páramos y cumbres borrascosas y pueblos excomulgados por akelarres colectivos, siguiendo los pasos de monjas místicas e iluminadas de armas tomar, pandillas de románticos irremediables como Bécquer o los versos serenos de Machado.

Dominante sobre las estepas del Valle del Ebro y los páramos de Castilla, el Moncayo nos muestra dos caras muy diferenciadas. La vertiente norte, más fría y húmeda, en la que pasear por sus caminos es asombrarse ante pisos de vegetación tan diversos como robledales, hayedos y pinares, hasta alcanzar las cumbres. La cara sur “oculta”, es la menos conocida a pesar del encanto mediterráneo de sus muelas calcáreas, cuevas, peñas y barrancos.

Escapada al Parque Natural del Moncayo Castillo de Trasmoz

Escapada al Parque Natural del Moncayo hayedo

Escapada al Parque Natural del Moncayo

Esta diversidad de ambientes favorece la presencia de una variada fauna y flora, siendo límite de distribución de muchas de estas especies, que encuentran aquí los últimos lugares adecuados para satisfacer sus necesidades, confiriendo al Moncayo un gran valor científico.

No sólo las condiciones climáticas atmosféricas, modificadas por la topografía, hacen que esta parte del espacio natural protegido tenga unas características especiales, también es fundamental el tipo de roca presente. Nos encontramos ante un núcleo de materiales muy antiguos, cuarcitas y pizarras de edad paleozoica, que en las altas cumbres están cubiertas por otros materiales más recientes, areniscas y lutitas de la era Mesozoica.

Las formaciones rocosas han sido modeladas y alteradas por procesos erosivos de carácter glaciar y periglaciar, que han dejado patente su huella en el paisaje dominado por formas glaciares y periglaciares.

El Moncayo guarda entre sus cumbres los restos de tres glaciares. Los circos de Morca, San Gaudioso y el Pozo de San Miguel o Cucharón conservan la fisonomía característica de los valles glaciares, en forma de U. Se trata de excavaciones no muy profundas de los glaciares que ahí se ubicaron y tienen un gran interés por su alto grado de conservación, gracias a su difícil acceso. Por otro lado, son una muestra más de los contrastes de este gran parque natural.

El pico del Moncayo requiere de especial atención en invierno ya que, debido a la existencia de nieve y hielo, cualquier ascension que se encamine hacia su cumbre requiere de conocimientos de montaña invernal.

Bosque de hayas en el Parque Natural del Moncayo

Escapada al Parque Natural del Moncayo fuente de agua de manantial

Escapada al Parque Natural del Moncayo bosque de hayas

Los valores naturales que alberga la sierra del Moncayo fueron motivo de protección en los primeros años del siglo XX. Ya en 1927, siguiendo el camino iniciado por el Parque Nacional de Ordesa y el Parque Nacional de los Picos de Europa, se declaró el entorno de la Dehesa del Moncayo, perteneciente a Tarazona, como Sitio Natural de Interés Nacional.

Comienza así la protección de uno de los enclaves más famosos del actual espacio natural protegido, donde hayedos, robledales y pinares de repoblación albergan una riqueza, sobre todo florística, de gran interés para la conservación.

En 1978 pasa a llamarse Parque Natural de la Dehesa del Moncayo y, tras la aprobación de su Plan de Ordenación de los Recursos Naturales, en 1998, se amplía su superficie y se reclasifica como Parque Natural del Moncayo, actual nombre del espacio natural protegido.

En 2007, a petición de los propios ayuntamientos, el Parque Natural sufre una nueva ampliación hasta sus 11.144 ha. actuales, en el entorno de Talamantes y Purujosa, y además se amplían los ecosistemas a proteger, incluyendo quejigares, encinares y pinares.

A una cota de 1,620 metros se encuentra el Santuario de la Virgen del Moncayo y próximo a ella la pequeña ermita de San Gaudioso. A los pies de la sierra en término municipal de Vera de Moncayo se encuentra monasterio de Veruela, fundado en 1146 y lugar en el que se alojó durante un tiempo el poeta Gustavo Adolfo Bécquer buscando en él un clima propicio después de haber contraído la tuberculosis.

entrada del monasterio de veruela

entrada a la capilla del monasterio de veruela

puerta historica del monasterio de veruela

En 1863 recalaron en el Monasterio de Veruela Bécquer el poeta, su mujer, Casta Esteban, escritora menos recordada y soriana de Torrubia, y su hermano el muy meritorio pintor Valeriano.

Buscaban alojamiento barato, aire puro para la tuberculosis del poeta e inspiración para todos. Y lo encontraron de sobra: desde aquí envió durante meses a El Contemporáneo de Madrid sus soberbias Cartas desde mi celda y el monasterio y los parajes asalvajados de su entorno alimentaron la imaginería gótica de varias de sus Leyendas, con sus fantasmas de monjes, brujas invisibles, palacios subterráneos de gnomos y castillos endemoniados.

interior de la capilla del monasterio de veruela

comedor del monasterio de veruela

claustro del monasterio de veruela

claustro del monasterio de veruela

pasillo del claustro del monasterio de veruela

Y la suerte es que se conserva casi intacto desde entonces: en el Espacio Bécquer del monasterio, habilitado en las mismas celdas que ocuparon los hermanos, hay una completa exposición que ilustra sus andanzas por el somontano del Moncayo.

Espacio Becquer en el Monasterio de Veruela

Tanto el parque como sus alrededores ofrecen una amplia red de senderos. Uno de ellos parte de Agramonte, ofreciendo una subida a la cima del Moncayo. De Tarazona parte también un sendero con destino al Santuario de la Virgen del Moncayo, aunque te proponemos realizar en coche el recorrido comprendido entre Tarazona y Agramonte y, a partir de aquí, a pie.

Y si por algo destaca también el Moncayo es por su riqueza micológica. Los hongos sirven como fuente de alimento para gran variedad de animales, pero también son un recurso cada vez más apreciado en la alta gastronomía.