Un monumento levantado en el año 2014 en el paseo de Colón recuerda el fin del conflicto mantenido entre Salduie (Zaragoza) y Alaun (Alagón) en el año 87 antes de Cristo por el derecho de aprovechamiento del agua del Jalón. Un hecho histórico conocido como el laudo de Botorrita.

Salduie deseaba captar agua del río Jalón en Alaun para construir una acequia hasta Zaragoza que suministrase agua por gravedad a la ciudad, lo que evitaría tener que estar transportando constantemente el agua desde el cauce del Ebro, que discurre a cota muy baja a su paso por Zaragoza. Alaun se opuso.

Ambas ciudades pactaron que aceptarían el laudo que emitiesen los magistrados de otra ciudad próxima e imparcial, Contrebia Belaisca (Botorrita). El 15 de mayo del año 87 antes de Cristo, los seis magistrados de Botorrita se pronunciaron a favor de los zaragozanos que, de este modo, pudieron construir la acequia.

Las sentencia ha llegado ha nuestros días gracias al bronce de Botorrita, y es un ejemplo de 2.100 años de antiguedad de como que se pueden resolver los conflictos a través del diálogo.

El bronce es la primera constatación escrita en España sobre un conflicto hídrico. Fue encontrado por una persona de forma furtiva a principios de los años 80 y a cambio de que se respetase su anonimato, lo trasladó al Gobierno de Aragón.

El monumento, inspirado en los elementos que aparecen en la columna de Trajano, se compone de un escudo rectangular con un anillo de hormigón (en vez de circular, ya que Zaragoza estaba prácticamente romanizada y adoptaba ya los caracteres y los aspectos de la cultura predominante), un núcleo de acero corten y dos efigies en bronce, en la zona central, que representan en uno de los lados a Casio, el magistrado que defendió los intereses de Zaragoza, y en el otro, a su padre Seihar.

El memorial fue realizado por el artista Teo Ros y costeado y donado a la ciudad por José Urgel.

Dirección: Paseo de Colón, junto al Puente de América y al Canal Imperial