Esta iglesia, junto con algunos restos del antiguo colegio, incluidos en el actual, es el único vestigio de la fundación original de los Escolapios, dedicados a la enseñanza y establecidos en la ciudad desde 1733.

El edificio fue proyectado por el arquitecto Francisco Velasco. La primera piedra fue colocada el 7 de marzo de 1736, concluyéndose la fábrica con su inauguración el 19 de febrero de 1740.

Rodeada hasta hace poco de calles de anchura similar, su actual aspecto, en el ecléctico ambiente de la Avenida de César Augusto, ensanchada a costa de la bárbara demolición de la manzana definida por las calles de Escuelas Pías y Cerdán, aparece casi desorientado, fuera de escala, y convierte en innecesario su esmerada tendencia vertical que trataba de buscar el espacio superior que ahora les sobra en su frente.

Por eso su fachada debe de ser contemplada a pocos metros, elevando la vista para apreciar el ritmo de su cuerpo central, flanqueado por las esbeltas torres laterales de cuatro cuerpos sin apenas mengua.

La fachada está dividida en tres cuerpos horizontales y tres calles verticales, con un remate de ritmos quebrados en la parte superior. A los lados la puerta, en arco mixtilíneo, se encuentran dentro de hornacinas las esculturas de Santo Tomás de Villanueva y de San Agustín, en un estilo Rococó.

En el segundo cuerpo, sobre la puerta, se sitúa Santo Tomás de Aquino, representado como doctor angélico, a quien está dedicada la iglesia.

El templo tiene forma de cruz latina de una sola nave, con crucero y ábside poco pronunciado y un magnífico retablo en el altar mayor.

El interior es de medianas dimensiones respondiendo así a las normas dadas por San José de Calasanz sobre la idoneidad de iglesias recogidas y pequeñas para su Orden.

Dirección: Avenida de César Augusto, 41 , Zaragoza