En pleno corazón de Zaragoza, una avenida nos invita a adentrarnos en el Casco Histórico y a conocer muchos de sus secretos, mientras propone un sugerente diálogo con el presente. Se trata de César Augusto, una de las vías más añejas de la ciudad.

Su nombre inmortaliza al emperador romano César Augusto, quien ordenó la construcción de la ciudad en el año 24 A. C, cuando la ciudad era llamada Caesaragusta, que derivó en Zaragoza, su actual nombre. Testigo de infinidad de acontecimientos, rica en secretos y anécdotas, César Augusto ha latido al ritmo del corazón de los cubanos a través de los siglos.

Surgida cuando la ciudad se encontraba rodeada de una muralla protectora, fue la principal salida de intramuros por la Puerta de Toledo y se convirtió en un importante eje comercial en las postrimerías del siglo XIX y primeras décadas del XX.

Recorre el extremo noroeste del cursus, cuyo trazado sigue el de la muralla de época romana. No se ha considerado tradicionalmente parte del Coso por su uso comercial (mercado) y por el crecimiento urbano de la zona que desdibujó pronto su recorrido (calle Cerdán).

La Avenida César Agusto comienza en El Coso, junto al edificio de la Audiencia. A la altura de la calle Torre Nueva da un giro de 90 grados, pasa junto al Mercado Central, la muralla romana y el Torreón de la Zuda, y desciende hasta el río Ebro a la altura del puente de Santiago.

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EL Torreón de la Zuda y los restos de la muralla romana

Con mas de dos mil años, esta avenida mantiene el pulso de la ciudad y concita un buen número de edificios y otros elementos catalogados.

Esta avenida resulta ser una verdadera galería al aire libre donde se contemplan los estilos más diversos, la mayor parte de ellos concebidos en la primera mitad del siglo XX.

Casi todas las edificaciones poseen más de dos plantas y predominan las viviendas. Distinguen por sus altos puntales y los balcones que sobresalen sobre la acera. Por lo general, carecen de portales y llenan casi todo el espacio alrededor de la vía, en marcado reflejo de la arquitectura colonial, la ecléctica y la gran densidad poblacional de la zona. A ratos, algún pequeño árbol acompaña nuestro trayecto.

Los balcones se asoman a la calle, como queriendo ser parte de todo cuanto ocurre y, dividiéndolos, están los guardavecinos, esas rejas con los más caprichosos diseños que tipifican los barrios y marcan los pequeños límites perimetrales entre viviendas contiguas. El ir y venir de la gente y los autos, forma parte del entorno visual y acústico.

Antes de la construcción de la Plaza de Toros, en 1764, esta era la zona elegida para celebrar encierros y corridas de toros.

Era también el lugar donde, durante siglos, se levantaba la picota para ejecutar a los condenados a muerte con la intención de que sirviera de ejemplo para los ciudadanos, denominándose el lugar, plaza de la Justicia.

A finales del siglo XIX la ciudad demandaba un mercado en condiciones, y finalmente, en 1903 sería construido el moderno Mercado Central. El edificio venía a sustituir al mercado al aire libre que desde 1210 se celebraba en los alrededores de su actual ubicación.

Construida en el siglo I, la muralla romana de Zaragoza protegía un perímetro de 3.000 metros con unos 120 torreones defensivos custodiados por más de 2.000 hombres armados, levantados a intervalos de entre 14 y 16 metros de distancia, y recorría la Avenida César Augustoel Coso y la Calle Echegaray y Caballero.

Uno de los tramos de muralla mejor conservados, de unos 80 metros de longitud, se levanta en la Avenida César Augusto, justo al lado de la Plaza del Pilar y del Torreón de la Zuda.

El Torreon de la Zuda era la sede de los gobernadores musulmanes de Zaragoza y fue construido aprovechando uno de los torreones de la muralla romana. Hoy en día se utiliza como oficina de turismo y puede visitarse.

Exterior del Torreón de la Zuda

Exterior del Torreón de la Zuda

Junto a la Muralla Romana y el Torreón de la Zuda, se encuentra la estatua de César Augusto, el fundador de la ciudad. Es posible que hayáis visto otras esculturas de Augusto iguales en otras ciudades españolas (Tarragona, Mérida, Astorga…), ya que la de Zaragoza, al igual que la de las otras ciudades es una réplica en bronce de la original, que se encuentra en los Museos Vaticanos de Roma.

Pasado el Mercado Central, entre éste y los restos de muralla romana, se encontraba la Puerta de Toledo. Su origen es de la época romana. En época musulmana se le llamaba puerta Belkala o puerta Bad al-Yanud.

la Puerta de Toledo en un dibujo publicado en el siglo XIX en la revista El Museo Universal

La Puerta de Toledo en un dibujo publicado en el siglo XIX en la revista El Museo Universal

Estaba flanqueada por dos imponentes torreones almenados y su arco monumental se cerraba con puertas de hierro. En 1440 fueron trasladas a sus torres las cárceles reales, que antes estaban situadas en la Puerta Cinegia, y en 1556, los diputados del Reino instalaron allí la cárcel de Manifestados. Acogió al Justicia de Aragón, Juan de Lanuza, quien en 1591 acabó decapitado en la propia plaza.

En 1848 se decidió su derribo debido a su ruinoso estado. Una  pintura mural en la calle Manifestación nos recuerda su ubicación.

La Avenida César Augusto debe su origen a una reforma municipal de mediados del siglo XX. En los años del desarrollismo, se apostaba por una ciudad cuya población aumentaba y esta, a su vez, demandaba un mayor número de coches. Eran tiempos en los que la ciudad se concebía en función del automóvil y la industrialización de la capital aragonesa demandaba nuevas soluciones para dar cabida a un número creciente de habitantes.

Para ello, se echaría abajo la manzana de casas ubicada entre las calles Cerdán y Escuelas Pías –en el tramo de la actual Avenida de César Augusto- y también se derribaría el Mercado Central, sustituyéndolo por un centro comercial de menor tamaño en el emplazamiento histórico junto la plaza de Lanuza.

En 1967 se llevó a cabo el derribo de numerosas pequeñas calles y plazas desde la Puerta del Carmen hasta el río Ebro.

En la década de los 70, el plan seguía su curso mientras la Asociación de Detallistas pugnaba por mantener en pie el Mercado Central.

La escultura de César Augusto y el Mercado Central

La escultura de César Augusto y el Mercado Central

Al mismo tiempo, los bajos del viejo mercado quedaron vacíos por la marcha de los mayoristas a Mercazaragoza, donde comenzaron a operar a partir de 1972.

La Asociación de Detallistas puso en marcha una campaña de firmas para pedir que el edificio del mercado fuera declarado Monumento Histórico Nacional y evitar así su destrucción.

La Asociación de vecinos Lanuza Casco Viejo se sumó a la campaña de firmas, en la que decenas de miles de zaragozanos colaboraron para que este espacio no fuera derribado.

No corrió la misma suerte la manzana de casas entre las calles Escuelas Pías y Cerdán, que a finales del año 77 ya había desaparecido.

La antigua calle de las Escuelas Pías discurría junto al colegio que los escolapios tienen en esta avenida, mientras que la calle Cerdán discurría desde el edificio de la audiencia provincial palacio de los Luna (Zaragoza) hasta el Mercado Central.

Aunque finalmente, las movilizaciones ciudadanas dieron sus frutos y, en 1978, el Mercado Central fue catalogado como monumento histórico.